diciembre 3, 2021

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Colvin: El imperio de las flores fundado por varios amigos en una fiesta en Sant Jordi y hoy factura 15 millones de euros | Negocio

Colvin: El imperio de las flores fundado por varios amigos en una fiesta en Sant Jordi y hoy factura 15 millones de euros |  Negocio
Aparición de los envíos de flores de Colvin.
Aparición de los envíos de flores de Colvin.

Aunque comenzó como un juego universitario, Colvin está en camino de revolucionar la industria de las flores. Todo empezó cuando sus tres fundadores, los alumnos de Esade Andrés Cester, Sergi Bastadas y Marc Olmedillo, idearon un plan para Sant Jordi. Querían comprar rosas a los floricultores para ganar un pequeño margen vendiéndolas a quienes habían improvisado un puesto ese día, pero se encontraron con un problema: no había forma de contactar a los cultivadores. “La red de importadores, mayoristas y demás intermediarios nunca se acabó”, recuerda Cester en una videollamada. Más tarde, explica, descubrieron la razón: la escasa digitalización del sector y una cadena de suministro bien definida dificultaban el trato directo con los agricultores.

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De esa experiencia nace la empresa, creada en 2017 para aprovechar las oportunidades de una red en la que ellos son los únicos intermediarios. Entre estas ventajas está la reducción de los tiempos de envío o la consecuente mayor frescura con la que se recibe el producto. No es tarea fácil en una empresa que aún aglutina físicamente gran parte de la oferta y la demanda en la pequeña localidad de Aalsmeer, en los Países Bajos, donde una cooperativa del sector con más de 4.000 socios está subastando la mayor parte del género disponible. Por ello, primero estudiaron el mercado hasta llegar a conclusiones «sólidas». “Descubrimos que podíamos enviar cinco veces más rápido; y también bajar el precio ”, dice Cester. Para lograrlo, sin embargo, «no fue suficiente firmar contratos con productores y establecer operaciones». También era necesario invertir en tecnología, base de la apuesta de Colvin y receptora de la mayor parte de los 70 millones de euros en financiación, en su mayoría capital riesgo, que la compañía ha recaudado hasta ahora.

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En 2020 facturó 15 millones de euros, el triple que el año anterior, y vendió 10 millones de flores. Gracias a los acuerdos con 100 productores de 10 países -la mayoría europeos, pero también latinoamericanos y africanos- y al contar con servicios de mensajería urgente, reducen los tiempos de entrega de uno a tres días después del corte de los tallos. Y sus pedidos pueden llegar a la mitad de lo que se paga en el mercado, asegura Cester. Entran tanto en España como conjuntamente en Italia, Portugal y Alemania, sus otros tres mercados.

Presentaciones personales

En cuanto a las operaciones, los productores envían los ramos más básicos, pero la empresa produce la mayoría de las presentaciones en sus propias instalaciones en Barcelona, ​​Toscana y Krefeld (Alemania). Simplemente no despegaron en los Países Bajos, donde lo intentaron en 2018 y no están obteniendo ganancias por ahora. “En el funcionamiento de nuestra plataforma intervienen una gran cantidad de sistemas, desde servidores y aplicaciones hasta servicios de consultoría externa, que requieren una alta inversión continua”, justifica el fundador de la empresa, que no considera como prioridad la rentabilidad. «Hacer esto afectaría nuestra ventaja competitiva», resume.

Colvin compite con empresas que basan su modelo en asociaciones con floristas, incluida Interflora, líder de la industria con presencia en 150 países. Cester defiende que su estrategia, sin embargo, se acerca más a los tiempos actuales: «Evitamos desplazamientos innecesarios de producto de las cadenas tradicionales y, además, el productor se beneficia de un modelo en el que hay menos márgenes». La empresa garantiza volúmenes a los floricultores y fija con ellos precios estables, lo que, según el empresario, ha permitido a sus asociados no sufrir el colapso de precios provocado por la pandemia.

A pesar de esto, están virando hacia un modelo híbrido. En julio recaudaron 45 millones de euros en una ronda de financiación liderada por Eurazeo, un grupo que invierte en otra cosa. mercados como Glovo, ManoMano (bricolaje y jardinería) o Farfetch (artículos de lujo), para promover, entre otros objetivos, una plataforma similar dedicada a las flores que lanzaron en 2020. Esta financiación les permitirá aumentar su plantilla de 200 a 300 trabajadores. y también aumentar los envíos de plantas, segmento que opera según el mismo modelo pero que aún es minoritario en sus ingresos. Cester gestionará la trayectoria empresarial de las empresas, que seguirán ocupándose de las finanzas, la tecnología y los productos; Bastardas, el segundo socio, seguirá centrado en operaciones y márketing, de la que estuvo a cargo el tercer fundador hasta su salida de la empresa en octubre.