enero 21, 2022

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El cambio climático desencadena la tasa de accidentes agrícolas | Economía

El cambio climático desencadena la tasa de accidentes agrícolas |  Economía
Trabajadores temporales que laboran en la vendimia en la ciudad de Lapuebla de Labarca, en Rioja Alavesa.
Trabajadores temporales que laboran en la vendimia en la ciudad de Lapuebla de Labarca, en Rioja Alavesa.David Aguilar / EFE

Fenómenos meteorológicos extremos registrados desde principios de este año, como heladas severas provocadas por la tormenta Filomena o granizo generalizado en la primavera, que las aseguradoras asocian con el cambio climático, desencadenó la tasa de lesiones en el sector agrícola. Según datos provisionales de las empresas integradas en Agroseguro, el ratio siniestros sobre primas ascendió a un récord de 800 millones de euros hasta junio, frente a más de 600 millones en 2019 y 2020 y a 740 millones en 2018.El riesgo en 2021 fue de 638 millones , lo que implica la necesidad de recurrir a fondos del consorcio de indemnización. Esta situación de daños y recompensas se repite en ocho de los diez años de la última década.

2021 ya ha sido el año más negro de accidentes en el campo, incluso peor que los períodos de sequía. En Enero Filomena Provocó fuertes heladas en casi 400.000 hectáreas en la producción de frutas, cítricos, uva, hortalizas, almendras y en menor medida en el olivar, con una siniestralidad de 339 millones. En los meses siguientes continuaron las heladas en las zonas frutícolas y vitivinícolas desde Castilla-La Mancha hasta La Rioja, Duero y Galicia, a las que se sumaron los primeros granizos. Al 31 de mayo, la siniestralidad ya era de 711 millones, además de otros 72 millones por el granizo de junio, con parte de la cosecha todavía ilesa en la mitad norte.

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Según los datos de Agroseguro, el cambio climático ha tenido importantes repercusiones negativas sobre el terreno en los últimos años. Fenómenos como las granizadas ocurren antes de lo habitual, incluso de marzo a abril, duran más y han pasado de ser muy localizados a cubrir áreas mucho más extensas, con mayor virulencia y con efectos más dañinos. También ha aumentado la frecuencia de otros fenómenos, como gotas de frío, cambios de temperatura muy bruscos o la aparición de heladas severas en el norte y centro de la Península y granizadas en el este o sur.

La sequía sigue siendo uno de los mayores riesgos y causas de accidentes, con los mayores daños. Los datos procesados ​​por los técnicos consideran que en el pasado era un fenómeno que ocurría cada cinco años (2004-2005, 2011-2012), mientras que hoy tiende a repetirse cada dos, como sucedió en las campañas 2016-17 y 2018. -19.

Junto a las ayudas para pagos directos de la Política Agrícola Común (PAC), que representan más del 26% de la renta media de una explotación, el seguro agrario es la única herramienta en manos del sector para asegurar la rentabilidad de su negocio, una vez casi desmantelado por parte de la UE de los mecanismos de regulación del mercado. De ahí la fidelidad del agricultor, que se refleja en dos datos: por un lado, el nivel de negociación de políticas casi se ha mantenido en los últimos años, pasando de unos 490.000 hace una década a los 420.000 actuales pese a los fuertes aumentos de las primas por falta de suficientes subvenciones. Y por otro lado, entre 2016 y 2020 el capital asegurado pasó de menos de 13.000 millones a más de 15.000 millones sobre el valor de una producción agrícola final de 31.000 millones de euros. La producción ganadera final es de otros 20.000 millones, pero los niveles de seguros son bajos en estos sectores.

En los últimos años, las subvenciones a la contratación de seguros por parte del Ministerio de Agricultura se habían congelado en 211 millones de euros, además del recorte de fondos de las comunidades autónomas. En la actual legislatura, esta cifra fue insuficiente para cubrir toda la demanda, lo que derivó en un aumento de las primas. La agricultura reaccionó, aunque con retraso, con préstamos extraordinarios y, finalmente, este año aumentó los fondos a 250 millones, recursos a los que se suman las autonomías en montos muy distintos.

De cara al futuro, las aseguradoras piden un debate sobre esta herramienta fundamental para asegurar la rentabilidad de las explotaciones, con más apoyos y garantías públicas. Desde el sector, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) pide cambios de mayor profundidad y que no sea el agricultor quien pague los platos rotos del cambio climático. Desde el principio, cree que las multas de prima deben eliminarse cuando la tasa de lesiones en una granja no responde a las malas prácticas de los agricultores, sino a los riesgos en un área debido a factores externos.