enero 18, 2022

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Francia exigirá el certificado covid para entrar en bares y viajar en tren y avión | Sociedad

Francia exigirá el certificado covid para entrar en bares y viajar en tren y avión |  Sociedad

Francia obligará a todos sus trabajadores de la salud a vacunarse y requerirá un certificado de vacunación o un resultado negativo de la prueba COVID-19 para acceder a lugares públicos como cines y restaurantes o viajar en trenes y aviones. El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció este lunes, en un discurso de media hora por televisión, medidas para evitar una nueva ola de pandemias que llenen hospitales, impongan nuevos confinamientos y frenen la recuperación de la economía después de más de un año y medios de restricciones.

Macron resumió su enfoque para impulsar una nueva ola: «Reconozca la civilización y coloque la carga de las restricciones en los no vacunados, y no en todos». El mensaje es: la vacuna no solo equivale a salud, sino también a plena libertad.

El presidente francés, en horario de máxima audiencia, dijo: “Cuanto más vacunemos, menos espacio para que se propague el virus, más hospitalizaciones evitaremos y evitaremos otras mutaciones del virus, aún más peligrosas”. Añadió: «Ya sea cerca de casa, en un lugar de vacaciones, con o sin cita, ¡vacúnate!»

Cuando Macron terminó el tercer bloque en mayo y reabrió cafés, restaurantes y cines, la idea era que los franceses pudieran pasar los meses de verano disfrutando de sus vacaciones en libertad y que el gobierno pudiera enfocarse en la recuperación económica. Hasta hace unos días, el presidente tenía previsto dedicar su discurso a los detalles de los planes de reforma en los últimos meses de su mandato y antes de la campaña electoral presidencial de 2022. La variante delta del virus, descubierta en India a finales de 2020 y hasta un 60% más contagioso, obligó al presidente a cambiar de planes. El domingo, se registraron 4.256 nuevos casos de covid-19 en Francia, casi 2.000 más que una semana antes. Las admisiones han dejado de disminuir después de una disminución constante en las últimas semanas.

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El optimismo que acompañó al levantamiento de las restricciones en mayo y junio y la aceleración de la tasa de vacunación se ha desvanecido. Y, aunque Macron en su discurso abordó la agenda económica y sus planes en el año electoral, la prioridad fueron las medidas de salud.

Las nuevas restricciones buscan llevar a la mayor cantidad posible de franceses a los centros de vacunación lo antes posible. ¿Cómo? Obligatorio para algunos y alentador para otros con un tema: la vacuna simplificará su vida diaria y rechazarla será más difícil. La primera medida es la obligación en nuevos locales y lugares con el público del llamado pasaporte o certificado sanitario, que acredita si un ciudadano ha recibido ambas vacunas o se ha sometido a una prueba de covid negativa en las 48 horas anteriores. Hasta ahora era necesario entrar en locales con más de 1.000 personas.

A partir del 21 de julio habrá que acreditar la entrada a reuniones públicas con capacidad para más de 50 personas y en agosto se ampliará a restaurantes, bares y medios de transporte de larga distancia. Otro incentivo para vacunarse: las pruebas de PCR ya no serán gratuitas en octubre, lo que dejará menos posibilidades de que quienes se nieguen a vacunarse obtengan un certificado sanitario.

La otra medida, que debe ser aprobada por el Parlamento a finales del mes siguiente al dictamen del Consejo de Estado, es la obligación de vacunación de todo el personal sanitario, y de los profesionales y voluntarios en contacto con personas vulnerables, incluso en casa.

Emmanuel Macron durante su discurso televisado este lunes.
Emmanuel Macron durante su discurso televisado este lunes.LUDOVIC MARIN / AFP

La segunda medida que ha anunciado Macron es la obligación de vacunación de todos los profesionales sanitarios. Las autoridades han advertido con alarma que algunos trabajadores de este sector se muestran reacios a vacunarse, lo que expone a personas enfermas y vulnerables al contagio. Los controles se instituirán a partir del 15 de septiembre y se impondrán sanciones a quienes no cumplan con la nueva normativa.

El pasado mes de diciembre, en vísperas de la campaña de vacunación, Francia fue uno de los países con más escepticismo vacunal, en torno al 40% según las encuestas. La cifra ha bajado y muchos de los temores de la población se han disipado, pero el gobierno sigue liderando con pies de plomo ante cualquier nueva medida que requiera vacunas.

En su último dictamen, publicado la semana pasada, el Consejo Científico que asesora a Macron sobre el covid-19 ya advirtió sobre el nivel «demasiado bajo» de vacunación entre los profesionales de la salud. Y precisó que esto es especialmente preocupante entre quienes trabajan en contacto con personas mayores o con discapacidad.

La obligación de vacunación no se extenderá a toda la población mayor de 12 años, contrariamente a lo que propone la Academia Nacional de Medicina de Francia como la «única opción realista» para obtener la inmunidad colectiva. La Academia recuerda que, en el pasado, se impusieron decisiones similares con viruela (1902-1984), difteria (1938), tétanos (1940), tuberculosis (1950-2007), polio (1964), y que, desde 2017, 11 Las vacunas son obligatorias para todos los menores.

Aproximadamente el 40% de los franceses están completamente vacunados. La pandemia mató a 111.354 personas en Francia, según los datos oficiales más recientes.