junio 17, 2024

Los riesgos de Ozempic y otros fármacos populares para adelgazar

Algunos de los medicamentos más populares para perder peso, los fármacos para la diabetes conocidos como agonistas del GLP-1 como Ozempic, pueden tener un reverso oscuro al incrementar el riesgo un de problemas gastrointestinales graves.

Lo asegura una investigación de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) que muestra que los agonistas de GLP-1, que incluyen marcas como Wegovy, Ozempic, Rybelsus y Saxenda, están asociados con un mayor riesgo de sufrir afecciones médicas graves, como parálisis estomacal, pancreatitis y problemas intestinales.

Este es el primer gran estudio a nivel poblacional que examina los eventos gastrointestinales adversos en pacientes no diabéticos que usan medicamentos específicamente para perder peso. Los hallazgos han sido publicados en ‘JAMA‘.

«Dado el amplio uso de estos medicamentos, estos eventos adversos, aunque poco comunes, deben ser considerados por los pacientes que estén pensando en usarlos para perder peso», advierte el primer autor Mohit Sodhi.

Sodhi explica que riesgo variará dependiendo de si un paciente está usando estos medicamentos para la diabetes, la obesidad o simplemente para perder peso en general. «Las personas que por lo demás están sanas pueden estar menos dispuestas a aceptar estos eventos adversos potencialmente graves».

Los agonistas de GLP-1 se desarrollaron originalmente para controlar la diabetes tipo 2, pero su popularidad se disparó durante la última década como una herramienta de pérdida de peso no autorizada.

No fue hasta 2021 que se aprobaron algunas formas de medicamentos como tratamiento para la obesidad. Sin embargo, los ensayos clínicos aleatorios que examinaron la eficacia de los medicamentos para bajar de peso no fueron diseñados para capturar eventos gastrointestinales raros debido a sus pequeños tamaños de muestra y cortos períodos de seguimiento.

«Ha habido informes anecdóticos de algunos pacientes que usan estos medicamentos para perder peso y luego presentan episodios repetidos de náuseas y vómitos secundarios a una afección conocida como gastroparesia», señala el autor principal, Mahyar Etminan, «pero hasta ahora, no ha habido datos de grandes estudios epidemiológicos«.

En comparación con bupropión-naltrexona, los agonistas de GLP-1 se asociaron con un riesgo 9,09 veces mayor de pancreatitis

Los investigadores examinaron los registros de reclamaciones de seguros médicos de aproximadamente 16 millones de pacientes estadounidenses y observaron a personas a las que se les recetó semaglutida o liraglutida, dos agonistas principales de GLP-1, entre 2006 y 2020. Incluyeron personas con antecedentes recientes de obesidad y se excluyó a aquellos con diabetes o a quienes se les había recetado otro medicamento antidiabético.

Analizaron los registros para ver cuántos pacientes desarrollaron una de cuatro afecciones gastrointestinales y compararon esa tasa con los pacientes que usaban otro medicamento para bajar de peso, bupropión-naltrexona.

En comparación con bupropión-naltrexona, los agonistas de GLP-1 se asociaron con un riesgo 9,09 veces mayor de pancreatitis , o inflamación del páncreas, que puede provocar dolor abdominal intenso y, en algunos casos, requerir hospitalización y cirugía; 4,22 veces mayor de obstrucción intestinal , mediante la cual se impide que los alimentos pasen por el intestino delgado o grueso, lo que provoca síntomas como calambres, hinchazón, náuseas y vómitos, y 3,67 veces mayor de gastroparesia , o parálisis estomacal, que limita el paso de los alimentos desde el estómago al intestino delgado y provoca síntomas como vómitos, náuseas y dolor abdominal.

Los investigadores dicen que, aunque los eventos son raros, ya que millones de personas en todo el mundo usan estos medicamentos, podrían provocar que cientos de miles de personas experimenten estas afecciones.

«Estos medicamentos son cada vez más accesibles y es preocupante que, en algunos casos, las personas puedan simplemente conectarse a Internet y pedir este tipo de medicamentos cuando no tienen una comprensión completa de lo que podría suceder. Esto va directamente en contra del mantra del consentimiento informado», afirma Sodhi.

Los investigadores esperan que las agencias reguladoras y los fabricantes de medicamentos consideren actualizar las etiquetas de advertencia de sus productos, que actualmente no incluyen el riesgo de gastroparesis.