junio 22, 2024

Cardiólogos despejan dudas sobre tipo, duración, intensidad, controles y riesgos

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en Argentina y el mundo. Un parche de hábitos entre los que se incluyen la alimentación sana, el ejercicio regular, no fumar, descansar bien y evitar o moderar el consumo de alcohol, puede ayudar a reducir la aparición de estas patologías y contribuir a un mejor control una vez que aparecen.

El ejercicio es uno de los que más evidencia tiene sobre sus beneficios, pero también el que más interrogantes despierta. ¿Cuál es mejor, aeróbico o de fuerza? Si tuviste un infarto ¿es riesgoso ejercitarme? ¿Puedo seguir haciendo actividad física a cualquier edad? ¿Más siempre es mayor? ¿Puedo recuperar el fin de semana todo lo que no hago colgante la semana?

En vísperas del Día mundial de la saludCon motivo del 7 de abril, los cardiólogos nucleados de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) resolvieron los principales problemas y comenzaron a promover el ejercicio y la actividad física regular para contribuir al estado de salud en general.

Actividad física preventiva

“Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo occidental. prevenir la prevención con diversas estrategias, ya sea farmacológicas o no farmacológicas”, dijo Mario Fitz Maurice, ex Director del Consejo de Arritmias y Director de Prensa y Comunicación de la SAC.

Argentina no es la excepción, solo en el país las enfermedades del corazón son las que más muertes generan. Lo que sí introdujo una excepción fue la pandemia. Así lo evidenció el último Anuario de Estadísticas Vitales:durante 2021 fueron desplazadas como principal causa de fallecimiento por el COVID-19 (salvo en los mayores de 75).

Las enfermedades del corazón se encuentran agrupadas en el registro elaborado por el Ministerio de Salud dentro de la clasificación enfermedades del sistema circulatorio, a las que se asociaron aproximadamente a cada cuatro de todas las muertes registradas.

La insuficiencia cardíaca y la cardiopatía isquémica producirán la mayor cantidad de muertes en 2021: 27.973 y 24.787, respectivamente. La mayor parte del tiempo las enfermedades cerebrovasculares se asocian con 18.612 fallecimientos y las hipertensivas con unas 8.500 muertes. Está la diabetes tipo 2, otro de los principales factores de riesgo cardiovascular, unas 10.000.

«Los fármacos destinados a controlar la hipertensión arterial, la dislipemia (elevación del colesterol en sangre), la diabetes y el sobrepeso, administrados de manera crónica han demostrado mejorar el pronóstico a largo plazo de los pacientes», continúa Fitz Maurice, en el documento difundido por la SAC.

«Sin embargo -agregó-, una premisa de gran importancia y que debemos tener siempre presente es que, cuando hablamos de prevención cardiovascular, no existe ningún fármaco o intervención terapéutica que brinde tantos beneficios a nuestro corazón, como lo hace la práctica regular de actividad física».

¿Cuáles son los beneficios del ejercicio físico para el corazón?

«El ejercicio fisico posee multiples efectos potenciadores directo e indirecto que mejoran el estado de las arterias y del corazón», sostuvo en la misma línea el médico cardiologo Gonzalo Pérez.

Entre ellos, se mencionó que reducir la inflamación, mejorar los niveles de colesterol, los fenómenos trombóticos, disminuir el sobrepeso y la presión arterial; mejora el metabolismo de la glucosa en sangre, previene la aparición de arritmias cardíacas, la formación de aterosclerosis coronaria y reducir la probabilidad de muerte de causa cardiovascular.

Asimismo, debido a que los beneficios no se limitan a la prevención de enfermedades cardiovasculares, se muestran ciertos efectos protectores contra el cáncer, diabetes, hipertensión arterial y enfermedades inmunológicas, entre otras.

Entrenar la fuerza muscular es bueno para el corazón.  Foto Shutterstock.


Entrenar la fuerza muscular es bueno para el corazón. Foto Shutterstock.

¿Cuánto y qué tipo de ejercicio hacer a cada edad?

El resto de la actividad física de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la realización de al menos 150 a 300 minutos de actividad aeróbica moderada a vigorosa por semana para todos los adultos, incluidas las personas que viven con crónicas o discapacidades, y un promedio de 60 minutos por día para niños y adolescentes.

Entre otras recomendaciones, la OMS establece que, para todas las poblaciones y rangeos etarios, hacer algo de actividad física es mayor que no hacer nada.

Con base en los lineamientos de la OMS, del SAC destacaron que en caso de los adultos de 18 a 64 añosMuchos de los beneficios de la actividad física se observa en cantidades semanales de entre 150 y 300 minutos a intensidad moderada (carretera, golf), y de 75 a 150 minutos a intensidad vigorosa (nadar, andar en bicicleta, correr).

Además, se recomienda realizar al menos dos días a la semana entrenamiento de fuerza para complementar el ejercicio aeróbico. «La combinación de estos dos tipos de ejercicios ha demostrado prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares y mejorar esta condición en aquellos que ya la padecen”, afirman desde la Sociedad Argentina de Cardiología.

«Para los adultos mayores (de 65 y más) la evidencia demuestra un beneficio de la actividad física aeróbica en la reducción del riesgo de desarrollar funciones físicas limitadas. Mientras que el riesgo de lesiones relacionado con caídas puede reducirse con actividad física multicomponente, que es aquella que combina entrenamiento de equilibrio, la fuerza, la resistencia, la marcha y la función física”, sumó.

Respecto al tipo de ejercicio a realizar, la respuesta de la SAC es que cualquiera es beneficioso para la salud: el problema es la inactividad física.

