diciembre 8, 2021

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Eurocopa: España brinda por Busquets | Fútbol Eurocup 2021

Eurocopa: España brinda por Busquets |  Fútbol Eurocup 2021

Luis Enrique fue profético. «España es una botella de cava que está a punto de descorchar», dijo en el adelanto. Y lo hizo bien ante el escuálido equipo eslovaco, al que batió en la sopera de La Cartuja, con más de 30 grados de peste. La Roja entró en el campo, se recreó y Eslovaquia también estuvo de su lado: encajó un penalti, marcó dos goles, permitió a Unai Simón una siesta continua y solo dejó un rastro de desgracia al Sevilla. La España más expansiva de la Liga, la sincronizada por Busquets y patrocinada ofensivamente por Sarabia, le hizo pagar hasta dejarla en tanga, exprimida como un limón. La Roja, esta vez pintada de blanco, corría el riesgo de ser un equipo destinado al olvido. Venga un día crucial, todos juntos: ¡Presente! Segundos del grupo, el próximo lunes (Copenhague, 18.00 horas) se enfrentarán a Croacia.

Desde La Cartuja Busquets aparcó y cambió todo, maletas y el lúgubre paisaje de España. El capitán tiene el terreno de juego en su lugar. En su cabeza hay una velocidad máxima, se llama intuición. Busquets es un vidente. Siempre ha sido un avance al servicio del método. Trabaja el juego con anticipación, antes que nadie. Contra Eslovaquia, con la Roja con la nuez cruda, puso al equipo en órbita. Desde su observatorio le dio jerarquía, profundidad, pausa, vértigo, arremangarse. Lo suficiente para enfrentar al débil equipo eslovaco, limitado a las trincheras, con grandes errores y sin llegar a pocos kilómetros de Unai Simón.

Además del apoyo de Busquets, que no pudo contener las lágrimas tras el choque, Luis Enrique introdujo tres cambios más. Azpilicueta exilió a Marcos Llorente, Eric García a Pau Torres y Sarabia a Dani Olmo. Otro empaque, otro engranaje. Ningún examen para los nuevos defensores, un bocadillo contra la inestable Eslovaquia. Sí para Sarabia, fuerte por ambos lados, sin el estrechamiento mostrado en los días anteriores por Dani Olmo y Ferran.

Al ritmo de Busi, La Roja hizo otra marcha, poca retórica. El balón se fue al espacio derecho, con más de un delantero de falta, no ese tiro de mano que a veces abusa el equipo de Luis Enrique. Eso sí, quedaba a medida con el objetivo, todo un mundo para esta España. Afortunadamente, el Santo Grial se ha confiado a la propia Eslovaquia. Primero, casi. Una inexperiencia de Hromada provocó un penalti concedido a Koke. El colegiado, quizás cegado por el sol sevillano, no vio el fútbol eslovaco cuando el capitán del Atlético se le anticipó en una siesta con el balón en el área. El VAR salvado aclaró la sentencia irremediable. Morata pasó de verdugo a víctima, cambio de rol con el portero Dubravka, que desvió el disparo.

Era posible prever una España jugada después de dos penaltis fallidos consecutivos. No fue así. De inmediato Sarabia y Pedri no llegaron a la portería por un clavo. Busquets sintonizó, llegó la selección de Luis Enrique y Eslovaquia fue cada vez más estricta. Tanto es así que cuando Dubravka todavía era su único testimonio del juego, el mismo portero, que en ese momento todavía sufría por la parada en Morata, cometió una jeremiade. Satka, una de las centrales, le precedió con su particular jaiminada. El central quiso tirar de los hilos, lo hizo con hallux valgus y Sarabia, alcanzado por una metralla, disparó un tiro al equipo. La pelota voló sobre el cielo de La Cartuja. A su regreso a la tierra, Dubravka, golpeando su mano derecha, la envió a su olla. Quizás el sol sevillano te deslumbre. Los porteros no llevan gorras en años. O quién sabe qué provocó el terror del portero del Newcastle.

El iluminado

Con su monumental decepción, Dubravka se convirtió en el máximo goleador del torneo en España junto a Morata. La preocupante estadística fue quebrada por Laporte luego de una pobre autorización de Hubocan. Gerard disparó fuera del equipo y embotó y el central del City bingo con su cabezazo. De repente una España optimista ya en el descanso, con dos goles de ventaja, Suecia venciendo a Polonia y Eslovaquia en chanclas del calentamiento, paseando por Sevilla.

Paz para Rosso al fin. Y una segunda vez por diversión, por diversión. Todo para pedirle a la boca. Eslovaquia se quedó como Eslovaquia, es decir, nada, y todos los españoles que saltaron del banco cantaron el loto por primera vez. Sarabia lidera el 3-0 tras una redada de Alba. Hay más de un jugador en el jugador del PSG. Coquetear con la lente le favorece, tanto como intérprete como como productor. España es maravillosa para los que juegan con la mirada hacia adelante, no siempre con poca luz.

La Roja estaba pasando una bonita tarde cuando llegaron los cambios para recargar los depósitos. Como estaba el día, en La Cartuja todo el mundo se iluminó. Para ver. Una magnífica trenza entre Pedri y Sarabia terminó con un Versalles de tacón alto de Ferran para el 4-0. Fue el primer balón que tocó el jugador del City. Sale Pau Torres y su cabezazo, incluso en su primera intervención, lo golpea Kucka. A nadie como Eslovaquia para remediar las dificultades de gol de un equipo que, al descorchar la cantera que dijo Luis Enrique, tendrá que volar a Dinamarca para desafiar a la Croacia de Modric. Esa será otra historia. Como el fútbol es una veleta y abundan los lectores de puntajes, la gente saludó a Morata con una ovación de pie, dijo Traoré y aplaudió a todos. Los eslovacos también, por supuesto.

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