noviembre 29, 2021

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La resurrección de la biblioteca de Ciudad Rodrigo | Cultura

La resurrección de la biblioteca de Ciudad Rodrigo |  Cultura
Un vecino escribe los nombres de varios autores en la biblioteca restaurada de Ciudad Rodrigo.
Un vecino escribe los nombres de varios autores en la biblioteca restaurada de Ciudad Rodrigo.Centro social del pueblo

Los bárbaros queman las bibliotecas. Lo que parecía un episodio de los libros de historia se convirtió en una realidad humeante el 23 de julio en Ciudad Rodrigo (Salamanca, 12.500 habitantes) en una biblioteca autogestionada. Las llamas devoraron los cientos de ejemplares que habían sido leídos por personas quizás sin otro vínculo que el literario. Cualquiera podía entrar a este pequeño edificio de ladrillos para intercambiar libros, respetando siempre su regreso, hasta que la noticia del incendio los sacudiera. La ilusión vuelve por fin este miércoles, dos meses después del atentado, con una nueva biblioteca, renovada y con miles de volúmenes donados por el mundo de la cultura: desde grandes autores o editoriales hasta lectores anónimos.

Biblioteca de Ciudad Rodrigo, restaurada tras ser incendiada.
Biblioteca de Ciudad Rodrigo, restaurada tras ser incendiada.Centro social del pueblo

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Esas paredes y esas páginas quemadas se han convertido en un espacio en blanco, con estantes de madera que acogen esas expresiones de solidaridad que empezaron a llegar apenas se extendió la indignación. La situación de salud lo mantuvo cerrado, a pesar de que se concluyó hace unos días, por lo que los usuarios tuvieron que contentarse con mirar algunos títulos por la ventana. La parte superior de las ventanas refleja una declaración de misión, con coloridas referencias a personajes clave en las letras, como Rosalía de Castro, Almudena Grandes, Miguel Delibes, Antonio Machado, María Zambrano o Miguel Hernández. El resultado conmueve a Virginia Mota, cuyo mensaje de Twitter en julio despertó el fervor de la solidaridad. La «alegría sincera de la gente», dice, hizo que no supiera agradecer tanta implicación.

El regreso de la bibliocaseta enorgullece al centro social Aldea, un proyecto nacido en 2012 para promover la vida cultural de Ciudad Rodrigo y que en 2016 dio el salto a este espacio, en un lugar céntrico de la localidad de Salamanca, que a pesar de ello ha Ya libros dañados y quemados poco después de comenzar a operar. Antonio Pérez Solórzano, su director, señala que el centro autogestionado no abrió hasta que cayó la normativa que exige 72 horas de cuarentena por cada copia cedida en bibliotecas, lo que es incontrolable en este modelo. El Mirobrigense sigue asombrado por la magnífica acogida de la petición de ayuda lanzada en verano: “Nos colapsamos, esperando que no quede ni uno y podamos repostar”. Las escuelas de la región también se han beneficiado de este altruismo, ya que Aldea ha dado mucho a las escuelas rurales.

«La gente está contenta, lo estaban esperando», comenta la emoción que generó. La primera mañana de la nueva era fue protagonista de los jubilados, el público más asiduo en el stand durante la jornada laboral, que pronto ocuparon unas sillas y mesas instaladas por la Municipalidad junto al edificio y empezaron a pasar las páginas. Tras el «simple acto» de reapertura, Pérez Solórzano recomendó al concejal de Obras, Ramón Sastre, El quijote, de Miguel de Cervantes, «imprescindible» para todo lector. El gerente de Aldea celebra que la acogida triunfó incluso en las librerías del pueblo, con las que «no hay rivalidad» y que también han colaborado: «Creen en el concepto de que cuanto más se lee, mejor».

Interior del bibliocase restaurado de Ciudad Rodrigo.
Interior del bibliocase restaurado de Ciudad Rodrigo.Centro social del pueblo

Nadie en la asociación sabe calcular el número de volúmenes recibidos por miedo a no estar a la altura. Los más de 700 correos electrónicos que llegaron en julio fueron respondidos uno por uno e incluso hubo ofertas que tuvieron que rechazar porque no podían enviar camionetas para personas que ofrecían cientos de libros. Las obras corrieron a cargo del Ayuntamiento (PP): según fuentes municipales, se invirtieron 6.000 euros para la renovación de la biblioteca y otros 1.000 euros para la adecuación de un antiguo quiosco cercano para dar cabida a más ejemplares en caso de que el original no no entrar. Pérez-Solórzano agradece la implicación social: «Si no, no montes un chiringuito así». Algunos «descerebrados» tendrán que coger un mechero, admite, pero confía «en la bondad del ser humano». Por ahora, el primero ha encendido la llama de la ilusión.

Vecinos rematan la biblioteca rehabilitada en Ciudad Rodrigo (Salamanca).
Vecinos rematan la biblioteca rehabilitada en Ciudad Rodrigo (Salamanca).Centro social del pueblo

Aldea utilizó en sus redes sociales una reflexión de una de las escritoras cuyo trabajo espera a los lectores en la biblioteca, Irene Vallejo, para ilustrar esta nueva etapa: «Cada vez que hemos despertado (…) de la pesadilla de nuestras catástrofes humanas, el el libro todavía estaba allí ”. Algunos de los primeros en volar de los estantes fueron reina Roja, de Juan Gómez Jurado, o El juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón, fallecido hace poco más de un año. Este último, que se ocupa de las bibliotecas fantásticas y la pasión por la escritura, deja frases como «hay quien prefiere creer que es el libro el que lo elige … Destino, por así decirlo». A partir de este miércoles, los vecinos de Ciudad Rodrigo que vengan en busca de libros podrán detenerse y meditar quién ha elegido a quién.