septiembre 28, 2022

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El asesinato del defensor yaqui Luis Urbano vuelve a exponer el peligro de la lucha por el agua en Sonora

El asesinato del defensor yaqui Luis Urbano vuelve a exponer el peligro de la lucha por el agua en Sonora
El defensor ambiental Yaqui Luis Urbano, en una imagen fija del documental 'Laberinto Yo'eme', grabado en Sonora en 2020.
El defensor ambiental Yaqui Luis Urbano, en una imagen fija del documental ‘Laberinto Yo’eme’, grabado en Sonora en 2020.LABERINTO DE YO’EME

El crimen volvió a sacudir a la maltrecha tribu yaqui. El defensor ambiental Luis Urbano fue asesinado esta semana en el centro de Ciudad Obregón, Sonora. Hace menos de dos semanas, Tomás Rojo, uno de los líderes históricos de la comunidad, desapareció durante una caminata matutina en Vícam, cerca de Cajeme. Todavía no hay rastro de él. Ambos activistas se comprometieron a defender el agua y la tierra contra el crimen organizado y las autoridades federales y estatales. Estos ataques son una prueba más de la difícil situación que atraviesa esta tribu, conocida por su larga lucha por proteger el río Yaqui y sus tierras.

Urbano fue asesinado este martes cuando salía a sacar dinero de un cajero automático. El activista de 36 años fue acusado de acompañar a las autoridades tradicionales yaquis. Definido como un joven trabajador, siempre de buen humor y muy querido por su comunidad, Urbano se convirtió progresivamente en el interlocutor de las peticiones y peticiones de la tribu, atento a la defensa de la identidad y el medio ambiente. En 2015 Urbano participó en una caravana nacional por la defensa del agua y el territorio. Frente a cientos de personas en el Deportivo de Xochimilco, en la Ciudad de México, destacó los riesgos que representaba para su comunidad la cada vez más sangrienta lucha por el agua: “Lo que vi en esta gira es que nos siguen pisoteando, maltratándonos . Miles de nosotros estamos a punto de caer en la marginación y la pobreza se verá agravada por las reformas estructurales ”.

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El año pasado, la defensora del medio ambiente participó en el documental Laberinto de Yo’eme sobre la resistencia del pueblo yaqui al desvío de agua y el avance del crimen organizado en su territorio. Sergi Pedro Ros, director de la película y amigo de Urbano y Rojo, identifica estos dos crímenes como una muestra de la permisividad que existe hacia la violencia que sufre la tribu yaqui con total impunidad. “Lejos de detenerse, esa violencia va en aumento. Y es muy grave ”, dice Pedro Ros a EL PAÍS.

El director recuerda que Luis Urbano estaba muy preocupado por la desaparición de Tomás Rojo. Los dos activistas tenían la misma edad y ambos estaban «discapacitados» al mismo tiempo. «El mensaje parece estar dirigido a todos, pero no solo a la tribu yaqui, sino a todos los defensores del medio ambiente en México», dice. El director desconoce la motivación o la relación entre los dos crímenes, pero cree que los atacaban por lo que eran: yaquis. «Porque son dueños de sus tierras, son indígenas de Sonora y esto parece imposible de tolerar», dice.

Aproximadamente 40.000 habitantes viven en las ocho ciudades Yaqi. La mayoría, 12.000, residen en Vícam. Todos son alimentados por un sistema de tres presas que alimenta el río Yaqui. La lucha por el agua viene de lejos y la intensidad ha variado a lo largo de los años. En 1940, cuando solo había una represa, La Angostura, el presidente Lázaro Cárdenas le dio la mitad del agua a los yaquis. Con el tiempo se construyeron dos más, El Novillo y La Oviachic.

La expansión de la infraestructura del agua no ha mejorado las perspectivas de la comunidad. “Debido a la corrupción, se han otorgado más derechos de agua de los que la cuenca puede soportar. Muchas de estas concesiones ni siquiera se utilizan, sino que sirven para especular y luego adquirir derechos de uso de la tierra para construir fraccionamientos habitacionales o cosas así ”, dijo a EL PAÍS el líder yaqui Mario Luna.

La presión sobre la comunidad ha aumentado en las últimas semanas. Por el asesinato de Agustín El roque Váldez, hijo de un líder histórico yaqui de Loma de Guamúchil, fue seguido a principios de mayo por la desaparición de Tomás Rojo y más tarde por el asesinato de Urbano. Líder establecido y vocero de la comunidad, Rojo fue perseguido políticamente durante el gobierno del ex gobernador Guillermo Padrés (2009-2015), cuando estalló la llamada guerra del agua en Sonora.

Esta lucha se vio agravada por la construcción del Acueducto Independencia, preparado para transportar millones de litros cúbicos del río Yaqui hasta Hermosillo, la capital del estado. Los yaquis protestaron porque esta sobreexplotación de los recursos no garantizaba el agua para sus pueblos. Los dejó sedientos en medio del desierto. El enfrentamiento con el gobierno panista llevó a Rojo a la clandestinidad ya Mario Luna incluso a la cárcel. Aunque en 2013 la Corte Suprema de Justicia pidió paralizar las obras y ordenó consultar a la tribu yaqui al respecto, las obras continuaron y el acueducto ya está funcionando hoy.

Mientras la investigación de Rojo continúa, su familia emitió un comunicado mostrando la difícil situación por la que atraviesa la comunidad: “Exigimos que cese la violencia dentro de la tribu Yaqui y en el Estado de Sonora. Nuestra Nación Yaqui está sitiada y es por intereses políticos que buscan reducir nuestros derechos y oscurecer nuestra lucha ancestral en la defensa de nuestra tierra, nuestras aguas y nuestros recursos naturales ”.

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