octubre 6, 2022

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Honduras: Hija de Berta Cáceres denuncia irregularidades en el juicio contra el presunto asesino del ambientalista | Sociedad

Honduras: Hija de Berta Cáceres denuncia irregularidades en el juicio contra el presunto asesino del ambientalista |  Sociedad
Una mujer en un campamento donde diversas organizaciones sociales e indígenas exigen justicia para la ambientalista Berta Cáceres, en Tegucigalpa.
Una mujer en un campamento donde diversas organizaciones sociales e indígenas exigen justicia para la ambientalista Berta Cáceres, en Tegucigalpa.Gustavo Amador / EFE

Han pasado cinco años desde el asesinato de la ambientalista hondureña Berta Cáceres y su hija, Berta Zúñiga, dicen que muchas de las personas involucradas en el crimen de su madre siguen siendo indiscutibles en Honduras, un país con un alto índice de impunidad, especialmente cuando se trata de esclarecimiento de delitos contra ambientalistas. La familia del activista se siente aliviada de que al menos siete personas ya hayan sido condenadas en 2019 y esta semana se esté llevando a cabo el juicio contra Roberto David Castillo, acusado de ser el actor intelectual del asesinato. Zúñiga, sin embargo, denuncia que el estado de Honduras protege a otras personas involucradas, incluidos miembros de la poderosa familia Atala, propietaria de la empresa Desarrollos Energéticos SA (DESA), a la que el gobierno ha otorgado la concesión del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, desde parte de eso Cáceres estaba en contra.

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“Durante todo este tiempo ha quedado claro que hay una estructura criminal que incluye a personas protegidas por el estado”, dice Berta Zúñiga en conversación telefónica con EL PAÍS. La joven, además de varios miembros de la familia Atala, señala a los policías hondureños. En el caso de Atala, dice que han sido «cientos de mensajes» analizados por expertos involucrados en el caso de su madre que pueden ser utilizados como evidencia de la participación de empresarios hondureños. “Comercian en influencia. Se comunican con el ex presidente y los ministros. Es urgente que el ministerio público actúe y deje de protegerlos ”, pregunta Zúñiga.

En 2017, DESA envió un mensaje a este diario en el que afirmaba que «no tenía nada que ver con los lamentables hechos que acabaron con la vida de Berta Cáceres». Sin embargo, la fiscalía de Honduras dijo en su acusación formal de 2018 que Castillo, entonces presidente ejecutivo de DESA, había pedido al jefe de seguridad de la empresa, el militar retirado Douglas Bustillo, que organizara el asesinato. Bustillo recurrió a un viejo amigo del ejército, el mayor Mariano Díaz Chávez, instructor de la policía militar y miembro de las fuerzas especiales, para contratar a unos sicarios. Se pagaron hasta 2.200 dólares (1.986 euros) por cometer el crimen, según la fiscalía. Tanto Bustillo como Díaz Chávez fueron condenados a 30 años de prisión en 2019.

Si bien la familia de Berta Cáceres espera que otras personas involucradas en el crimen sean juzgadas pronto, esperan con ansias el juicio contra Castillo, que se extenderá durante esta y la próxima semana. Aunque se siente «afortunada» porque el caso de su madre no ha quedado impune, Zúñiga alega que ha habido irregularidades en el juicio y acusa al fiscal de guardar «gran secretismo» en el manejo de la investigación. “La Fiscalía ha ignorado nuestro derecho a conocer las líneas de investigación. Si no fuera por la presión internacional, Castillo no sería procesado ”, dice Zúñiga.

Gonzalo Sáenz, representante de la Misión Internacional de Observación en el juicio, comparte las denuncias de la hija de Cáceres y asegura que el Ministerio Público ha manejado información que no ha compartido con el equipo defensor del caso del activista y que también podría ser de interés para otras personas involucradas en el crimen. «Es responsabilidad del Estado esclarecer todos los hechos relacionados con el caso Berta», dice. Con todo, Sáenz reconoce lo importante que es para Honduras que se lleve a cabo el juicio contra Castillo, porque puede sentar un precedente en un país donde se han cometido decenas de delitos contra ambientalistas que quedan impunes.

Berta Cáceres había denunciado públicamente a Castillo por amenazas de muerte. «Ella señaló que si alguien quería matarla, esa persona era él», dice su hija. El ecologista se había opuesto abiertamente a la construcción de la represa Agua Zarca, un proyecto hidroeléctrico que afectaría al río Gualcarque, importante fuente de recursos para las comunidades indígenas de Honduras. Cáceres movilizó a los indígenas, denunció el proyecto y atrajo la atención internacional. Por su lucha ambiental, fue galardonado con el Goldman Environmental Prize, el premio más prestigioso en su campo. Bertha Zúñiga afirma que ejecutivos de DESA han dado su consentimiento para el asesinato de su madre.

Un tribunal hondureño condenó a siete personas en 2019 por el asesinato de la activista, incluidos los tres sicarios que le dispararon en marzo de 2016, dos exsoldados y dos trabajadores vinculados a la empresa DESA. El tribunal declaró culpables a Sergio Rodríguez (gerente de comunicaciones de DESA), Mariano Díaz (principal activo en el ejército hondureño), Douglas Bustillo (teniente retirado y exjefe de seguridad de DESA), Henry Hernández (ex militar) y a los asesinos Elvin Rápalo, Óscar Torres y Edilson Duarte, como coautores del asesinato. La familia de Cáceres espera que David Castillo, presidente ejecutivo de DESA y acusado de ser el autor intelectual del asesinato contra el activista, también sea sentenciado al final del juicio en su contra. “Este es un proceso para la memoria de mi madre. Sé que se necesita mucho tiempo para que los demás involucrados sean juzgados, pero ¿para qué sirve nuestro país? [Honduras] y su alta impunidad, este proceso marca un camino para evitar que otros delitos queden impunes ”, dice Berta Zúñiga.

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