julio 21, 2024

“El Papa tiene una retórica democratizadora pero ejerce un poder autocrático nunca visto”

-Acaba de publicar un libro que se llama “El Puntero de Dios”, sobre el Papa Bergoglio ¿Cuál es el enfoque?

-Bergoglio, desde que es Papa, trató de influenciar directamente en la política argentina.

-¿Como caracterizaría esa influencia?

-Es profundamente antiliberal. Esa es la visión del mundo a la que se refiere Bergoglio, y toda la tradición nacional católica, según la cual hay un pueblo mítico que es el pueblo de los pobres que encarnan la evangelización. Así, la iglesia exige o ejerce diría una especie de tutela sobre la vida política, económica, social.

-¿De acuerdo a esa concepción ser argentino es ser excluyentemente católico?

-Si. Porque se concibe que lo que es popular, en un sentido profundo, es católico. Lo que ha hecho Bergoglio como Pontífice durante diez años, es perimetrar la cancha. Es él quien define lo que cae dentro del mito nacional católico y lo que cae fuera. Fíjese que en Argentina el corazón de la celebración de la “unidad nacional” es el Tedéum en la Catedral del 25 de Mayo. Es el arzobispo desde el púlpito frente a todas las autoridades. Generalmente la maltrata, le toma examen, lo hicieron bien o mal, la reta todo el tiempo, pero ellos tienen que responder al pueblo de la Constitución, y el arzobispo o el cardenal, o el Papa en este caso lo reta en nombre del pueblo de Dios. Es un ritual medieval. Es la autoridad secular que se arrodilla frente a la autoridad espiritual.

-En realidad las autoridades elegidas buenas o malas, son las que encarnan la soberanía del pueblo. Han sido elegidas en elecciones libres. es inconcebible en democracia que vayan a rendir cuentas a una institución que no tiene relevancia en ese sentido, porque el pueblo de Dios es un pueblo espiritual, pero en términos políticos no existe en un régimen democrático.

-¿Cuál es su visión sobre el Sínodo que se está desarrollando ahora en la Iglesia Católica?

– Es un Sínodo sobre la “Sinodalidad”, esto en términos mundanos un Sínodo sobre la democracia en la Iglesia. Y aqui aparecen las profundísimas fracturas dentro de la Iglesia. Por una parte hay una polémica entre los así considerados conservadores en material moral y doctrinaria que confrontarían contra el Papa. Pero por otro lado el Papa quiere fortalecer la idea de una Iglesia misionera que tendría sus bases en el sur del mundo, donde radicaría el encanto de la fe. Sin embargo en el sur del mundo, el progresismo doctrinario no existe. Pero lo más relevante: el Papa insiste en la idea del “Pueblo de Dios”, tiene una retórica democratizadora, pero ejerce un poder autocrático como no se ha visto nunca en la historia pontificia. Se trata de un poder monárquico absoluto del Papa. Monseñor Fernández, el nuevo prefecto de la Congregación de la Fe, ha invocado un carisma especial del Papa en base al cual el Pontífice accionó en el Sínodo. Es la idea de un caudillo popular que encarna de la voluntad del pueblo, y que en nombre del pueblo pasa por encima de las instituciones mediadoras de la Iglesia. Una idea plebiscitaria de la Iglesia, al modo de los populismos latinoamericanos.

– ¿El peronismo tiene una raíz que lo precede, que sería el mito del nacional católicismo?

– Absolutamente, sin revanchismo nacional católico no hay peronismo. Yo entiendo que alguien que se haya hecho peronista en los años 70 viniendo del marxismo no sospeche, o tal vez tampoco sepa de estas raíces profundas, porque ingresó generalmente al peronismo que ya existía porque el peronismo era el lugar donde habitaba el pueblo.

– El concepto de pueblo para los militantes de los 70 de izquierda también era crucial.

