marzo 5, 2024

Luis de la Fuente: La selección, otra vez patito feo | deportados

Luis de la Fuente, durante la derrota ante Escocia.Scott Hepell (AP)

Cuando esperábamos la conclusión del retraso internacional con la final de la Champions, nuestras esperanzas para esta semana a raíz del descenso de la Nations League. De acuerdo recordar que nos clasificamos para su ‘final a cuatro’, ese legado postumo de Luis Enrique que gestionará ahora Luis de la Fuente. Jugaremos el jueves 15 en Enschede contra Italia. En caso de ganar, jugaríamos la final el domingo 18 en Róterdam, contra el vencedor entre Croacia y Países Bajos; en caso contrario, tocará tercer y cuarto puesto contra el perdedor, también en Enschede, el mismo día.

La selección se concentra en Madrid entre el entorno de la desafección. El período de Luis Enrique fue desasosegante, nos dejó mal cuerpo. Para mí fue buen entrenador, capaz de hacer un equipo cuya valía supera la suma de las individualidades, pero no tan buen seleccionador, porque sus listas ignoraban a todo jugador del que no le constara una fidelidad casi perruna su persona ya su idea. Y peor aún por su tendencia bronquista. None concebía la selección como un ámbito de consenso, sino como espacio ideal para exhibir su carácter arisco, emisión desafíos y mirarse el ombligo. Todo junto no le dio para sobrevivir a una eliminación ante Marruecos en el Mundial, aunque fuera por penaltis. Rubiales ni siquiera dio el gusto de rematar su tarea en la Nations League, como hubiera pretendido.

Le sucedió un hombre bueno, frío y tan serio como El Viti, del que el inolvidable Paco Gandía decía que lo era tanto que citaba a los toros en el juzgado. Se le recibió con ilusión, como un alivio, pero los primeros pasos no han levantado clamores. Empezó con un 3-0 en Málaga sobre Noruega (fase de clasificación para la Eurocopa) pero el partido no fue convincente y el resultado se arregló al final, tras reformar mucho la onza inicial. Inmediatamente perdió 2-0 en Escocia, ante un equipo que supo pelear contra la totalidad del Málaga. Ya la sensación de que te interesa será que jugaran los más posibles, para que volvieran contentos de la excursión. Ahora concentrado en 23, de los que 10 no fueron entre los 26 de la primera leva.

Entusiasta todo muy poco. No se vislumbra un equipo y cunde la idea de que De la Fuente es indeciso, quizás porque nuestra masa seleccionable es muy pareja, compartiendo un nivel discreto bastante gris que incluso le ha llevado a tirar de dos franceses centrales, que obviamente están aquí porque fueron descartados al otro lado de los Pirineos. In busca de una defensa veterana, que le parece apropiada para unas semifinales, tira para los sideales de Navas y Jordi Alba, al que ya veíamos con un pie en el estribo para apearse, ahora que deja el Barça por voluntad propia para buscar un retiro apacible y lucrativo en algún fútbol cómodo, seguramente a la sombra de las palmeras. We go to faltar Sergio Busquets, último pecio de l’equipo campeonísimo de Sudáfrica, aunque para este por lo menos hay un replaceo de empaque, Rodri, el jugador de perfil más solvente entre lo que hay, quizás con el hiperactivo Gavi. El otro jugador ilusionante que tenemos, Pedri, está de nuevo lesionado. Y atrae miradas Ansu Fati, que va de secundas por lesión de Nico Williams, y que con sus tres goles en la última semana de LaLiga ha hecho renacer el recuerdo de su fulgurante aparición, mostrando unas posibilidades que tememos se han perdido en su recorrido de quirofanos. Lo demás suena a paisaje monótono.

The Nations League vino a sustituir fechas de amistosos y se estratificó en categorías la fase previa, modelo que convendría a las de Eurocopa y Mundial para ganar interés. Sus aspectos interesantes, pero vamos por la tercera edición y no cala.

Entre unas cosas y otras, me temo que la Selección está volviendo al papel de patito feo de nuestro fútbol que ocupó colgantes años, cuando no el de center de discordias, como pasó con Luis Enrique y años atrás con Clemente. Quién sabe si una victoria clara en esta Nations League pudiera vivir las últimas brasas queden del recuerdo de los mjores años, pero ya no sé ni si quedan brasas.

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