noviembre 29, 2021

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Los obispos españoles admiten que no tienen una actitud «proactiva» para investigar el abuso infantil en la Iglesia | Sociedad

Los obispos españoles admiten que no tienen una actitud "proactiva" para investigar el abuso infantil en la Iglesia |  Sociedad

La Iglesia española reiteró hoy jueves que no tiene intención de investigar el abuso infantil entre el clero y, por lo tanto, seguirá siendo una excepción en los países católicos occidentales, junto con Italia. Los obispos de Alemania, Francia o Irlanda, entre otros países, han llevado a cabo investigaciones exhaustivas, que han sacado a la luz miles de casos, pero el portavoz de la Conferencia Episcopal Española (Ce), Luis Argüello, repitió: «Seguro que no ir a realizar de forma proactiva un programa de investigación general ”. Explicó que su trabajo se limitará a servir a «cualquiera» que se acerque a las oficinas de atención a víctimas creadas en cada diócesis o las asociaciones que colaboran con ellas.

Argüello insistió en que «las denuncias han sido mínimas» en el último año, ya que estas oficinas, abiertas por orden del Papa, han comenzado su labor. Reconoció que había recibido «noticias de casos de hace mucho tiempo», pero no brindó más detalles sobre cifras, lugares o fechas. El número de casos de pedofilia en la Iglesia católica española asciende a 358, con al menos 908 víctimas, según las cuentas que lleva EL PAÍS, a falta de datos oficiales o de los obispos. Son 10 veces más de las conocidas hace solo tres años, cuando este diario empezó a investigar. En Francia, la comisión independiente que investiga la pedofilia en el clero, y que presentará su informe final la semana que viene, ya ha calculado que desde 1950 ha habido al menos 10.000 víctimas. En Alemania desde 1946 hay 3.667.

La actitud de los obispos españoles se reflejó en el rostro del último caso que salió a la luz, el del conocido sacerdote Cesáreo Gabaráin. Compositor de las canciones más famosas cantadas en misa, como Pescador de hombres o Juníos como hermanos, y capellán del Colegio Marista de Chamberí de Madrid, es acusado por al menos 17 víctimas de abusos en los años sesenta y setenta, según publica EL PAÍS. El caso es especialmente grave porque fue denunciado por varias familias de este centro y expulsado en 1978, pero simplemente trasladado a otro colegio y parroquia de Madrid. Además, fue nombrado prelado de Su Santidad por Juan Pablo II.

El titular de la archidiócesis de Madrid era entonces el presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Vicente Enrique y Tarancón. Cuando se le preguntó al respecto, Argüello se refirió al mismo enfoque: «Por parte de la Conferencia Episcopal no hay decisión de abrir ninguna investigación y se debe ver en la diócesis en cuestión si quieren hacerlo o no, pero honestamente yo dudo.» Lo duda, precisó más tarde, porque tanto Tarancón como el imputado están muertos y «es muy difícil abrir esa investigación». Ante la insistencia en las preguntas, las interrumpió: «Basta». En cualquier caso, la archidiócesis de Madrid ya ha manifestado que abrirá una investigación si recibe denuncias de las víctimas.

Argüello también descartó que este escándalo llevaría a que las canciones de Gabaráin se cantaran en misas por respeto a las víctimas. “Creo que sería genial si tuviéramos la capacidad de distinguir en este tipo de materia. Es decir, si esta persona es un compositor musical, me parece exagerado decir que su obra musical está manchada por lo que pudo haber dicho o hecho. Sus canciones deberán ser evaluadas por su calidad musical. No inicie algo que supere una anticipación de los tiempos modernos, pues este tipo de sentencia es propia de la Edad Media, en la que una persona colgando un sanbenito, un sanbenito con justicia, una condena a la vida social, quedaba contaminada toda su familia, todo su pasado, todo lo que podía hacer. (…) Hay que distinguir a las personas, porque si no de alguna manera están devolviendo una suerte de pena de muerte para ciertos tipos de delitos, pena de muerte para los muertos, además ”.

Gabaráin no solo compuso música litúrgica, también es autor de La muerte no es el fin, himno oficial desde 1981 en homenaje a los caídos al servicio de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo Nacional de Policía.

Si conoce un caso de abuso sexual que no ha salido a la luz, escríbanos con su queja a abuses@elpais.es