diciembre 6, 2021

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Octavos de final de la Eurocopa: España vuelve a España | Fútbol Eurocup 2021

Octavos de final de la Eurocopa: España vuelve a España |  Fútbol Eurocup 2021

De un partido que requirió más que una camisa de fuerza, España voló a cuartos de final. Lo hizo tras una tarde loca en Copenhague, tras un partido de montaña rusa. Un duelo resuelto en una prórroga en la que el Rojo desató su última carga. Antes hizo lo bueno, lo normal y lo peor. Es un equipo desigual, inconsistente e impredecible. Lo mismo falla dos penaltis en la fase de grupos que su portero tiene la desgracia de darle a Croacia un gol de fuegos artificiales. España, la misma vuelve con aplomo (1-3) que se queda por escalar sin aplomo (3-3). La gente se lo había tomado con Morata y resulta que él define un gol a enmarcar (3-4). Ya se hablaba de monólogos, memes y más sobre Unai cuando el atlético acudió en ayuda de su equipo poco después de la prórroga. En esta España nada es lo que parece. Estaba tan lejos de la portería que lleva 10 en dos partidos.

Desde el principio todo fue asunto de España. Croacia le dio el balón y La Roja lo aceptó con gusto. Con su oponente atado en los calabozos de su zona, la fiesta era un monocultivo español. Solo había huellas en territorio croata. Los compañeros de Modric no querían lo que más valoraba. A los pies de los croatas, el balón era solo un dispositivo extraño.

El equipo de Luis Enrique se mostró satisfecho con la voluntad gregaria de refugiarse en el balón y, a partir de ahí, articular el juego. Un solitario del que Koke casi se aprovecha. Pedri, médico, apreció hábilmente un pase filtrado y convocó al capitán colchonero a un duelo de esgrima con Livakovic. Koke ha llegado al ataque del disco, con la puerta abierta de par en par. Pero el portero del Dinamo Zagreb golpeó el balón con los pies. Poco después es Vida quien frustra un cabezazo de Morata. España tenía el partido que firmarían: una mesa redonda alrededor del balón y el rival flanqueaba en su rancho, a varias cuadras de Unai Simón. Lo único que molestó al portero del Athletic fue el sol. Para entonces…

El fútbol tiene momentos repentinos. Instantáneas que nadie es capaz de presagiar. Allí estaba Unai jugueteando con el molesto sol cuando Pedri le cedió el balón desde el centro del campo. El juego requirió un control de asilo por parte del portero. El hombre perdió de vista el balón y sus pies se doblaron en un arco. ¿Cómo puede el fútbol ser despiadado cuando sacas la lengua? Y sobre todo con el más ermitaño de los futbolistas, el portero. Aislado en lo que de pronto parece una guarida, sin posibilidad de abandono, reflexiona sobre una canción que quedará inevitablemente como signo para la eternidad. Tal fue el lío que la UEFA le atribuyó el gol a Pedri en su único disparo a puerta en todo el torneo. La última gota.

La mala etapa de Unai le dio a Croacia un segundo aire, un poco más expansivo por unos momentos. Preocupado por la enorme decepción por el gol, el equipo de Luis Enrique resistió pero sin ir a la lona. Un disparo de Kovacic y una aventura de Vlasic parecían presagiar un cambio de agujas en el futuro del partido. Pero el juego ofensivo le cuesta un mundo a esta Croacia. De hecho, los suplentes Orsic y Pasalic lo mejoraron mucho.

España encontró alivio cuando se adelantó de nuevo. Cuando volvió a gravitar hacia la pelota y Pedri recuperó el gobierno. El canario, habiendo alcanzado su primera gran convocatoria internacional como becario, ya es hoy ponente. Falta familiaridad con el área rival, pero es un reloj con botas: bueno, sagaz en el toma y daca, con recursos para sacudir a los oponentes y con un observatorio panorámico para asistir. Le tomó 18 años escudriñar todas las complejidades del fútbol.

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Pedri iba y venía con ese aire simulado de niño a punto de irrumpir en un juego de adultos, cuando Gayà, tras un ataque con más líos, enganchaba una izquierda, Livakovic desviaba lo mejor que podía y Sarabia pinchaba un látigo. Unánime dedica a Unai, que se retiró a descansar con el consuelo de De Gea.

A la vuelta del descanso, la selección española arrancó con la firmeza del inicio. Y Unai, tan marcada por el mal, terminó marcándola para siempre. El 2-1 arrancó de los mismos pies que lo convirtió en balón en el 0-1. Sin dudarlo, el vasco pisó varias veces la pelota con ira, ya que los croatas querían presionarlo para ver si se repetía la sentencia de Verbenero. Unai atrajo a varios rivales, Croacia se deshizo y puso a Azpilicueta en la carretera. El mismo que habría cabeceado el 1-2 tras haber derivado el juego desde el otro lado y centrado Ferran. El crédito tenía Unai. Lo mismo que ante Gvardiol, a cuyo disparo respondió con manos de hierro.

Dolor de corazón y dolor de corazón de nuevo

Croacia sin camiseta, Ferran firmó el 1-3 en uno en contra. Todo parecía arreglado, pero tras una incesante ruleta de cambios en el Rosso las riendas fueron para él. Una conmoción en el área no pudo ser evitada por el portero vasco cuando quiso sacar el disparo de Orsic por debajo de los postes. La pelota ya estaba dentro. Minutos de angustia para España. Una vez más se enfrentó a otra situación que podría ser crítica después de tan agraciado regreso. El equipo carecía de carrocería, empaques, tablas. Pasalic persigue el 3-3 con cuatro minutos para el final. Laporte no llegó, Pau se retrasó y Croacia se encontró frente a su particular patio: las ampliaciones. Tres pasaron en Rusia 2018 para ser subcampeones.

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En Copenhague, la única lógica era ilógica. Dos equipos con el corazón deshuesado antes de una tercera mitad de temblores aquí y allá. Unai se detuvo en Kramaric justo después de que Orsic recibiera una patada en el pie. Como era un partido al revés, cuando Croacia creció, intervino Olmo, un diablillo de la derecha. Su centro en Morata fue engullido por Brekalo y el de la Juve, tan crucificado, certificó un gol. Amortiguó el balón con su pie derecho e izquierdo hacia la red. Como todo estaba fuera de control, Oyarzabal, que llevaba un tiempo aterrador, marcó el 3-5 tras otra chispa de Olmo. Loco.

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