enero 22, 2022

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Godot espera que pase la pandemia | Babelia

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Un sugerente montaje de Hipólito by Eurípides, dirigida por Rogério de Carvalho, inauguró hace unos días la 38ª edición del Festival de Almada, que tendrá lugar hasta el 25 de julio en seis escenarios de la ciudad portuguesa y dos más en Lisboa, su vecina del otro lado del río Block. El evento, uno de los más prestigiosos del continente europeo, reúne 21 espectáculos, la mitad de ellos de empresas locales. Entre los exteriores destacan dos españoles: Miguel de Molina desnudo, de ngel Ruiz, e Rebota, rebota y explota en la cara, de Agnès Mateus y Quim Tarrida, premio del Público en la edición anterior.

Hipólito El montaje conmemorativo del 50 aniversario de la Compañía de Teatro Almada comienza con malos augurios, porque sus intérpretes no logran naturalizar los gestos extremos que les marca De Carvalho: el mago no debe ser visto el truco, ni el actor el signo. Pero, más tarde, Eurípides se abre paso gracias a Anabela Ribeiro y Carolina Domínguez que recitan los parlamentos del coro con la frialdad de una esfinge, la precisión de un tirador olímpico y la musicalidad de las pianistas hermanas Katia y Marielle Labèque: en ellas hay es un eco de los segadores Hamletmachine por Robert Wilson. Las variaciones que se introducen en su elocución son sencillas, rítmicas y efectivas. También los posteriores monólogos de Cláudio da Silva (Hipólito), Teresa Gafeira (Fedra) y Marques D’Arede (Teseo) liberan el trágico laberinto de Eurípides. Acostumbrados al teatro con sonido electrónico que está ganando terreno en España, es un placer escuchar a estos actores portugueses con tan buena proyección vocal fuerte, clara y con un cuerpo limpio. Cuando el iluminador Guilherme Frazão lo modela con claroscuro expresionista, la escenografía ciclópea de José Manuel Castanheira, que en un principio parecía inhóspita, adquiere una dimensión inesperada.

Dirigida por Ivica Buljan, del Mini Teater de Ljubljana, Historia de violencia es la adaptación de una novela autobiográfica en la que el escritor francés Édouard Louis relata cómo fue golpeado y violado por una aventura de una noche de origen norteafricano, después de conocerlo a la vuelta de la esquina. En su puesta en escena, Buljan reproduce la tortura y violación de Louis en dos pantallas. Mientras esto sucede, su intérprete de carne y hueso revive la cita desde el momento del encuentro hasta la tortura final, y le cuenta el hecho a su hermana, periodista y policía. El montaje es limpio en su estética, pero ruidoso en su ejecución: no quisiera estar en el papel del actor que interpreta al que recibe las bofetadas. Louis, que fue a Almada a ver el espectáculo del domingo pasado – y que hace un doblete en el festival con el estreno de ¿Quién mató a mi padre? en la versión dirigida por Ivo van Hove–, salió del teatro a los 30 minutos porque no soportaba revivir lo sucedido con tanta claridad.

aurora negra, Escrita, dirigida e interpretada por Cleo Diára, Isabél Zuaa y Nádia Yracema, actrices de gran presencia y magnetismo, habla de estereotipos raciales sin abrir debate. Los tres expresan la misma opinión: parecen olvidar que el teatro debe ser dialéctico para mantener vivo el interés. Agradable sorpresa, sin embargo, la ofrecida por las actrices Carla Galvão y Sara de Castro con Duas personajes, fiel adaptación de Función de dos caracteres, Comedia tardía en la que Tennessee Williams, influenciado por el teatro del absurdo, saca a relucir a un actor y una actriz abandonados por su compañía. En este montaje, dirigido por ambos intérpretes, dos hermanas cómicas preparan un espectáculo en busca de un éxito improbable, tras dos temporadas ruinosas.

Encarnado por De Castro y Galvão, Duas personajes es en parte una reinterpretación femenina, actualizada y metateatral de Esperando a Godot: a Beckett escrito por Williams. Mucho de lo que dicen Clara y Felicia, hermanas introspectivas, podría ponerse en boca de Vladimir y Estragon. El espacio escénico de Eric da Costa, la luz de Teresa Antunes y el sonido de Milhano y Moreira son de una precisión robert wilsoniana y se entrelazan meticulosamente con el trabajo de los intérpretes. para el final, Amitié, Inspirado en un sketch cinematográfico que Pasolini realizó para su amigo Eduardo de Filippo como protagonista, parte de una idea cautivadora y reúne a tres buenos comediantes, pero no materializa por completo los espíritus que evoca. En los próximos días, el Festival presentará un montaje sobre la guerra que libró Portugal entre 1961 y 1974 en Angola, Mozambique y Guinea-Bissau: El segmento nunca vuelve a ser el mismo, de Rodrigo Francisco, y una adaptación de Viajar a portugal de José Saramago, coescrito y codirigido por Joana Craveiro.

Festival de Almada (Portugal). Hasta el 25 de julio.

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