mayo 12, 2022

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Panorama latinoamericano

América Latina está perdiendo su atractivo entre los mercados emergentes

América Latina está perdiendo su atractivo entre los mercados emergentes

El presidente de Chile, Sebastin PIera.
EFE

Entre 2010 y 2019, la región pasó de ser un líder mundial en inversiones en economías emergentes a quedarse atrás de las economías asiáticas.

En los últimos años, América Latina ha perdido su atractivo para los inversores extranjeros. Según datos recopilados por el Índice Global de Oportunidades de Inversión 2021 elaborado por el think tank estadounidense Milken Institute, entre 2010 y 2014 la región representó el 28% de todas las inversiones globales destinadas a economías emergentes. En los próximos cinco años, eso

el porcentaje se redujo en seis puntos, hasta un 22%. Asia (con el 24% de las inversiones totales) y, sobre todo, China (con el 30%) aprovecharon el espacio que dejó libre América Latina. El informe, que la agencia elabora anualmente tomando en cuenta las variables relacionadas con la percepción de los inversionistas, la confianza en las instituciones o la facilidad y seguridad para hacer negocios en cada país, destaca dos razones que explican el rezago de la región. a otros emergentes. regiones. El primero tiene que ver con el deterioro generalizado de la percepción de los inversores sobre la facilidad para hacer negocios en la región. El segundo, con el aumento de la inestabilidad política en los distintos países, lo que reduce la confianza de los inversores en las instituciones locales. «No existe una receta simple para atraer y retener inversionistas (…) pero la mayoría de las economías latinoamericanas se beneficiarían si tomaran medidas concretas para fortalecer su legislación con mayores garantías y perseguir la corrupción que limita la confianza en las instituciones», señala el informe. Si bien la radiografía de la región en su conjunto no es positiva, hay varios países que destacan en el índice de atractivo y confiabilidad: son Chile, Uruguay y Costa Rica, el ranking lo cierra Venezuela. De estas tres economías, solo Chile se encuentra entre los países de la región que reciben el mayor volumen de inversión extranjera. Uruguay y Costa Rica tienen sistemas económicos y políticos estables y confiables, pero sus economías son relativamente pequeñas considerando el tamaño de gigantes como Brasil, México, Argentina o Colombia, que son los países favoritos de la región para los inversionistas globales. En este grupo de «grandes», Chile es el país con mejores puntajes en todas las categorías estudiadas por el índice: percepción del clima corporativo, fundamentos macroeconómicos, servicios financieros, marco institucional y cumplimiento de estándares internacionales. México también está bien posicionado, aunque carece en el área de servicios financieros, mientras que Brasil y Argentina reflejan la lucha por la estabilidad macroeconómica que tradicionalmente ha caracterizado a la región. “En general, Chile y México ejemplifican el modelo de desempeño que deben seguir otras grandes economías de la zona para lograr un promedio aceptable en todas sus competencias”, explica el informe.

Panorama heterogéneo

Los expertos del Instituto Milken señalan que las grandes diferencias que existen entre diferentes países (en recursos naturales, demografía y desarrollo económico e institucional, sin ir más lejos) también explican la heterogeneidad de la inversión extranjera en la región. Las características únicas de cada país atraen diferentes oportunidades y desafíos para los inversionistas extranjeros y también explican la distribución desigual del capital. En términos absolutos, Brasil y México representan la mayoría de las inversiones extranjeras. Entre 2010 y 2014 en conjunto representaron el 65% del total en América Latina; entre 2015 y 2019, ese porcentaje se redujo al 53%. Los datos de la última década también muestran que las inversiones han sido particularmente volátiles en dos países clave, Brasil y Argentina. El informe explica que esta volatilidad se explica, al menos en parte, por los problemas económicos que han enfrentado los dos países en los últimos años. Por ejemplo, la crisis de la deuda en Argentina en 2014 y la crisis económica en la que cayó el país en 2018 o la severa recesión que sufrió Brasil en 2014 por la fuerte caída del precio de las materias primas y la crisis política derivada del escándalo de corrupción. que golpeó al gobierno del país.

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