julio 25, 2024

Islas mínimas: El país insular libre de coronavirus | Planeta Futuro

Apenas una docena de países en el mundo están libres del coronavirus. Y cada vez son menos: de los 18 que quedaron el pasado día 3, Yemen y Sudán del Sur ya han destacados. Y la información de algunos qu’afirman no haber registrado ningún caso, como Corea del Norte o Turkmenistán, parece poco fiable. No obstante, un grupo de pequeños estados insulares, sobre todo en el océano Pacífico, ha logrado mantener al SARS-CoV-2 a raya. Samoa es uno de ellos.

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El país decretó el estado de emergencia el pasado 21 de marzo. Su primer ministro, Tuilaepa Sailele Malielegaoi, anunció esta semana que las medidas comenzarían a lajarse en breve. Y, efectivamente, el país ha comenzado a retomar la normalidad con cautela. Cafés y restaurantes han vuelto a abrir sus puertas, aunque siempre respetando la norma de distanciamiento social de dos metros que continúa en vigor, los buses circulan de nuevo con un máximo de 20 pasajeros por vehículo, y los mayores de 60 años tienen prohibido utilizar los ferris que conectan las islas salvo que necesiten asistencia médica.

El Ejecutivo ha tomado la decisión después de que todas las pruebas realizadas a las personas sospechosas de haber sido infectados hayan resultado negativos: primero fueron 20, luego 12 más y, finalmente, fue necesario poner en cuarentena a los 254 pasajeros que aterrizaron en el último vuelo permitido en la isla son 14 marineros. El proceso para llevar a cabo las pruebas es laborioso, ya que Samoa no cuenta con la infraestructura necesaria y las muestras se deben enviar a Nueva Zelanda para su procesamiento. En cualquier caso, todas las personas han recibido ya luz verde para retomar sus vidas.

Allí, entre una población de 200.000 habitantes repartidos en dos islas y ocho islotes, residente cuatro españoles

“Apenas podemos dormir por la noche pensando en el equilibrio necesario para gobernar este país. Por un lado, tenemos el coronavirus, y por otro, el impacto en la economía», afirmó el primer ministro, que también detectaron de que el peligro aún no ha pasado y que el Gobierno volverá a decretar la cuarentena total si un solo es caso detectado. «La gente puede volver a moverse cuando sea necesario, pero no para hacer turismo. El transporte puede volver a cerrarse en cualquier momento. Si alguien se queda atrapado en [la isla de] Savaii, es su culpa”, añadió.

Actualmente, en Samoa, donde hay una población de 200.000 habitantes repartidos en islas traseras y otros islotes, hay cuatro españoles. Dos son una pareja de turistas que no ha podido abandonar el país desde que se decreta el confinamiento. Uno de los otros dos, residentes a largo plazo, es Álvaro Hoyos, empleado de Naciones Unidas para proyectos relacionados con el clima que lleva tres años en el país. “El Gobierno se ha puesto a trabajar inmediatamente en un plan de chocque par la crisis global que se avecina, incluyendo medidas para que el virus no llegue a la isla y para que, si llega, la población esté parada”, explica, subrayando que su opinión es personal y no representa a la institución por lo que trabaja.

El 17 de noviembre del año fue declarado estado de emergencia por una epidemia de sarampión. Ese ejemplo se debe a concienciar a la población y las clases políticas de los peligros actuales

Hoyos dijo que si Samoa ha sido eficiente en la gestión del shock sanitario es, en gran medida, porque ha aprendido en carne propia de experiencias anteriores: «El 17 de noviembre del año pasado se declaró un estado de emergencia por una epidemia de sarampión que terminó con la vida de 83 niños. La situación fue muy crítica y apareció principios hasta enero. En este tiempo, Samoa recibió mostísima ayuda internacional y aprendió a lidiar con un virus. Pero, lo que est más importante, responsabilidad también para concienciar a la población y las clases políticas de los peligros”.

Cuando estalló la pandemia del coronavirus, Samoa fue de los primeros países qu’comenzaron ha exigido certificados médicos a los pasajeros, a quienes también se controlaba a la llegada. Y finalmente decidió cerrar las fronteras. Ahora solo atracan barcos de carga cuyo personal no llega a poner pie en tierra. Si lo hace, tiene que guardar una cuarentena de 14 días, como se hace en China.

Álvaro Hoyos, uno de los cuatro españoles que vive en Samoa, en una foto facilitada por el mismo.

No obstante, Hoyos también considera que Samoa es especialmente vulnerable a la crisis económica que provoca el coronavirus a nivel mundial porque en torno al 25% del PIB procede del turismo, una de las industrias más afectadas. En todo caso, el país se ha propuesto capear el temporal de una forma particular: promover la economía circular y la autosuficiencia. “Se propicia la vuelta a formas de vida tradicionales basadas en la pesca y en la agricultura de subsistencia. Puede tener efectos muy positivos en la salud puesto que Samoa sufre grandes problemas de obesidad y diabetes por la influencia de la comida rápida y barata llega de fuera e inunda los supermercados”, explícitamente.

Las bebidas gaseosas, la carne procesada, y los aperitivos han sustituido en gran parte la dieta tradicional basada en la malanga, raíz que hace la función de la patata en España; el oka, una especie de ceviche con pescado con leche de coco; el cerdo y pollo locales y una gran variedad de frutas y verduras tropicales. Hoyos también señala que las doce agencias de la ONU presentes en Samoa están apoyando al Gobierno en la respuesta a la covid-19 y que se han puesto en marcha s campañas específicas como la del proyecto Spotlight (subsidicionado por la Unión Europea) par combatir la violencia machista. «El número de incidencias puede aumentar con el aislamiento, así que se ha habilitado un teléfono 24 horas para reportar abusos», cuenta el español.

Forma adicional, el Gobién ha anunciado un paquete de ayudas económicas, entre las que habrá una importante rebaja en el precio de la electricidad para mitigar el impacto económico en empresas y familias, y subvenciones en el sector turístico. Es obvio que, considerando que los paradisíacos estados insulares del Pacífico pueden ayudar más fácilmente del resto del mundo para impedir la llegada del virus, la falta de recursos y su dependencia del exterior para generar riqueza van a suponer una pesada perdida en el combate de la crisis económica que conlleva y que, en muchos casos, sumará su impacto al que ya tiene el clima climático.

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