-Los movimientos marxistas no tenían al pueblo consigo. En América Latina el modelo de pueblo fue esencialmente formado por la cristiandad antigua. Es el pueblo de los pobres. De ahí el llamado “entrismo”, o sea intelectuales, elites, militantes, de formación marxista que por lo tanto se inspiran en el marxismo leninismo europeo de origen, pero que entraron al peronismo porque ahí está el pueblo. Ellos no lograron llevar el pueblo a sus propios partidos y entonces ellos mismos se meten dentro del partido del movimiento nacional popular. Pero la mayoría no tiene ideas de sus raíces. Para Bergoglio de todos modos hay un enemigo principal que es el enemigo de la nacionalidad y por lo tanto es el enemigo del pueblo, de su cultura, de su tradición. En el libro se cuenta y se analiza la política agresiva mantenida por Bergoglio en contra del gobierno de Macri. Marchas, protestas, movimientos populares, movimientos sindicales, ataques públicos desde el púlpito, gestos diversos, contundentes.

-Pero con Néstor Kirchner se peleó arduamente…

– Cuando está en el poder el enemigo principal; liberal, van todos unidos contra el enemigo principal. ¿Pero qué pasa cuándo están los peronistas en el poder? Éste es el tema. Bergoglio siempre recuerda mucho que le decía a sus compañeros, a sus hermanos en la iglesia; que siempre prefería que hubiera un gobierno peronista porque aunque fuera más o menos bueno, más o menos nacional y popular, era el gobierno nacional, era el gobierno católico, era el gobierno de su familia digamos así. Ahora ¿Qué sucede cuando la izquierda ingresa al peronismo? Entonces los enemigos principales, que son los hijos de la ilustración, cede lugar al problema secundario de aquellos “infiltrados”, otro término típico del lenguaje de los años 70. Se trabaja en contra de aquellos infiltrados que se metieron dentro del movimiento nacional popular y que no encarnan la pureza evangélica del pueblo, porque al abrazar las ideologías moderna de la izquierda europeo, marxistas, poscoloniales, o lo que sea, sin saberlo ellos también son hijos de la tradición de la ilustración, ellos también vienen del racionalismo, también vienen del secularismo, pero forman parte de la familia, entonces con ellos la lucha es diferente.

-Insisto, la pelea con Néstor Kirchner fue realmente áspera, y Kirchner era peronista, o eso declamaba…

-Néstor Kirchner, todos lo sabemos, tuvo liderazgo extraordinariamente fuerte, se levantó en cierto momento como el gran jefe del movimiento nacional popular, pero al mismo tiempo era un hombre que no reflejaba la cultura nacional católica del peronismo, estaba muy alejado de los valores católicos, estaba muy alejado de la vida de iglesia, estaba muy alejado de todo esto y cultivó los movimientos dentro del peronismo que se remontaban, o se vinculaban idealmente a los grupos marxistas de los años 70. Y entonces para Bergoglio con Kirchner volvió a aparecer el mismo problema que había tenido con los Montoneros en los años 70: una lucha en familia. En el fondo si es peronista es nuestro, ese era el concepto. A la muerte de Kirchner, Bergoglio lo menciona como “el ungido” por el pueblo. Y el no usa ese término de manera superficial. Cuando murió Alfonsín lo señaló como el “elegido” por el pueblo. Es para él una diferencia crucial. Hay muchas agrupaciones que son peronistas y kirchneristas que en sus sedes tienen la imagen de Néstor Kirchner y la imagen de Bergoglio, el uno al lado del otro. Bergoglio lo tiene muy claro. Néstor Kirchner representaba la herencia de este enemigo secundario, que llega a su culminación después con Alberto Fernández cuando aprueba la ley de aborto.

-¿Son entonces realmente enemistadas secundarias?

