junio 17, 2024

Irrumpir en un ámbito conocido con algo desconocido

El Festival No Convencional, dirigido y programado por Martín Bauer, realizado por 4’33” música contemporánea y artes escénicas y el Ministerio de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, empezó su tercera edición, siguiendo los lineamientos generales de las propuestas anteriores, con una fuerte idea de desterritorialización: presentarse en lugares no habituales con la intención de irrumpir en un ámbito conocido con algo desconocido y, al revés, con algo conocido en un ámbito desconocido.

La serie de ocho conciertos con diversas propuestas –incluye música, video y performance– continuará desarrollándose hasta el 11 de noviembre.

El festival abrió en septiembre con Inuksuit (2009), una obra de John Luther Adams, que se realizó en la vía pública con 66 percusionistas (la cantidad de intérpretes pude variar de 9 a 99), bajo la dirección de Bruno Lo Bianco. Como en otras ediciones, participaron músicos profesionales junto con amateurs. También tocaron chicos del Programa de Orquestas Infantiles y juveniles de la Ciudad de Buenos Aires.

Fue una experiencia intensa de cercanía entre el público, los intérpretes y sus instrumentos. En Suipacha y Diagonal Norte se armó un corredor de 50 metros donde se distribuyeron los músicos y el público circuló entre ellos durante una hora y media. El compositor estadounidense pensó específicamente la obra para ser tocada al aire libre. “Mi música siempre ha estado arraigada en la tierra. Durante los últimos treinta y cinco años he compuesto muchas obras inspiradas en el exterior, pero escuchadas en el interior”, escribió Luther Adams.

También explicó el músico que la palabra «Inuksuit» puede traducirse literalmente como «actuar en calidad de ser humano». La preocupación del compositor por el derretimiento del hielo polar y su consecuente aumento de los mares y lo que puede quedar de la presencia de la humanidad después de que las aguas retrocedan, atravesó la creación de la obra, que pretende ampliar nuestra conciencia de la música y transformar un espacio dotándolo de experiencias.

La visita del consagrado artista suizo Christian Marclay, ganador del León de Oro de la Bienal de Venecia 2012 por su obra The colock, con una muestra retrospectiva reciente en el Centro Pompidou de París, será la principal atracción del Festival. Se escuchará en calidad de estreno mundial Found in Buenos Aires, interpretada por Marclay junto a Luc Müller (Suiza) y músicos locales en la cuarta y última presentación, el 4 de noviembre en Parque de la Estación, en el barrio de Abasto.

Una constante en la obra de Christian Marclay es la visualización del sonido a través de objetos, fotos, videos, conciertos. Siempre trató de romper las divisiones que separaban las distintas expresiones artísticas y buscó que la gente escuche y mire arte en un mismo lugar.

El 3 de noviembre en Artlab, Marclay ofrecerá una charla con performances de DJs experimentales argentinos. El 3 de noviembre en Artlab, Marclay ofrecerá una charla con performances de DJs experimentales argentinos.

En los 80 Marclay era un joven artista marginal que hacía lo suyo, influido por el punk y el mundo visual, buscaba hacer una música desafiante. Nunca estudió música pero siempre manejó con gran libertad su relación con ella. Empezó a experimentar con discos y tocadiscos, los usó como dispositivos de potencial creatividad, pero fuera de la escena de la música bailable.

Compraba discos de segunda mano, guiado por la idea de reciclaje, para hacer una música nueva a partir de ese material prácticamente de descarte, y algunas músicas del pasado con las que se identificó la generación de sus padres. Imaginary Records (1987-1997) es una extensa serie en la que Marclay hizo un collage de portadas de discos de vinilo.

ulsó la ampliación de la noción de DJ, como herramienta de colaboración en la improvisación y propuso su inserción en bandas. El 3 de noviembre en Artlab, Marclay ofrecerá una charla con performances de DJs experimentales argentinos. Sus partituras y videos estarán exhibidos en PROA21 a partir del 28 de octubre, y el artista va a participar de un foro el día de la inauguración.En esa oportunidad, se va a escuchar Imaginary Landscape #4, pieza para 12 radios y 24 intérpretes y Cartridge Music, todas de John Cage, que tuvo influencia sobre Marclay cuando se mudó a Nueva York.

"Sin título (Burning I), 2020", collages a pequeña escala con fragmentos de cómics, imágenes fijas de películas e imágenes encontradas en Internet. Fotografía de Christian Marclay. /prixpictet«Sin título (Burning I), 2020», collages a pequeña escala con fragmentos de cómics, imágenes fijas de películas e imágenes encontradas en Internet. Fotografía de Christian Marclay. /prixpictet

“Las imágenes y gráficos en movimiento brindan a los músicos señales visuales que sugieren emoción, energía, ritmo, tono, volumen y duración. Creo en el poder de las imágenes para evocar sonido”, comentó Marclay sobre una de sus singulares partituras, Screen Play (2005).

En formato video, la obra combina una película encontrada con animación por computadora para crear una proyección visual interpretada por músicos en vivo. Screen Play será interpretada por el ensamble suizo y solistas locales el 31 de octubre, junto con otras dos partituras: To Be Continued (2016) –usa de una variedad de imágenes sonoramente evocadoras, notas musicales y onomatopeyas de cómics en collage–, y Manga Scroll (2010), que surgió de una extensa investigación sobre la onomatopeya y despliega un rollo ondulante de papel de 20 metros con palabras que replican los sonidos o describen acciones, palabras recopiladas de traducciones norteamericanas de novelas gráficas manga japonesas. Esas imágenes proyectadas en una sola pantalla sin sonido son interpretadas por un performer.

Otro punto destacable de la programación del festival es la participación del músico suizo Alexandre Babel, considerado como una referencia en materia de interpretación del repertorio de los siglos XX y XXI y de la escena experimental. “Usine Electrique es un homenaje a la fuente acústica del sonido, a los extremos dinámicos que van desde un murmullo apenas perceptible hasta las deflagraciones de instrumentos metálicos”, escribió Babel sobre la obra que se va a estrenar el 7 de octubre, con percusionistas invitados.

Inspirada en una vieja central eléctrica suiza, en la obra participan doce instrumentistas que se distribuyen distantes unos de otros en el espacio, sus acciones y posibles interacciones se producen a través de señales visuales y sonoras remotas.