‘Nuevo sabor a cereza’: Miedo y asco en Los Ángeles | televisor

‘Nuevo sabor a cereza’: Miedo y asco en Los Ángeles |  televisor

¡El zorro ha puesto un gato en una maceta!, es la sentencia del año y Nuevo sabor a cereza una de las series más singulares de un verano lleno de avances. Los creadores del raro milagro de la originalidad son Nick Antosca (Canal cero) y Lenore Sion (Ray Donovan), quienes con su adaptación libre de la novela de Todd Grimson combinan dos territorios que conocen bien: el terror y las estrellas de Hollywood con problemas particulares.

A principios de la década de 1990 en Los Ángeles, donde los halcones devoran los chihuahuas de Glenn Close y las mujeres operadas para parecerse a Daryl Hannah, la directora Lisa Nova llega después de que un productor promete convertirla en algo así como “ese chico sexual, de mentiras y videos”. Las cosas salen mal cuando él quiere algo de ella que nunca le pediría a Soderbergh y, después de ser rechazado, la despide, como las mujeres de Miramax llamaron otro día en la oficina. Enojada, no va por la solución aburrida, quejarse con el sindicato, sino aceptar la ayuda del típico diablo millennial que siempre te engatusa cuando tienes una mala tarde. Lo que ocurra a continuación no te sorprenderá e incluye canibalismo, zombis y sí, Incremento gatitos.

El duelo entre Catherine Keener -buena conocedora del cine de los noventa y a gusto con su personaje de demonio sarcástico como en el sillón de Déjame salir– y Rosa Salazar de Alita, Battle Angel, es el punto culminante de un guión que comienza como El juego de Hollywood y termina como La masacre del caníbal de garruli lisérgico. Y lo más importante, nunca busque una coartada para la moralidad, solo por diversión, porque en Nuevo sabor a cereza hay sangre y coraje, pero también mucho humor.

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By Agustín Oquendo

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