noviembre 29, 2021

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El congelamiento presupuestario deja la negociación en manos de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz | España

El congelamiento presupuestario deja la negociación en manos de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz |  España
Yolanda Díaz y Pedro Sánchez, el lunes en Santander en la inauguración de la jornada 'Diálogos sobre el futuro del trabajo'.
Yolanda Díaz y Pedro Sánchez, el lunes en Santander en la inauguración de la jornada ‘Diálogos sobre el futuro del trabajo’.Pedro Puente Hoyos (EFE)

Han dado muchos giros, pero al final todos los caminos entre el PSOE y Unidos Podemos llegan al mismo punto: la ley de vivienda, y sobre todo el control de los precios del alquiler. Hace un año, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tenían sus balances prácticamente cerrados. Pero todo estaba paralizado hasta que Sánchez accedió a firmar un documento en el que se decía claramente que la nueva ley de vivienda «establecerá mecanismos de contención, o posiblemente menores precios, tanto para los contratos nuevos como para los ya existentes». «En todo caso», añadió el texto, «se contendrán los incrementos injustificados en los nuevos arrendamientos, tomando como referencia el precio del arrendamiento anterior y limitando los incrementos permitidos a las situaciones contenidas en la ley de vivienda». Un año después, con el segundo Presupuesto de Sánchez, y quizás el último de esta legislatura, la discusión no avanza y la ley de vivienda aún no llega al Consejo de Ministros.

Después de múltiples reuniones a varios niveles, la negociación se ha estancado especialmente en este punto, según fuentes de ambos grupos. El PSOE propone establecer fuertes incentivos fiscales para los que bajan los precios, para empujar a todos a que los reduzcan, pero Unidos Podemos cree que en lugar de financiar a los propietarios reduciendo las rentas del estado, es necesario fijar máximos e intervenir directamente. en el mercado para obtener una rebaja.

Esta parte de la negociación, que está fuera de los presupuestos, pero que los condiciona absolutamente, es liderada directamente por los ministros Ione Belarra y Félix Bolaños. Ambos se conocen mucho. Fueron negociadores en la sombra clave desde el comienzo de la coalición. El eje central de la negociación presupuestaria lo llevan a cabo la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, pero todo está a la espera de que los dos o tres temas más complicados sean cerrados por Sánchez y la Vicepresidenta Segunda y Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en un nombramiento que aún no se ha concretado porque el acuerdo no está maduro. En las principales sesiones de negociación, además de Montero y Álvarez, están Carlos Moreno y Josep Vendrell, respectivamente jefes de gabinete del ministro de Hacienda y Trabajo, y experimentados negociadores. Hay muchos otros temas sobre la mesa, como un plan de choque por adicción de 600 millones de euros, pero la ley de vivienda es el gran obstáculo.

En el PSOE insisten en que Unidos Podemos bajar sus exigencias en esta materia porque a cambio están consiguiendo grandes golpes presupuestarios. En particular, la tasa mínima efectiva del impuesto sobre sociedades del 15%, una idea que se remonta a 2018 y que supondría un aumento significativo del impuesto para las grandes empresas y una reducción para las pequeñas y medianas empresas. El PSOE, que durante meses rechazó cualquier subida de impuestos en medio de la pandemia, aún no ha entregado esta baza en el reparto, probablemente porque se la reserva a Sánchez cuando tiene que intervenir. Pero no hace falta decir que lo concederá. A cambio, los socialistas quieren rebajar la posición de sus socios en la vivienda.

Hay avances también en otros puntos clave del Presupuesto, como el aumento de las pensiones para 2022: sobre todo, que las mínimas y no contributivas aumenten mucho más que las demás. Hay otros puntos en los que se bloquea, como la ampliación de la ayuda de 100 euros al mes a todas las madres de niños menores de 3 años (no solo a las que trabajan, como podemos decir United Noi), y otras cuestiones que parecen aparcadas. . Este es el caso de la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como ley mordaza, que estaba en negociación, pero quedó en un segundo plano. Aunque la clave del bloque es la ley de vivienda. Si se llega a un acuerdo allí con una solución intermedia, los presupuestos se pueden considerar resueltos. El tema de la regulación de la vivienda también atrae a otros socios, especialmente a ERC y Bildu. De hecho, los negociadores tienen claro que la ley serviría principalmente para cubrir el cargo en Cataluña, en concreto el Ayuntamiento de Barcelona, ​​o Baleares, lugares donde manda la izquierda. Porque en Madrid, por ejemplo, no habría forma de obligar a las administraciones del PP a limitar los precios si no quieren, ya que la ejecución de la ley está en manos de las autonomías y ayuntamientos.

línea roja

El trato no parece fácil. El PSOE insiste en que es una línea roja para ellos que decenas de miles de familias de clase media que poseen una vivienda que alquilan como ingreso extra no estén interesadas, y no son los grandes fondos los que poseen miles de hogares. Por el contrario, Unidos Podemos insiste en que la situación de los inquilinos es mucho más grave, y para ellos una bajada de 100 euros en el alquiler es mucho más importante que la pérdida que esto supone para un propietario.

Esta es la discusión central con mucha implicación política, ya que Podemos se originó en parte en estos grupos, como la Plataforma de Afectados por Hipotecas (PAH), de la que proceden muchos de los cuadros formadores, y es un problema de punto decisivo. para ellos. El PSOE también está recibiendo presiones de grandes inversores internacionales, como los que visitó Pedro Sánchez en julio en Nueva York, que piden prudencia en la ley de vivienda. Y los que más le preocupan, dicen, son esos miles de propietarios que dependen de estos ingresos de alquiler como complemento a su salario.

El PSOE también reivindica el corazón del Presupuesto. Es el mayor de la historia, con una inyección de 26.355 millones de euros de fondos europeos, superior incluso a la del año pasado si no tenemos en cuenta el fondo React-EU, diseñado para ayudar a las comunidades autónomas a mantener la salud pública en el medio y la educación. de una pandemia. En cualquier caso, y pese a que el pulso ha llegado al momento clave, ningún grupo contempla la posibilidad de que no haya Presupuesto. El acuerdo debe llegar, insisten ambos equipos, incluso si ambos confían en que el otro cederá.

Las negociaciones se han acelerado porque el PSOE quería intentar llevar las Cuentas al Consejo de Ministros la semana que viene, pero Unidos Podemos no tiene prisa y quiere asegurar un buen acuerdo de vivienda. Esta vez, con una redacción específica de la ley, para que no suceda como el año pasado. La fecha límite es en la semana del 12 de octubre, donde puede haber un Consejo de Ministros extraordinario para aprobarlos. Pero todo es muy flexible y el trato puede cerrarse o descarrilarse en cualquier momento. Con el horizonte de un encuentro Sánchez-Díaz para desbloquearlo.