enero 18, 2022

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Félix Bolaños, de negociador en la sombra a sustituto de Calvo | España

Félix Bolaños, de negociador en la sombra a sustituto de Calvo |  España

Félix Bolaños fue una de las piezas más importantes del gobierno de Pedro Sánchez: el negociador. Una suerte de embajador diplomático sin salir del territorio nacional que ha pasado de las sombras a las portadas de los periódicos con la exhumación y traslado de los restos de Franco desde el Valle dei Caduti en 2018, operación que dirigió personalmente tras una ardua negociación con el familia. Hasta el momento el secretario general de la Presidencia, abogado de formación -fue el número uno de su promoción- nació en el año de la muerte del dictador y se hará cargo de la cartera que ostentaba la vicepresidenta Carmen Calvo, quien dejó la lista para la próximo Consejo de Ministros la nueva Ley de Memoria Democrática.

Fue en Bolaños, junto a María Jesús Montero, donde Sánchez confió las negociaciones con Podemos que dieron lugar al «pacto del abrazo» y permitieron la formación del primer gobierno de coalición tras la Segunda República. Se dividieron en áreas para hablar con Pablo Echenique e Ione Belarra, inicialmente por separado y luego los cuatro juntos. Bolaños entregó las dos primeras agendas de La Moncloa con la bandera española tras decirle que le gustaban y la complicidad que emergió entre los dos sorprendió a otros líderes de Podemos que desconocían sus reuniones. El secretario general de la Presidencia sustituyó entonces también a Calvo, que había negociado infructuosamente con Echenique en el verano y que en el posterior y último intento de investir a Sánchez se había dedicado a intentar obtener el apoyo del PNV.

Bolaños fue también el elegido para la difícil negociación con el PP para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Las conversaciones se vieron finalmente frustradas, pero fuentes del principal equipo del partido opositor comentaron en su momento que el secretario de la presidencia fue un buen negociador y culparon a la presión de Podemos de hacer estallar el pacto para renovar el cuerpo de gobierno de jueces. Llegaron a un acuerdo para renovar el consejo de administración de RTVE.

Su mayor éxito hasta la fecha fue el que también lo hizo popular: la exhumación de Franco. El plan del gobierno para sacar los restos del dictador fuera del monumento se lanzó en 2018, pero el operativo no pudo llevarse a cabo hasta octubre de 2019 porque la familia luchó en los tribunales hasta el último minuto para intentar evitarlo. Bolaños y Utrera Molina, el abogado franquista, se conocieron por primera vez en las afueras de La Moncloa, en un hotel que el gobierno utiliza a veces para reuniones discretas y tres veces más con Francis Franco, sobrino del dictador, en la sede del Ejecutivo. Durante esas reuniones, la familia exigió honores militares para el dictador y que el féretro se cubriera con la bandera preconstitucional. Bolaños se opuso, pero el día de la exhumación apareció el sobrino de Franco con una bandera preconstitucional en la mano. El secretario de la Presidencia ordenó a la Guardia Civil registrarlo antes de llevar los restos del dictador en helicóptero desde el Valle de los Caídos al cementerio de Mingorrubio, en El Pardo.

Sánchez premia ahora al negociador en la sombra con el foco de atención de un ministerio que tiene ante sí la exhumación de las criptas del Valle de los Caídos y el desarrollo de la nueva Ley Democrática del Recuerdo, que prevé llevar la enseñanza de la represión franquista a las escuelas y l extinción de fundaciones como la que lleva el nombre de Francisco Franco. Aprobada el martes en Consejo de Ministros, la ley iniciará el proceso parlamentario, donde se enfrentará a PP y Vox. Otra negociación complicada para Bolaños.