– Secundarias. No se trata de derrotarlos, se trata de llevarlos, poco a poco, su cauce. El Papa Francisco se ha metido muchísimo en la rosca, la política baja, de baja cocina de todos los días para influenciar la interna peronista y hacer que el peronismo volviera a su cauce nacional católico. Pero apareció un movimiento denominado libertario, que ganó en las elecciones primarias, Su líder critica en términos duros, al Papa. En simultáneo es antiabortista.

– ¿Cómo evalúa ese fenómeno?

– Yo creo que los libertarios tienen muy poco que ver con la tradición de la secularización liberal. No vienen de ese palo, no es un movimiento que haga hincapié en la secularización pero ni de lejos. En realidad los libertarios detestan al Papa, no por todo esto que estoy diciendo, no por nacional católico, no por peronista, lo acusan de comunista. Cuando ellos piensan en comunismo piensan en el marxismo leninismo, que Bergoglio en realidad combatió toda la vida.

-El marxismo leninismo ha caído.¿De qué están hablando?

Están viviendo en otro mundo. Están usando palabras de la Guerra Fría. No entienden que estos movimientos nacionales y populares son extraordinariamente poderosos en América Latina, porque tienen una raíz popular cristiana que son formas que limitan, que inhiben la integración de la República. ¿Por qué son tan débiles las instituciones republicanas en América Latina? Porque la iglesia sigue reivindicando esos movimientos. Así se exige una fidelidad por afuera de la Constitución. Se constituye un pueblo que todavía vive afuera de las instituciones, en contra de las instituciones republicanas, porque la idea es que las instituciones republicanas son el mundo del antipueblo, son el mundo de John Locke, de Calvino, son el mundo del liberalismo… No, pero el verdadero pueblo no es eso, el verdadero pueblo es el pueblo de Dios y hasta cuándo habrá esta idea la democracia Latinoamericana serán extraordinariamente débiles, frágiles. Entonces, ¿qué hace Milei? Milei en realidad pertenece a este mismo mundo, o sea juega a la interna en la iglesia, él es perfectamente consciente…

-Milei propone una oposición casta o pueblo.

-Pueblo-antipueblo y casta-pueblo honesto, son dos formas maniqueas de encarar la política.

–¿No existe entonces ninguna compatibilidad entre el nacional catolicismo y una democracia realmente pluralista?

– Yo creo que no es compatible, por dos razones esenciales, la primera es queno piensa en la política como un espacio plural. Al final la política es una proyección de la religión, es un campo de los nuestros y los de ellos, hay una identidad que es el pueblo mítico que hay que defender a toda cuesta y hay un antipueblo, un anti nación. Hay una idea por lo tanto de la comunidad política que no está basada en el pacto político, en el pacto racional, en la Constitución, sino en un principio de legitimación que lo antecede y entonces no existe real soberanía política. Si el elector decide soberanamente ir por otro camino, bueno comienza la lucha en nombre de la Nación católica para tratar de derrocarlo, porque no es un verdadero argentino. Y la otra razón es que no puede una parte del pueblo adueñarse del principio del pueblo como totalidad, es autoritario, es antidemocrático. Nadie en democracia tiene el monopolio de la identidad del pueblo. Nadie en nombre de una presunta identidad originaria puede torcer el camino de las instituciones republicanas, es una tensión continua. Y lo peor es que esto contribuye muchísimo a deslegitimar la clase política, las instituciones políticas, las autoridades políticas. ¿Por qué? Porque en nombre de esta identidad originaria, la iglesia y en esta caso nada menos que el Papa, el jefe de la catolicidad, que no tiene responsabilidades frente a un electorado, no tienen que rendir cuentas de sus ideas, de sus medidas

-No salimos del mito de la nación católica.

– Yo digo que no. Por ahora.

El populismo y la influencia religiosa en la política latinoamericana

Loris Zanatta es un historiador reconocido internacionalmente pero es también un descubridor de la trastienda de las ideologías declamadas, una suerte de arqueología que detecta detrás de las discursividades ideológicas una estructura por detrás y eso se observa a lo largo de su obra.

