enero 12, 2022

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José Manuel Albares, fiel consejero internacional de Sánchez | España

José Manuel Albares, fiel consejero internacional de Sánchez |  España
José Manuel Albares, durante una entrevista en julio de 2019, cuando se encontraba en La Moncloa.
José Manuel Albares, durante una entrevista en julio de 2019, cuando se encontraba en La Moncloa.Marcador de posición de Claudio Alvarez

Pedro Sánchez calificó este sábado al nuevo canciller como un «diplomático joven pero experimentado». Llama la atención la calificación de un joven, ya que José Manuel Albares tiene la misma edad que el presidente (49), aunque se presume que su carrera diplomática es menos deslumbrante que la de jefe de gobierno. Albares es el diplomático más joven en gestionar el Palacio de Santa Cruz -antes que él, entre otros, Miguel Ángel Moratinos y Alfonso Dastis- lo que le da la ventaja de conocer todos los detalles de la casa y el inconveniente de que todo el mundo la conoce. O creen que lo saben.

Con su nombramiento, Sánchez quiso premiar sobre todo su fidelidad. Este barrio madrileño de Usera, licenciado en Derecho y licenciado en Ciencias Económicas y Comerciales por la Universidad de Deusto, aparcó una carrera diplomática segura para incorporarse en 2015 al equipo del candidato Pedro Sánchez, al que en ese momento nadie apostaba ni un céntimo. Las apuestas fueron acertadas y el diplomático tuvo que volver a su despacho del ministerio con el canto de «socialista» en medio del gobierno del PP, pero dispuesto a reincorporarse en cuanto Sánchez lo volviera a llamar.

Lo hizo tras el voto de censura de 2018, cuando el nuevo presidente le creó un lugar en La Moncloa, como Secretario General (equivalente a Subsecretario) de Asuntos Internacionales, Unión Europea, G-20 y Seguridad Global. Durante ese tiempo, fue el sherpa de Sánchez quien preparó las cumbres internacionales y buscó capitalizar su condición de líder socialdemócrata en una UE dominada por gobiernos conservadores. Hubo pocos roces con el poderoso jefe de gabinete Iván Redondo, que quería controlar tanto la agenda nacional como internacional del presidente.

Cuando Josep Borrell fue nombrado Alto Representante de la UE, Albares estaba en todas las condiciones para sucederle, pero Sánchez debió haber considerado que era demasiado joven y sorprendido por una desconocida Arancha González Laya en los grupos políticos españoles. El fiel sherpa, casado con un juez francés especializado en la lucha contra el terrorismo, con el que tiene cuatro hijos, regresó como embajador a París, donde ya había sido agregado cultural. Su plan de estudios también incluye el cargo de cónsul general en Bogotá y asesor de la representación permanente ante la OCDE.

Ahora tendrá que afrontar la crisis diplomática con Marruecos, aún pendiente, y ultimar el acuerdo sobre las futuras relaciones entre Gibraltar y la UE, a la espera de negociaciones formales entre Londres y Bruselas. Organizar también la cumbre de la OTAN prevista para el próximo año en Madrid y nombrar a los embajadores en espera; entre otros, el de Londres y el vacío que él mismo dejó en París. Tiene la plena confianza del Primer Ministro, pero también plena responsabilidad. Redondo ya no está en La Moncloa, ni hay secretario general de Asuntos Internacionales como en la época de Borrell. Para bien o para mal, el asesor diplomático de Sánchez es el nuevo canciller.