diciembre 8, 2021

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Escrivá quiere limitar la entrada de inmigrantes al sistema de acogida | España

Escrivá quiere limitar la entrada de inmigrantes al sistema de acogida |  España

El consejero de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, está convencido de que el sistema de acogida de inmigrantes en situación irregular es y debe ser limitado y que no puede acoger a todos los que llegan, en barco o saltando una valla. El pasado lunes se emitió una instrucción que llegó a todas las ONG que gestionan los centros de asistencia humanitaria: solo se dirigirá a los centros de acogida a personas vulnerables. La migración incluye como vulnerables mujeres solteras, mujeres con hijos, enfermos, personas con discapacidad y otras vulnerabilidades que se pueden detectar a su llegada, como ser víctimas de trata o violencia de género. También incluye, por orden de prioridad, a los solicitantes de asilo y, en última instancia, a los inmigrantes de países con los que España no tiene convenio de repatriación. Con estos criterios, Escrivá excluye, sobre todo, a los hombres solteros y sanos de Marruecos y Argelia, actualmente las dos nacionalidades más numerosas entre los recién llegados.

La puesta en marcha de la educación, adelantada por Eldiario.es, dejó inmediatamente a nueve inmigrantes sin camas en Motril (Granada). Un número destinado a crecer al día siguiente, cuando se suponía que 39 marroquíes realizarían la detención policial y serían dirigidos, como es habitual, a un centro de acogida. El Ayuntamiento de Granada se ha movilizado para acogerlos, aunque al final no fue necesario. La orden no estuvo en vigor durante 24 horas. «Se ha observado que su implementación puede generar distorsiones y efectos negativos indeseables en el proceso de acceso a los lugares de recepción», dijo el Secretario de Estado de Migración en un segundo comunicado que suspendió el anterior. Pero Escrivá no abandonó su idea, que maduró -y puso en práctica con discreción- tras la masiva afluencia de inmigrantes a Ceuta a mediados de mayo. Migraciones estudia ahora cómo «calificar» la medida.

Varias ONG se han opuesto a la propuesta que creen que el tema necesita un «debate en profundidad» y que la exclusión de los centros de acogida puede hacer vulnerables rápidamente a quienes no cumplan con los nuevos criterios. José Miguel Morales, director general de Andalucía Acoge, defiende: “Siempre ha existido el criterio de dar prioridad a los más vulnerables, pero la vulnerabilidad es un criterio flexible y no se puede dejar a la gente en la calle. El programa de asistencia humanitaria es de urgencia y con una duración máxima de seis meses, diseñado para que las personas que han llegado a España sin una red de apoyo no caigan en una situación de Vagabundo«.

Migraciones, por su parte, cree que con la pandemia -y fronteras cerradas- ha hecho una «interpretación extensiva» de quién podría entrar en su red de acogida y, ahora, el departamento de Escrivá teme que la saturación de sus centros deje fuera los más vulnerables. Actualmente la red cuenta con alrededor del 30% de plazas libres, aunque la temporada alta, cuando las condiciones del mar son mejores, acaba de empezar en Canarias y también en la ruta argelina.

El plan de Escrivá revela la falta de una política de Estado para hacer frente a los inevitables inmigrantes, que son la abrumadora mayoría. Es un desafío en toda Europa, donde cientos de miles de personas están en el limbo y no serán devueltas. La tasa de deportación para la UE en su conjunto fue de alrededor del 30% en 2019 y España, aunque mantiene estos datos en secreto, no es una excepción y está ligeramente por debajo de la media europea. En teoría, el Estado cuenta con mecanismos y convenios para la repatriación de inmigrantes que ingresan de manera irregular, pero en la práctica -y más con el COVID- la repatriación no se realiza. Por tanto, pasan de la competencia del Ministerio del Interior a la competencia de nadie.

Pero los inmigrantes, aunque estén fuera del radar, no desaparecen y, si no tienen redes familiares, se quedan sin hogar a quienes no se les permite trabajar legalmente. El hecho de ser inmigrantes y la falta de una política de inclusión coordinada con todos los ministerios, municipios y comunidades autónomas, acaba empujándolos hacia el departamento de Escrivá, una inercia que la ministra quiere cambiar. El objetivo de la iniciativa Migraciones es que todos aquellos perfiles de inmigrantes que no son vulnerables y que podrían ser expulsados, una vez abiertas las fronteras, sean asumidos por Interior.

El modelo que quiere impulsar Escrivá tendrá mayor impacto en enclaves como Ceuta y Melilla, lugares de los que el inmigrante que ingresa ilegalmente no puede salir sin un pase policial o una solicitud de asilo. Con el paso a la Península restringido, los Centros de Residencia Temporal de Inmigrantes (CETI), que gestiona la Migración en las dos ciudades, llevan décadas siendo centros de detención al aire libre, una especie de sala de espera hasta la llegada de un improbable evento de expulsión. Así, en el limbo, hay inmigrantes que han sido acogidos durante más de cuatro años, esperando su traslado. Con los nuevos criterios, quienes no se consideren vulnerables y no puedan salir de las ciudades autónomas terminarán dependiendo de los servicios sociales municipales (más que de los internos).

Canarias también ha sido y será un buen ejemplo de esta dinámica. El gobierno, consciente de que no puede expulsar a los más de 23.000 inmigrantes que desembarcaron allí el año pasado, ha mantenido una política de bloqueo para evitar que viajen al continente. Desde hace meses -ya la espera de una hipotética expulsión a Senegal, Marruecos o Mauritania- miles de personas se han visto obligadas a depender del sistema de recepción, primero en los hoteles y luego en los grandes campamentos que se han construido contrarreloj. Con la planta de Migraciones, la situación en Canarias cambiaría, aunque de forma impredecible. El nuevo sistema dejaría fuera del campo a los marroquíes que no se consideran vulnerables, aunque también podría ser aplicable a otras nacionalidades con acuerdos de readmisión. Las opciones, en este caso, son limitadas: ya sea centro de detención (CIE) y deportación, o en la calle.