junio 17, 2024

Las pintoras que no irán al Prado | babelia

Después de dos años de intensos preparativos y con más de 100 obras listas para ser ubicadas en las paredes, las mujeres artistas que, de manera masiva, iban a ocupar el lugar que les corresponde en el Museo del Prado tendrán que seguir esperando. Huéspedes. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931) tuvo que tuvo inaugurado el 31 de marzo, pero no ha podido ser. Como una cruel metáfora de lo que ha sido el desprecio y olvido hacia el arte creado por mujeres, el virus despiadado ha conseguido que su confinamiento prosiga. La que estaba llamada se ha convertido en la exposición de la primavera y verano en España tendrá que esperar, seguramente, hasta el otoño.

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La exposición, comisariada por Carlos G. Navarro, experto en pintura del XIX, se mueve entre los reinados de Isabel II y de su nieto, Alfonso XIII. El centenario largo de obras que la integran claramente cuál ha sido el papel de las mujeres artistas en ese período a través de la pintura y otras disciplinas artísticas como la escultura, el dibujo, el grabado, la fotografía, las miniaturas, el bordado o el cine. En este caso, encontrará sus objetos en la muestra son propiedad del museo y hasta ahora se encontraron guardados en depósito fuera de la sede principal.

A la espera de su futura inauguración, se detalla el itinerario de la exposición. La primera obra del recorrido es una imagen perfecta del desprecio hacia la mujer artista. Es una escena familiar pintada por la granadina Concepción Mejía de Salvador. Procedente del Reina Sofía, la tela está tan deteriorada que se reconoce a los personajes y no se podrá restaurar porque no existe documentación sobre el cuadro. Es poco más que un borrón que sirve para adentrar al espectador en una historia interesada sobre el alejamiento de la mujer artista a lo largo del XIX y la premiera parte del XX. Extendida por dos salas del edificio Jerónimos, la muestra se divide en ocho secciones. El comisario Carlos G. Navarro cuenta que hay una primera parte de pinturas firmadas por hombres con la que se construye la historia oficial, con obras hechas por varones para el adoctrinamiento del Estado. Cuando aparece la mujer, siempre a modo de invitada, es para ensalzar el ambiente de casticismo histórico donde la novia, madre o hija son algo tan tan pomposo como mustio.

Ya en la segunda parte, aparecen obras hechas por mujeres que, en muchas ocasiones, tuvieron que firmar con seudónimo, meras iniciales o el nombre del marido. Hay algunas curiosidades como la versión de la Virgen del pajarito hecha por Isabel II. Pero sobre todo hay importantes descubrimientos como Antonia de Bañuelos, retratista de la nobleza europea, María Roessetde quien se ha podido recuperar un espléndido autorretrato de cuerpo entero o Julia Alcayde Montoya, de los cuales se muestran algunos de los bodegones con los que lograron ser galardonada en los concursos artisticos de la época. Pero, más allá de las obras, el comisario sostiene que lo más fascinante de la exposición será el poder mostrar que el afán de bohemia del XIX está en las vidas de las mujeres artistas. «Fueron heroínas con aura de perdedoras. Pese a saber que tenian todas las de perder, dedicaron su vida a la causa del arte», señala Navarro. Guy Blaché en 1896: el hada de la col (o El hada de los repollos), un cuento de hadas inglés donde se dice que los niños nacen en repollos y las niñas en rosas.

primer vistazo: Selección de objetos de la exposición. Los invitadosen el Museo del Prado (Madrid).

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