diciembre 4, 2021

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La denuncia de la madre de un interno revela una red de narcotráfico en el penal de Navalcarnero | España

La denuncia de la madre de un interno revela una red de narcotráfico en el penal de Navalcarnero |  España
Imagen de archivo del Centro Penitenciario Navalcarnero, en la provincia de Madrid.
Imagen de archivo del Centro Penitenciario Navalcarnero, en la provincia de Madrid.

La denuncia presentada a los Institutos Penitenciarios en 2019 por la madre de un interno para protestar por la facilidad con la que su hijo, un drogadicto, obtenía drogas en el penal de Navalcarnero (Madrid) permitió a la Guardia Civil iniciar la investigación que dio lugar a la detención. Miércoles de 17 presuntos integrantes de una trama de narcotráfico que opera dentro de dicho penal, según fuentes cercanas a la investigación.

Entre los arrestados se encontraban cinco funcionarios de prisiones, uno jubilado, y seis reclusos. Los otros seis reclusos son los presuntos integrantes de la conspiración que operaban fuera de la prisión. Algunos de ellos aparecen como titulares de cuentas bancarias donde se ingresaban los pagos que los familiares de los detenidos realizaban por las drogas que consumían en su interior.

En los informes que la Guardia Civil realizó este miércoles con ayuda de perros adiestrados tanto en las celdas de cuatro módulos penitenciarios como en las taquillas de los trabajadores detenidos, no se encontraron drogas, aunque sí sustancias útiles que utilizaban los presos para consumir. ellos. . La investigación, denominada Operación Orión, está dirigida por el Juzgado de Educación 6 de Navalcarnero.

En su denuncia, la madre del detenido denunció que, siempre que se comunicaba con su hijo, éste le pedía que depositara dinero en la cuenta bancaria de una tercera persona para evitar ser agredida por los detenidos con los que había contraído una deuda. . Las instituciones penitenciarias abrieron una investigación interna que incluyó el interrogatorio tanto del detenido como de otros detenidos. Su testimonio permitió identificar a los presos presuntos traficantes de drogas, pero también la presunta participación de funcionarios.

Las vías de entrada

Fuentes de la investigación aseguran que, en un primer momento, las indagatorias indicaron que la droga había ingresado a prisión durante visitas con contacto físico – el vis-à-vis– a los presos realizados por familiares y amigos, o mediante presos que regresan de una licencia. En este caso, la supuesta connivencia de los trabajadores parecía limitarse a hacer la vista gorda ante la entrada de drogas.

Sin embargo, en marzo de 2020, cuando el Ministerio del Interior ordenó, durante el primer estado de alarma, el aislamiento de las cárceles para minimizar el riesgo de expansión del coronavirus en el interior, se detuvieron tanto estas visitas como las salidas de los detenidos. La medida provocó una caída drástica del tráfico de drogas dentro de las cárceles y un aumento significativo en el precio de las dosis. Esta escasez de drogas, que en algunas cárceles provocó riñas y peleas entre internos, muchos de ellos con síntomas de abstinencia, fue menor en otros centros, como Navalcarnero, lo que generó la sospecha de que las drogas seguían ingresando a esta prisión por otros medios.

Las investigaciones de la Guardia Civil ahora indican que los funcionarios detenidos aprovecharon el hecho de que no estaban registrados cuando fueron a trabajar para contrabandear drogas y otros artículos prohibidos, incluidos teléfonos celulares, en la prisión. Las investigaciones aún están tratando de establecer si los cinco detenidos actuaron de manera conjunta o, por el contrario, lo hicieron sin conocer las actividades de los demás.

La investigación, que incluyó escuchas telefónicas y vigilancia, reveló que los miembros de la conspiración que andaban sueltos, incluido el hermano de un prisionero, tenían la tarea de entregar drogas a los agentes y pagarles. También buscaron los llamados mulas, personas de escasos recursos que, por una pequeña cantidad de dinero, estaban dispuestas a abrir cuentas que recibían pagos de familiares de presos por drogas. El dinero se retiró rápidamente de los líderes de la conspiración mediante tarjetas bancarias en los mostradores bancarios. En uno de estos depósitos, los investigadores registraron movimientos por un valor cercano a los 100.000 euros, precisan las mismas fuentes.