mayo 30, 2024

NASA se debate entre sus misiones a la Luna y a Marte

Según comunicaron los senadores a finales de julio, el presupuesto para el 2024 será ligeramente inferior al del año anterior y se quedará muy lejos del aumento que había reclamado NASA. Este cambio de presupuesto «obligará a replantear varias misiones», esgrimen desde la agencia. Y esta disyuntiva llega en un momento de repunte de la exploración espacial como factor geopolítico: con la India convertida en el primer país en alunizar en el polo sur de la Luna y con Rusia enfrascada en la misma batalla pese al reciente fiasco de su misión lunar.

Hace ya algunos años que el Senado estadounidense muestra cierto escepticismo hacia el «ambicioso presupuesto» que reclama NASA para tirar adelante sus proyectos de exploración espacial. Sobre todo porque, como viene siendo habitual en este tipo de misiones, los retrasos y problemas técnicos suelen acabar disparando los costes y, en algunos casos, incluso pueden acabar multiplicando por diez la estimación inicial tal y como ocurrió, por ejemplo, con el telescopio espacial JamesWebb. En estos momentos, la agencia espacial tiene un total de 80 misiones activas: desde las misiones robóticas para buscar vida en otros planetas hasta los programas satelitales para estudiar el impacto del cambio climático en la Tierra.

El Senado ha decidido que ‘solo’ se entregarán 25.000 millones de dólares de los más de 27.000 millones que había solicitado NASA para 2024. Todo apunta a que el recorte presupuestario acabará afectando a los dos proyectos más ambiciosos de la agencia: el programa lunar Artemis (con el que se pretende llevar a una mujer y a una persona de color a la Luna en el año 2025 para, después, construir una estación que sirva de trampolín para futuros viajes a Marte y más allá) o la icónica misión ‘Mars sample return’ (la primera en la historia diseñada para recoger muestras del suelo marciano y traerlas de vuelta a la Tierra alrededor del año 2028). Ambas misiones no solo requieren un presupuesto ingente sino que, tras años de desarrollo y varios más por delante, han multiplicado exponencialmente sus costes.

«»Los recortes de presupuesto van a requerir algunas decisiones difíciles»

Bob Cabana

Administrador asociado de NASA

«Los recortes de presupuesto van a requerir algunas decisiones difíciles de nuestra parte. Puede que algunas cosas tengan que aplazarse. Otras, en cambio, tendremos que cancelarlas definitivamente«, declaró el administrador asociado de la NASA, Bob Cabana, tras darse a conocer el recorte presupuestario que, según apuntan varias voces del sector, marcará el presente y el futuro de la exploración del espacial.

180 días de plazo

El Senado ha otorgado un plazo de 180 días para que NASA presente un nuevo plan de viabilidad de sus misiones con el recorte presupuestario asignado. Según este calendario, la agencia estadounidense tendría hasta el mes de enero para decidir qué mantiene, qué recorta y qué elimina de sus programas espaciales. «Estos recortes profundos y dolorosos eran inevitables según el acuerdo que cerraron el presidente de la Cámara y el presidente Biden», comentó el senador Jerry Moran tras el anuncio de este recorte. «La agencia tendrá que hacer frente a desafíos importantes para poder continuar con sus proyectos científicos y, a su vez, mantener la ventaja estratégica de Estados Unidos en el espacio», añadió durante una comparecencia.

El debate entre la Luna y Marte polariza a la comunidad científica y los representantes políticos. En la esfera política, por ejemplo, hay quien considera que el regreso a la Luna del programa Artemis debería ser la «prioridad nacional más importante» en los presupuestos. Entre los científicos, en cambio, cada vez son más las voces que argumentan que la misión para traer las primeras muestras de Marte sería «un logro sin precedentes que podría allanar el camino en la búsqueda de trazas de vida en otros planetas» y que, por lo tanto, debería ser una prioridad estratégica para la humanidad.

El último informe emitido por el Senado sobre esta disputa apunta de forma directa a la misión marciana. Sobre todo por el aumento desorbitado del coste de este programa, los requisitos técnicos cada vez más complicados para llevarlo a cabo o los retrasos en el calendario de desarrollo de esta misión. De hecho, es ahí donde los senadores proponen concentrar los recortes de presupuesto. También se han esbozado varias propuestas para reducir los costes del programa Artemis, así como de la misión Dragonfly (con la que se pretende enviar una sonda robótica al Titán, el mayor satélite de Saturno) o el programa de exploración a Urano (el tercer planeta más grande del Sistema Solar).

Competencia espacial

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El recorte de presupuesto de NASA no solo preocupa en la agencia estadounidense. En Europa, por ejemplo, la Agencia Espacial Europea (ESA) también está pendiente de cómo se van a reajustar varios programas espaciales que se están desarrollando de forma conjunta. Lo mismo ocurre con varias empresas privadas del sector, como SpaceX y Airbus, que participan de forma directa en varias misiones y que, en función de cómo se ajusten los recortes, también podrían verse afectados. «Estamos muy pendientes de la decisión final porque podría afectar varias líneas de trabajo estratégicas», explican varias fuentes del sector aeroespacial.

Mientras, en la otra punta del globo, la agencia rusa (Rocosmos) y su homóloga china (CNSA) siguen de cerca el impacto de este recorte presupuestario. Recientemente, un equipo de investigadores chino ha elaborado un detallado análisis sobre las posibles repercusiones de esta decisión sobre el programa espacial estadounidense. El informe, publicado en el ‘Chinese Journal of Space Science’, afirma que un recorte sustancial provocaría reducir drásticamente tanto la misión a la Luna como la de Marte, varios proyectos de exploración destinados a Venus o Saturno o incluso los trayectos a la Estación Espacial Internacional. Y todo esto, a su vez, podría ensombrecer la influencia de Estados Unidos en el espacio