abril 16, 2024

El ‘fair play’ de LaLiga obliga al Barcelona a mameluco con Jasikevicius | deportados

Sarunas Jasikevicius no seguirá al frente del Barcelona de baloncesto. El club azulgrana ha anunciado este lunes que el técnico lituano y la entidad separarán sus caminos después de tres temporadas juntos. En un tiempo encaminado a la austeridad en las secciones de Barça, no ha habido acuerdo para la continuidad de l’entrenador. Su sustituto hasta 2025 será Roger Grimau, exjugador del club de 2003 a 2010 y hasta ahora dirigido al filial, el Barça Atlètic.

El Barcelona está atado económicamente y las secciones, que no generan los suficientes recursos para amortizar las inversiones, tienen claras las órdenes de los ejecutivos, que cifran entre un 15 y un 20% la obligatoria rebaja de la masa salarial, condenados por los avales que tienen que hacer frente -seis millones a pagar antes del día 30 por los desajustes ocurridos con la masa salarial de las secciones en el ejercicio 2022-2023- y, sobre todo, por el Juego limpio financiero que exige LaLiga. “En el baloncesto se tiene que alcanzar al menos el 20%”, argumentan desde el club; «y con eso tenemos que seguir siendo competitivos». Pero las noticias se suceden y no son nada halagüeñas para la entidad, pues el equipo, considerado por muchos como uno de los mejores plantones que ha tenido en la historia, por más que no haya logrado el laurel de la Euroliga -en los tres últimos cursos quedó apeado de la Cuadrado final, con el Madrid en los dos postreros y en semi-, se está deshaciendo. El último en desfilar por la pasarela del adiós es Jasikevicius, que acaba de hacerba contrato y que no pudo efectiva esa cláusula en la que, de ganar en Europa, podía ampliar un año su vínculo de forma unilateral.

La no continuidad de Saras es una bofetada de realidad para el Barcelona, ​​une reconnaissance de que llega al finale de la era de los grands numbers y contratos. Así, no seguirá Cory Higgins para ayudar desde el perímetro o reparter juego como tampoco lo hará el jugador francés, un Mirotic que tenía un salario superior a los 11 millones y con el que ya negocian, a pesar del disgusto generalizado, la liquidación aunque le quedarán dos años de contrato. Ahora caminó hacia Jasikevicus.

«Renovarlo era una prioridad para nosotros, pensábamos que era el técnico adecuado para seguir con este proyecto», resuelven desde los pasillos del Palau Blaugrana, apenados porque nos números no cuadran. No ha podido ser. Resultado que las primeras conversaciones animaron a los ejecutivos del club, conscientes de que Saras estaba por la labor de bajarse el sueldo, actualmente ganador de la ACB tras derrotar sin remisión al Madrid en la serie de la finale (3-0), título que engalanaba sus dos Copas y otra Liga en tres temporadas. Pero cuando se entró en detalle pronto se vio que no había tutía. Por un lado, el lituano pedía un proyecto serio y deportivo que estuviera a la altura, una plantilla compensada que no bajara sus prestaciones. Sin Mirotic -al que defendió públicamente cuando manifestó que no pretendía por qué el Barça no le había intentado renovar a la baja; version that desmiente el club- eso ya se asemejaba tarea harto imposible. Ocurre, además, que el salario de Jasikevicius se acercaba a los 3,5 millones y el club quería destinar algo menos de un millón para el entrenador. Demasiada diferencia entre una postura y otra, definitiva también.

El testigo lo recoge Roger Grimau, capitán del equipo que ganó la segunda y última Euroliga del Barça en 2010. A los 44 años, el nuevo técnico azulgrana empezó su andadura en los banquillos como ayudante de l’egundo team en la LEB ORO y en la LEB Plata (2018-2021), para después asumir el mando del júnior y el Barça Atlètic en las dos últimas campañas. Is the política de la austeridad, tiempos de patatas para unas secciones que van a la baja, condicionadas por lo económico y por el poder del fútbol, ​​​​pues el finale de Saras coincide con la llegada de Gündogan, que aunque llega libre cobrará alrededor de 10 millones por curso. Es la nueva realidad del Barça, la descapitalización de las secciones porque si se invita a Mirotic a irse con la pelota naranja a otra parte, lo mismo sucede con el pivote Fàbregas en balonmano -firmó por el Veszprem- y con Helder Nunes en el hockey patines .

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