diciembre 3, 2021

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La relación de Gibraltar con la UE, en su hora decisiva | España

La relación de Gibraltar con la UE, en su hora decisiva |  España

El futuro de Gibraltar y los casi 10.000 españoles que trabajan en la colonia británica entra en la hora decisiva. Nueve meses después de que finalizara el período de transición del Brexit, el 31 de diciembre, los embajadores de los 27 dieron luz verde el viernes al mandato de negociar un acuerdo que regule las futuras relaciones entre la UE y Rock. El Consejo Europeo lo ratificará la semana que viene, probablemente en la reunión de ministros de Finanzas del martes.

El responsable de la dirección de las negociaciones será el vicepresidente de Relaciones Interinstitucionales de la Comisión Europea, el eslovaco Maros Sefcovic, quien será el encargado de discutir la implementación del Protocolo sobre Irlanda del Norte con Londres. Y precisamente aquí radica una de las mayores preocupaciones para España: que el demoníaco dossier de Irlanda del Norte acabe contaminando y complicando el acuerdo sobre Gibraltar, mucho más sencillo en teoría.

España y Reino Unido alcanzaron un acuerdo general sobre Gibraltar el 31 de diciembre en virtud del cual los vecinos del Peñón podían moverse libremente por los 26 países europeos del Tratado de Schengen y sus productos beneficiarse de la unión aduanera, para cambiar la responsabilidad de España por el control. de personas y mercancías en el puerto y aeropuerto de Gibraltar, con el consiguiente derribo de La Verja. Esto implicaba que los ciudadanos británicos y de terceros países que desearan ingresar a la colonia necesitarían un visado que sería emitido por las autoridades españolas.

El acuerdo hispano-británico fue examinado por la Comisión, que recién el 20 de julio, más de seis meses después, aprobó el proyecto de mandato negociador, un documento mucho más severo y detallado que el sucinto pacto entre Londres y Madrid. Fuentes comunitarias admiten que en Bruselas fue difícil digerir un pacto que partía de esquemas trillados e incorporaba innovaciones imaginativas, como lo que Gibraltar habría sido prácticamente dentro de Schengen sin formar parte de él.

A diferencia del pacto hispano-británico, el borrador de la Comisión no decía que los agentes de la Agencia Europea de Fronteras (Frontex) serían los encargados de controlar a los pasajeros que llegaran a Gibraltar, evitando la presencia visible de los guardias españoles, y es el indicado. que hizo sonar la alarma en London and the Rock. El ministro de Relaciones Exteriores británico, Dominic Raab, dijo que el texto de la Comisión tenía la intención de «socavar la soberanía británica sobre Gibraltar» y no servía como base para las negociaciones.

La secretaria de Estado para Europa y América del Ministerio de Relaciones Exteriores, Wendy Morton, planteó la apuesta hace 10 días cuando aseguró a una comisión parlamentaria que los gobiernos británico y de Gibraltar ya se estaban preparando para enfrentar un «resultado no negociado» del acuerdo. «Estamos muy bien preparados para cualquier eventualidad, incluida una salida sin acuerdo», insistió.

Fuentes comunitarias menosprecian estos acalorados reclamos, señalando que es normal que en vísperas de una negociación cada parte intente demostrar que está en una posición de fuerza. La posición de cada uno se verá cuando se siente a negociar, añaden.

Para disipar las preocupaciones británicas, el Consejo acordó incluir en el mandato una referencia explícita al hecho de que España solicitará el apoyo de Frontex para controlar la frontera en los primeros cuatro años del pacto, que luego tendrá que ser revisado o ampliado. Además, se aprobaron dos declaraciones en las que se afirma que se trata de un acuerdo comunitario (es decir, que no debe ser ratificado por los parlamentos nacionales) y que el hecho de que se apliquen cláusulas de Schengen en Gibraltar no significa que esté incorporado.

«Limbo legal»

Aunque los procedimientos internos de la UE tardaron más de lo esperado, las fuentes consultadas confían en que el acuerdo pueda cerrarse a finales de año. Desde el 1 de enero, Gibraltar se encuentra «en un limbo legal», reconocen las fuentes consultadas. Ya no forma parte de la Unión, pero, sin embargo, los controles de pasajeros y mercancías típicos de una frontera exterior de la UE no se han establecido en La Verja.

Se trata de una situación coyuntural, pendiente de la firma de un pacto que supondrá la eliminación de todas las barreras físicas entre España y la colonia, pero las mismas fuentes advierten que la Comisión no puede volver la mirada hacia el otro lado de forma indefinida, ignorando que en lo que es ahora una frontera de la UE y sus controles no se aplican.

El temor es que las negociaciones sobre el futuro de Gibraltar acaben condicionadas por la negociación sobre Irlanda del Norte, que se desarrolla en paralelo y es mucho más compleja. El Reino Unido ya ha pospuesto en tres ocasiones la entrada en vigor de los controles aduaneros entre Gran Bretaña y el Ulster, lo que ha llevado a la apertura de un expediente sancionador en Bruselas, al tiempo que pide una revisión del Protocolo sobre Irlanda del Norte. La Comisión Europea se niega categóricamente a reabrir uno de los capítulos más espinosos del pacto Brexit y solo acepta reinterpretar algunos de sus puntos para eliminar la burocracia y facilitar los trámites aduaneros. Se espera que el comisario Sefcovic presente su propuesta en los próximos días, junto con la aprobación del mandato sobre Gibraltar. La superposición es inevitable.