septiembre 29, 2022

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Luis Abinader: República Dominicana busca un nuevo discurso | Negocio

Luis Abinader: República Dominicana busca un nuevo discurso |  Negocio
Turistas bailando en un hotel de Punta Cana en diciembre de 2020.
Turistas bailando en un hotel de Punta Cana en diciembre de 2020.DANIEL SLIM / AFP a través de Getty Images

República Dominicana quiere cambiar su motor económico en pleno vuelo. Después del aterrizaje forzoso de su PIB debido a la pandemia, la economía caribeña está ahora en pleno apogeo. Distintas previsiones apuntan a que este año el crecimiento se reanudará entre el 4,4% y el 6%, tras caer un 6,7% en 2020, lo que supuso su primera recesión en casi 25 años. Gran parte de esa recuperación provendrá del turismo y las remesas, sus motores históricos de crecimiento. Pero Luis Abinader, con apenas nueve meses como presidente, quiere sumar un nuevo ingrediente a esta fórmula para recuperar cuanto antes todo lo perdido. El gobierno de este político y empresario, que ganó las elecciones del año pasado con un discurso anticorrupción, apuesta por fortalecer su industria (hasta ahora concentrada en insumos médicos, aparatos eléctricos, textiles y tabaco) y revitalizar sus 74 parques de zona franca para que se convierten en el combustible que da fuerza a la nación.

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«Estamos comprometidos a hacer las cosas de manera diferente», dijo Víctor Bisonó, ministro de Industria, Comercio y Mipymes de República Dominicana, en entrevista con EL PAÍS. La situación es espantosa. La pandemia ha sido una tormenta para este país con un mercado laboral donde más del 57,3% de la población ocupada se encuentra en el sector informal, según la Organización Internacional del Trabajo. En solo un año, el desempleo creció hasta el 7,4%, luego de tocar mínimos históricos (alrededor del 5%) en 2019, según el Banco Central. La naciente clase media no pudo soportar el golpe y bajó del 35% al ​​29%, según datos del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo. Esto llevó a un aumento de la pobreza de 13 puntos porcentuales, lo que llevó a una vida deficiente para más de un tercio de la población, el mismo nivel que en 2014.

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Pero si bien la crisis de salud ha puesto a esta economía caribeña contra las cuerdas, también ha abierto una ventana de oportunidad con el nearshoring (el traslado de cadenas productivas a países de la misma zona geográfica) que está haciendo Estados Unidos con sus empresas ubicadas en Asia. De las 46 nuevas empresas instaladas en la isla en los últimos ocho meses, cinco han sido empresas estadounidenses que han decidido trasladarse desde el fin del planeta, explica Bisonó. «El resto de Latinoamérica tiene previsto ver cómo se atraen estas capitales … En República Dominicana ya existen», dijo el ministro durante una conversación en las instalaciones de la Real Academia Española (RAE).

Víctor Bisonó, Ministro de Industria de República Dominicana.
Víctor Bisonó, Ministro de Industria de República Dominicana.KIKE TO

El gobierno dominicano no solo aspira a convertirse en uno de los polos industriales estratégicos de Estados Unidos, su principal socio comercial. También busca atraer capital europeo a las industrias del futuro, como las energías renovables. «Este nuevo gobierno tiene un potencial de crecimiento diferente … Está enmarcado en la industrialización», enfatiza el ministro. «El presidente incluso ha emitido un decreto que le da prioridad nacional para que sea competitivo, que pueda crear empleos». La apuesta por fortalecer este sector (que representa una cuarta parte de su economía), junto con los parques de zonas francas (parte fundamental de las exportaciones), no es nueva. «El país ha querido promover esta idea durante años», dice Eduardo Gamarra, experto en temas latinoamericanos de la Universidad Internacional de Florida. Hoy, sin embargo, la situación es apremiante.

Las actividades relacionadas con la hostelería y el turismo (que en conjunto aportan el 22,6% del PIB) están pasando por un mal momento. La llegada de visitantes extranjeros cayó un 62,7% en 2020, lo que provocó una caída del 64% en los ingresos por turismo del país. La situación está mejorando. Bisonó explica que el avance de la vacunación en el país será un gran atractivo para los extranjeros. «Dentro de un mes o dos, podríamos llegar al grupo de inmunidad colectiva», dice. Desde el pasado mes de julio, cuando el país abrió sus fronteras, tras cuatro meses de cierre, el sector turístico ha mostrado una recuperación muy modesta. En agosto, las llegadas aéreas desde el exterior equivalieron al 19% de la registrada en el mismo mes de 2019. En diciembre se restableció el 56% del flujo de turistas. Pero el daño ya está hecho. El dato acumulado a finales de 2020 era de 2,4 millones de visitantes extranjeros, cuatro millones menos que un año antes. Restaurar el flujo de viajeros no será fácil.

Las restricciones a la circulación y el lento proceso de inmunización en el mundo evitarán que el país vea una llegada de visitantes similar a la fase prepandémica de este año, explican en un análisis expertos de The Economist Intelligence Unit. Esto pondrá en peligro el progreso de la ocupación. Y, sobre todo, lastrará el consumo de los dominicanos, que enfrentan una inflación del 5%, en el límite superior del rango meta del Banco Central. En esta recuperación económica, el gobierno debe estar atento a compensar y no profundizar los obstáculos que arrastra desde hace años, dice Carlos Malamud, investigador del Real Instituto Elcano. “Hay grandes desafíos por resolver: desigualdad, corrupción e informalidad”.

Fondos publicos

La falta de recursos en el país también ha dejado un vacío en las arcas públicas, mitigado por la implementación de programas de asistencia para mitigar la caída de los ingresos. En 2020, las medidas de apoyo ascendieron al 5,3% del PIB, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Estos incluyeron recortes de impuestos y transferencias de dinero a hogares y empresas. El año pasado el gobierno revisó el presupuesto nacional en dos ocasiones (julio y septiembre) ante la emergencia sanitaria, lo que derivó en un aumento del déficit del 1,1% al 7,7% del PIB. La respuesta a la pandemia ya ha pesado sobre la deuda pública, que se sitúa en el 69,2% del PIB, 18,7 puntos porcentuales más que en 2019.

«Existe cierta preocupación por el perfil de la deuda pública, ya que la deuda externa representa más de la mitad», dicen los expertos de The Economist Intelligence Unit. Pero para Bisonó, la confianza de que se avanza en el camino correcto se mostró en enero del año pasado, cuando se realizó una emisión de bonos en los mercados internacionales por $ 2.500 millones. La fuerza de República Dominicana, dice el ministro, no está en duda y se basa en un pilar: «Somos el país de América Latina con mayor estabilidad política, social y económica», concluye.