septiembre 28, 2022

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Natali Vega Magaña: «No debemos llegar a un punto de histeria masiva por las variantes del coronavirus»

Natali Vega Magaña: "No debemos llegar a un punto de histeria masiva por las variantes del coronavirus"
Natali Vega Magaña, investigadora de la Universidad de Guadalajara.
Natali Vega Magaña, investigadora de la Universidad de Guadalajara.CORTESÍA

Las variantes del coronavirus han provocado nuevos temores en medio de la pandemia. Justo cuando las vacunas comenzaron a llegar a más y más personas, el mundo ha observado con preocupación los anuncios del Reino Unido, Sudáfrica o Brasil y, más recientemente, la India, donde un repunte de la epidemia ha producido cifras preocupantes con miles de muertos. Y cientos. de miles de infecciones por día. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó esta semana a la variante india, uno de los factores detrás del repentino aumento de casos, como de «preocupación global» y dijo que ya está presente en al menos 44 países, incluido México. «No tenemos que alarmarnos ni llegar a un punto de histeria masiva por las variantes del coronavirus, pero tampoco tenemos que bajar la guardia», dice Natali Vega Magaña, parte de un equipo de la Universidad de Guadalajara. quien fue pionero en el estudio de presencia de mutaciones y variantes en el país.

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Aunque los cambios en el virus han estado en el radar mundial durante meses, todavía existe confusión sobre palabras como «mutación», «variante» y «cepa». “Es normal que los virus evolucionen, siempre pasa”, explica Vega Magaña, quien apoya la aplicación de prueba masiva en Guadalajara por la mañana y se dedica a la investigación por la tarde. Los virus intentan replicarse para seguir infectando más células, explica el académico. Los virus copian tras copia muy rápidamente para seguir este proceso y, a veces, estas réplicas tienen cambios o errores específicos que las diferencian de la versión original. Estas son las mutaciones. Solo hay un puñado de mutaciones que afectan porque hacen que los virus sean más contagiosos o causan síntomas más graves. Las variantes suelen tener varias mutaciones. En el caso de las cepas, hay tantos cambios en el virus que se le puede dar otro nombre. «Ya no hablarías del SARS-CoV-2 [el coronavirus que provoca la covid-19], pero SARS-CoV-3 «.

Una de las mutaciones de interés identificadas a finales de enero por el equipo de Vega Magaña fue la E484K, apodada Erik por los científicos. El nombre científico se refiere al hecho de que cambió un aminoácido E por un K en la posición 484. También se le llama mutación de escape porque permite que el coronavirus evite más fácilmente la respuesta de los anticuerpos que defienden al organismo y está presente en Sudáfrica y Brasil, por ejemplo. Los resultados de la Universidad de Guadalajara sugirieron que era una variante mexicana, pero las autoridades epidemiológicas finalmente afirmaron que era una de las dos variantes brasileñas, P.2.

«¿Por qué no había una variante mexicana?»

—Quizá no lo encontramos (…) Les aseguro que existe o que fue porque ha habido tantos casos en México que es normal que el virus cambie y se pueda hacer una variante. El problema es que no tenemos la infraestructura para detectarlo a tiempo. En definitiva son supuestos y lo cierto es que no hemos tenido una variante letal o contagiosa como en otros países.

“La detección de variantes es una tarea complicada cuando el número de muestras es grande, requiere mucho tiempo y esfuerzo”, enfatiza Vega Magaña. La secuenciación de variantes se ha concentrado en países desarrollados como el Reino Unido, lo que explica que la variante británica fue una de las primeras en identificarse. Es un proceso caro. El académico señala que analizar cada muestra demora entre tres y cuatro horas y cuesta alrededor de mil pesos (50 dólares), aunque varía según la cantidad de muestras procesadas. Su equipo estudió alrededor de 1.700 muestras, aunque no secuenciaron todas, solo aquellas con mutaciones de interés declaradas por la OMS. Es una batalla contra el tiempo porque es necesario tener resultados con un margen de 15 días para poder tomar medidas epidemiológicas para proteger a la población.

“En países en vías de desarrollo como el nuestro es un poco complejo”, dice Vega Magaña, quien utiliza la PCR para matar dos pájaros de un tiro: diagnosticar la población de Jalisco y avanzar en el análisis de variaciones. “El problema que tenemos en México es que la vigilancia epidemiológica no se hace de forma aleatoria ni constante”, dice el académico, sobre la falta de pruebas masivas en el país y la decisión de no solicitar diagnósticos negativos para ingresar al país. «Tenemos una puerta abierta para el ingreso de diferentes personas que pueden ser portadoras de virus con alguna de estas mutaciones», agrega, «no sabemos si los casos detectados son los primeros portadores o si son infecciones que ya se han convertido en común en la Región «.

“Hay que invertir más en ciencia, es una oportunidad para darle el peso necesario y tener una mejor infraestructura en beneficio de la sociedad”, dice Vega Magaña. El especialista también señala que el uso extensivo de pruebas de antígenos aplicadas en el hogar, en farmacias o sin informar al gobierno también dificulta el control de las mutaciones existentes. Ella está de acuerdo en que estamos en un momento en el que nos estamos quedando ciegos: «Para saber dónde se encuentra usted en la pandemia, se necesitan pruebas, pruebas y otras pruebas». «Los datos han bajado mucho y, como consecuencia, la demanda de pruebas», advierte. «La pandemia ha amainado en México, pero también es muy probable que no tengamos toda la información», agrega.

El problema con las variantes y mutaciones es que son más comunes cuanto más circula el virus. De ahí que haya una paradoja. Por un lado, se habla de la posibilidad de obtener inmunidad colectiva si una gran parte de la población entra en contacto con el virus, hipótesis por la cual no se ha producido una nueva ola de contagios en el país. Por otro lado, el riesgo de mutaciones perturbadoras aumenta a medida que más personas se enferman.

La respuesta y la adecuación de las vacunas a las nuevas variantes también están siendo objetivo de la comunidad científica. «La vacunación llegó para quedarse», pronostica el experto y asegura que es muy probable que se tengan que dar refuerzos al cabo de un tiempo y que habrá un «mapa de variantes», para saber dónde están algunas versiones del virus. .son más comunes. Para ello, asegura Vega Magaña, es fundamental no confiar en uno mismo y mantener las medidas de retirada y uso de mascarillas faciales. «No hay una respuesta 100% correcta a las variantes», dice el especialista antes de concluir la entrevista, «pero si estamos informados y actualizados podremos combatir el virus».

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