Sin embargo, dentro de las recomendaciones generales, coincidieron en que se debe tratar de combinar dos tipos de ejercicio fisico: el aeróbico (caminar, andar en bicicleta, correr o nadar) y el de fuerza muscular, este último con fuerte evidenciando un favor de la reducción de eventos cardiovasculares.

La práctica regular de actividad física es una de las estrategias más eficaces para la prevención cardiovascular.  Foto Shutterstock.


La práctica regular de actividad física es una de las estrategias más eficaces para la prevención cardiovascular. Foto Shutterstock.

Si tienes un infarto o vivo con alguna enfermedad cardiovascular, ¿puedo ejercitarme igual?

“En todo caso en el que la persona haya tenido un problema cardiovascular, seguramente su médico de cabecera recibirá la medicación que corresponda y no estará seguro de recomendarle la realización de ejercicio, que le traerá ambos o más beneficios que cualquier medicamento. Quedará bajo la responsabilidad del paciente, entonces, el cumplimiento de ambas indicaciones: medicación más ejercicio físico», subrayó Fitz Maurice.

Desde la SAC afirma que los beneficios de la actividad física no se demuestran solo en las personas sin enfermedades previas (prevención primaria), sino también en aquellos que han padecido en alguna oportunidad enfermedad cardiovascular, como infarto, angioplastia coronaria, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular , o arritmias cardíacas, entre otras (prevención secundaria).

Y destacan los resultados publicados en un artículo reciente en el Revista americana de cardiología preventiva que revisó aspectos generales y específicos en torno a los beneficios del ejercicio físico y abordó algunos interrogantes sobre el posible perjuicio que podría ocasionar.

El consenso de expertos concluyó, con base en la revisión de la evidencia, que las personas que sufrieron o tuvieron algún tipo de enfermedad cardíaca, contrariamente a lo que la mayoría en general consideró, no sólo pueden, sino que «deben» realizar actividad fisica para mejorar los parámetros de su corazón y calidad de vida.

Es en ese grupo de personas donde el ejercicio físico ha demostrado mayor beneficio. No obstante, subraye que todo paciente debe consultar con un médico especialista previo al inicio de cualquier plan de entrenamiento para la realización de una evaluación cardiovascular.

Estudios para la prescripción de ejercicio con precisión

“La mayoría de esos controles podrán determinar qué tipo de ejercicio y en qué cantidad se pueden realizar; por ello, si bien las evaluaciones tienden a reducir al máximo la probabilidad de cualquier evento cardiológico, no se puede alcanzar el 100%«, dijo Jorge Franchella, médico deportólogo y cardiologo, director del Consejo de Cardiología del Ejercicio de la SAC.

«Es por ello que todas aquellas personas que quieran realizar ejercicios programados deben primero tener una evaluación de aptitud al esfuerzo», afirmó.

Según muestran diversos estudios, «la cantidad de minutos caminados en la cinta alcanzada en una ergometría (METs), es una predictor valioso del nivel del riesgo y permite prescribir con mayor precisión».

Franchella sumó que otro trabajo, también publicado recientemente en el revisión del Colegio Americano de CardiologíaMostró que la probabilidad de enfermedad cardiovascular y el riesgo de mortalidad cardiovascular en todo el espectro de edades (incluyendo alcaldes de 70 y 80), «disminuye con el ejercicio físico y ayuda a controlar los factores de riesgo tanto en la población sana como enferma».

En el mismo estudio no se aumentó un aumento del riesgo con la aptitud física extrema. Anadió. «No estar en forma conlleva un mayor riesgo que cualquiera de los factores de riesgo cardíaco examinados».

Hay que tener cuidado con la actividad física muy intensa.  Foto Shutterstock.


Hay que tener cuidado con la actividad física muy intensa. Foto Shutterstock.

Advertencia para los deportistas de fin de semana

No obstante, el consenso de expertos advirtió también que la actividad física realizada de manera muy intensa, y principalmente en personas sin entrenamiento previo (actividad física al final de la semana), aumenta el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o muerte súbita, sobre todo en aquellos que presentan enfermedad aterosclerótica coronaria.

El mecanismo que provoca la ruptura de las placas ateroscleróticas asociado a la actividad física intensa, explicación del SAC y explicación de que es un riesgo extremadamente bajoyes menor en aquellas personas con entrenamiento regular.

«Por eso es estrictamente recomendable concurrir a hacer ejercicio a lugares donde existen desfibriladores externos automáticos (DEA) y gente preparada para hacer RCP y manejar este tipo de equipos”, sostuvo Pérez.

Y agregó que «cuanta mayor se la cantidad de actividad física, superior el beneficio para nuestro corazón y arterias será, sin embargo, se ha observado qu’a medida que se incrementa la duración e intensidadel beneficio comienza a ser menor».

«Aquellas personas con alto nivel de entrenamiento (duración y/o intensidad) presentan signos en el corazón que denominamos ‘mala adaptación’as calcificaciones, agrandamiento del músculo o fibrosis, pero estos signos no se han convertido en mayor riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares”, aclaró.

Por su parte, Franchella demostraron que sigue vigente «Más no es mejor» del doctor Paul Thompson, «sólo hay ejercicios y deportes realizados en alta intensidad durante meses o años han demostrado que repercuten negativamente en la estructura cardiovascular».

“En resumen, la práctica regular de actividad física es una de las estrategias más efectivo y más obvio en la prevención de enfermedades cardiovasculares; ninguna intervención terapéutica brinda tantos beneficios. Sin embargo, es importante que, previo al inicio de un plan de ejercicio físico, se realice una evaluación cardiovascular por parte de un médico especialista”, concluyó Pérez.

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