En su monumental biografía política, religioso y política de Fidel Castro; “El Ultimo Rey Católico” se verifica ese esfuerzo por exhibir lo que hay detrás de manera contundente.

Fidel fue un exponente de una religiosidad profunda construida por el jesuitismo contrarreformista, que adaptó el nacionalismo cubano a una nueva fe, a una nueva religión en ese caso configurada con el dogma marxista leninista, dogma fideista al fin y al cabo, intolerante, antiliberal, anticapitalista con rasgos inocultables del catolicismo hispánico del que Fidel fue heredero por formación y por acción política también instrumentando “un orden social en la que el individuo está sometido a la colectividad sobre la cual vela iglesia, o sea el partido garante de la ortodoxia y de la utilidad de la fe. Y sobre ello el Rey; Castro, investido de los poderes espirituales y temporales”.

Ahora Zanatta avanza en la escritura de una biografía que a priori podría calificarse ya de monumental sobre Jorge Mario Bergoglio, el Papa argentino, que se editará en Europa y también por supuesto en éstas latitudes. El Pontífice, sostiene, aúna en sí todas esas tradiciones que preceden místicamente al republicanismo y que de diversas maneras lo refutan precediendo y haciendo prevalecer sobre el laicismo de ilustración al Reino devocional de una fe y de un liderazgo que excluye a quienes no se unen al dogma que pretende tutelarlo todo.

A veces, como en el caso de Castro, debajo de ropajes que lo enmascaran. La pobreza latinoamericana, y el mito de la nación católica subyacen y de algún modo organizan un verticalismo que se traduce en autoritarismos políticos disfrazados de progresismos, aunque en rigor son regresivos, porque la Contrarreforma aún no se rinde.

En “El Puntero de Dios”, alude, generando asociaciones muy sugerentes, a la acción de la Iglesia durante la pandemia en la Argentina, cuando; “…era previsible la movilización de la tropas pontificias. ¿Qué mejor advertencia al presidente, tras las ofensas del aborto, que una prueba de fuerza de los movimientos populares? ? ¿Que una masiva demostración de fidelidad al Papa y a la catolicidad de la Patria?

Había que recordar dónde se hundían las raíces del peronismo. Tal fue el sentido del “lujanazo”, la gran marcha ‘popular’ a la Basílica de Luján en el octavo aniversario de la elección de Francisco”. La Iglesia se mueve y movilizándose, emite sus mensajes poderosos. Porque el Vaticano no cede sin más el poder y menos en la Argentina, donde nació el Papa, el que llegó desde el fin del mundo.

Itinerario

Loris Zanatta nació en Forlí; Italia en 1962. Pisó por primera vez la Argentina en 1988 y es quizás quien mejor ha analizado y desentrañado el origen y el despliegue de los populismos y su imbricación con la religión. Zanatta enseña Historia de América Latina en la Universidad de Bolonia y dirige la Maestría en Relaciones Internacionales de esa universidad en su sede de Buenos Aires. A partir de este año se incorporó, a la Maestría en Periodismo del Grupo Clarín y la Universidad de San Andrés, donde dicta clases magistrales. En Bolonia transita con serenidad y felicidad, según se lo observa in situ, junto a sus gatos, su perro Giove y su pareja Giulia.

Un proyecto. Una biografía intelectual de Bergoglio .l toque

Un líder. No soy un hombre de líderes.

Un prócer. Karl Popper, Isaiah Berlin. John Locke.

Una comida. Los spaghettis a le Vongole.

Una bebida. Dos, el vino y los whiskies turbados.

Una sociedad que admire. La ciudad en la que vivo, Bolonia.

Un sueño. Tengo un sueño recurrente, que es curioso, que es un viaje en avión.

Un placer. El básquet y mi perro; Giove.

Un libro. La Sociedad Abierta y sus enemigos, de Karl Popper.

Una película. El Gran Torino.

Un desafío. Saber aceptar a las personas, y también las cosas, en su imperfección.