mayo 12, 2022

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España pide a Bruselas que desbloquee el acuerdo con Mercosur | Internacional

España pide a Bruselas que desbloquee el acuerdo con Mercosur |  Internacional

Ofensiva diplomática española para que Europa vuelva a mirar a América Latina. El presidente Pedro Sánchez insta a la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a desbloquear el acuerdo con Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y a acelerar los acuerdos con México y Chile para dar una señal política de primer orden. de magnitud dada la creciente influencia de China en la región. En una carta firmada el 30 de abril a la que tuvo acceso EL PAÍS, Sánchez subraya la «importancia estratégica» de América Latina, a pesar de la resistencia de algunas capitales a avanzar en la región. Mientras que la UE no ha dejado de firmar acuerdos en el Pacífico (Vietnam, Corea, Japón y el polémico acuerdo de inversión con China).

Las negociaciones con Mercosur concluyeron a mediados de 2019, coronando un proceso que duró más de 20 años. Este pacto, el más grande jamás alcanzado por Europa, daría acceso a un mercado de 265 millones de personas e implicaría la reducción gradual de las barreras arancelarias en un 90% en 10 años, en una gran señal política para la región. de los acuerdos con México y Chile. Pero ese golpe de Estado diplomático, en medio de las tensiones entre Estados Unidos y China, no termina cerrándose: el pacto con Mercosur sigue bloqueado por países como Francia, que disfraza su proteccionismo agrícola con excusas medioambientales, y por la reticencia de un grupo de países como Austria, Holanda, Bélgica e Irlanda. Alemania es más solidaria, aunque la canciller Angela Merkel una vez dejó «serias dudas» al respecto debido a problemas como la deforestación en la Amazonía. Los acuerdos con México y Chile siguen bloqueados por cuestiones técnicas, aunque también existen algunas reservas políticas en el caso de México.

La pieza central es el Mercosur y España destaca ese pacto en la carta. Los gobiernos con una sensibilidad más ecológica, como Austria, no ven el acuerdo de manera favorable, especialmente debido a la falta de conciencia ambiental en el Brasil de Jair Bolsonaro. España tiene la intención de que la Unión desbloquee el acuerdo (con un impacto en el PIB de 15.000 millones de euros de aquí a 2032) a finales de este año, con la presidencia portuguesa de la UE. Para superar la resistencia, Sánchez le pide a Von der Leyen «una propuesta concreta» en el capítulo de desarrollo sostenible, y apoya la «predisposición» del Mercosur en esta materia. Los vicepresidentes comunitarios Frans Timmermans, por el lado verde, y Valdis Dombrovskis, por el lado comercial, están preparando una propuesta que es aceptable para los 27, y que podría incluir una cláusula de suspensión del acuerdo por motivos ambientales. Pero las urgencias de España contrastan con el laconismo de otros países, como Francia, que están presionando a Bruselas para que retrase esta propuesta.

Calendario electoral

La canciller Arancha González Laya viaja a Brasil esta semana con ese trato de una ceja. Pero incluso el calendario electoral (Alemania en septiembre y legislativo en Francia unos meses después) no favorece la aceleración que busca la diplomacia española. Sería «un grave error» desperdiciar la Presidencia portuguesa, a juicio de España: luego llegan varias Presidencias orientales, con otras prioridades, mientras Lisboa está perfectamente alineada con Madrid en este tema.

La propuesta española permitiría retirar el acuerdo sin necesidad de reabrirlo, según las fuentes consultadas. Pero la dinámica europea es diabólica: la UE firmó el pacto con Mercosur en junio de 2019, hace casi dos años, y pese a la solemnidad de esa firma, hecha con el clamor de grandes ocasiones, la resistencia de varios países es considerable. El texto está siendo revisado y traducido legalmente a las 24 lenguas de la UE; luego debería ser ratificado por el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales de ambos lados del Atlántico. Pero primero debemos superar los signos negativos que surgen de las distintas capitales. España, Portugal y los nórdicos son los más favorables, pero el frente formado por Francia, Austria, Holanda, Bélgica e Irlanda, junto con una Alemania en vísperas de las elecciones -y los Verdes despedidos en las urnas- lo ponen más complicado acertar.

La ofensiva española va más allá del Mercosur, con miras a estrechar los lazos entre Europa y una región fuertemente golpeada por el COVID-19 y en plena efervescencia social y política. España también tiene la intención de acelerar el acuerdo de modernización global con México, que consta de tres patas: comercial, de inversión y política. Europa es el tercer socio comercial más grande de México y el segundo inversionista extranjero más grande. Pero la actualización del acuerdo presenta dificultades: el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no genera las mismas perplejidades en Bruselas que Bolsonaro, pero también ha dado la alarma por el retroceso en sectores como el medio ambiente y las energías verdes. Europa ha incluido cláusulas de transparencia y corrupción y desea seguir de cerca cuestiones como las materias primas, la energía y el desarrollo sostenible.

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Sánchez pide a Von der Leyen que el pacto esté listo «en los próximos meses», a pesar de las dificultades «técnicas»; las fuentes consultadas en Bruselas incluyen corrientes más fundamentales, más políticas. España pretende sortear estos problemas ratificando uno a uno los pactos políticos, comerciales y de cooperación, con el fin de que la negativa de un país descarrile el pacto: el comercio es una competencia europea y la ratificación por parte del Parlamento Europeo bastaría para activarlo, aunque México prefiere una sola ratificación del acuerdo general.

La Comisión Europea ha priorizado la finalización del Mercosur y México este año: en el caso de Chile, la carta de Sánchez no fija plazos y se limita a afirmar que las «dificultades» para activarlo se resolverán «pronto». Europa no ve en Chile los problemas potenciales que Brasil plantea al Mercosur y México, pero incluso en este caso Bruselas no tiene prisa, a pesar de los llamamientos de Sánchez para dar otra marcha en apoyo de la «autonomía estratégica» europea.