enero 15, 2022

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Final de la Copa América: la Argentina de Messi tiene su ‘Maracanazo’: vence a Brasil en la final de la Copa América | Copa América 2021

Final de la Copa América: la Argentina de Messi tiene su 'Maracanazo': vence a Brasil en la final de la Copa América |  Copa América 2021

Messi transformó Maracaná en el Camp Nou. Su fútbol fue excelente en la Copa América, discreto en la final contra Brasil, pero el día 10 finalmente ganó un título importante con Argentina tras vencer a la Albiceleste. Canarinha 1-0 con gol de Di María. El rosarino se forjó su fama mundial a través de goles (672) y asistencias (305), también a base de títulos con el Barcelona (34). Pese a ser rematador (76) y pasador (53), con Argentina fue perseguido por la sombra de la derrota, derrotado en cuatro finales (2007, 2015 y 2016 en América y 2014 en el Mundial). Tras la frustración, decisiva tanto para la albiceleste como para el Barça, Messi ha ahuyentado todos sus fantasmas y aumentado su leyenda, nada menos que contra el histórico Brasil y el mítico Maracaná. Di María se desempeñó como Ghiggia y Messi, a sus 34 años, ya tiene su título con Argentina. A Maracanazo aunque sea con solo 8.000 espectadores en las gradas.

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En el fútbol dominan la habilidad y el carácter. Además, tenacidad. Nadie cuestionará jamás la habilidad y el carácter del 10, ni su perseverancia con Argentina. Rosario no estaba sola. Scaloni ha construido un sólido equipo en defensa, representando desde sorprendente Dibujar Martínez en la portería, el equilibrio de De Paul y Lo Celso en el centro del campo y, por supuesto, la presencia de Messi en ataque, elegido como mejor jugador de la Copa, máximo goleador (cuatro) y asistente (cinco). Argentina honró su historia. Por momentos mostró fútbol, ​​siempre tuvo carácter y subió al escalón más alto del podio después de 28 años sin títulos. El último título se remonta a la Copa América de 1993. En el medio, Argentina había perdido dos finales ante Chile (2015 y 2016) y dos más ante su gran rival Brasil (2004 y 2007).

El clásico de los clásicos de América llegó a ebullición con la aparición de Maradona. Argentina tuvo su duelo particular en el Río de la Plata luego de perder el primer Mundial (1930) y la primera Copa América (1916) contra Uruguay. Y también Brasil, por su parte, ha concentrado su rivalidad en La Celeste, el verdugo histórico de Canarinha en 1950, cuando Ghiggia construyó la leyenda del Maracanazo. Brasil nunca ha ganado una Copa del Mundo en su tierra natal, sin embargo, siempre se había coronado campeón de América cuando era invitado. Hasta la llegada de la Argentina de Messi y el gol de Di María.

El camino de Brasil, pronosticado devastador antes del disparo inicial de la Copa América, invicto en los partidos oficiales del Mundial de Rusia cuando perdió ante Bélgica en cuartos de final, sembró dudas en su tierra. Ha golpeado y sufrido, nunca le gustó. La Albiceleste, en cambio, pasó de oscuro a claro, cambió la fragilidad defensiva por la solidez, fue liderada por Messi, como siempre en el partido pero como nunca en el vestuario.

Argentina no se sintió débil ante Brasil y, desde el principio, pidió el balón en Río. Lo intentó, al menos, desde la alineación. Scaloni entendió que Brasil no habría asfixiado a la Albiceleste y rodeó a Messi con un centro del campo jugador con Paredes, Lo Celso, De Paul y Di María. Los dos jugadores del PSG han sustituido a Guido Rodríguez y Nico González, dos cambios desde la semifinal ante Colombia; a lo que sumó tres más en la zaga: Romero, Montiel y Acuña por Molina, Pezzella y Tagliafico. Agitación en el tablero del técnico argentino. Todo lo contrario hizo Tite. El preparador de la Canarinha apostó el mismo once contra Perú. Y Brasil volvió a caer en su propia trampa, lento en el movimiento del balón, sin más chispas que el regate de Neymar.

Hubo discusión sobre el empaque de Tite’s Brasil. Ganó, sí, pero no te invitó a soñar con algo grande, mucho menos a recordar tu plétora del pasado. Es un equipo pragmático y serio, que se rebela contra la monotonía solo cuando el balón aterriza en las botas de Neymar. A los 10, sin embargo, fue difícil encontrar el balón contra Argentina. Aunque el plan de controlar el juego mediante la posesión del balón no le funcionó, la Albiceleste logró aislar a Neymar. La protagonista, en cualquier caso, fue la tensión: en el primer cuarto de hora hubo una falta por minuto.

Un juego difícil, con más coraje para jugar, solo podía ser interrumpido por un error. El cruce profundo de De Paul encuentra a Di Maria solo contra Ederson después del error de Lodi. El Fideo no se contuvo. En silencio, en el Maracaná, acarició el balón por encima del portero del Manchester City. El gol liberó a Argentina. Entonces sí, el equipo de Scaloni se animó a descansar con el balón. Tite no tuvo más remedio que correr riesgos. Rompió su doble pivote con Fred y Casemiro y apostó por cuatro delanteros, con Paquetá de recambio para el jugador de la Real.

Brasil ha entrado en el campo de Argentina. Algo no ha cambiado: el Canarinha Seguía dependiendo de la inspiración de Neymar. El 10, como siempre, no se escondió. Pidió la piel y guió a sus compañeros hacia la meta de Dibujar Martinez. El portero albiceleste se resiste, mientras Neymar se impacienta, cada vez más irritado con el árbitro, peleando con sus rivales. Mientras tanto, casi nada de Messi. Solo la tranquilidad de sus compañeros cuando quería dormir el partido. Tuvo, eso sí, la oportunidad de marcar 2-0. Lo desperdició. No me arrepiento La fortuna, finalmente, se había puesto del lado de la Albiceleste. Como si el Rosario tuviera una ayuda extra, lo que faltaba en las cuatro finales perdidas. Ya sabes cómo son los dioses: no ayudan en la tierra. Murió Maradona y Messi pudo levantar un gran título con Argentina.

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