El ganó 2-1 a Boca en una final con polémica por el penal que cobró Rapallini. Carbonero y Piovi marcan los goles para el equipo de Fernando Gago. Había abierto la cuenta Roncaglia.
Hubo que viajar 14 mil kilómetros, hasta el medio del desierto de Emiratos Árabes Unidos, para cerciorarse de algo que ya se sabía: Racing es el mejor equipo de Argentina. Y aunque cerró la temporada pasada sin títulos «grandes», el triunfo en San Luis le permitió coronar un año de alto vuelo. Yahora, en Al Ain, el conjunto dirigido por Fernando Gago revalidado en la Supercopa Internacional frente a boca que su futbol tambien puede bordear estrellas.
Hay que aclarar que tanto en el Hazza Bin Zayed Stadium como en La Pedrera, arbitraje fundamental. Esta vez el protagonista fue fernando rapallini que, sobre la hora y cuando parecía que todos los caminos conducían al alargue y tal vez a los penales, cobró una mano muy fina dentro del área -casin apoyarse en el VAR. Ese penal le permitió a gonzalo piovi vendedor el 2 a 1 para La Academiaque se lleve el trofeo desde aquí y hasta Avellaneda.
Se trató -otra vez- de un choque de estilos. Así es el fútbol moderno: un equipo asume el protagonismo y la tenencia de la pelota. El otro, en cambio, espera e intenta contragolpear. Racing se instala en el formato de primaria y Boca, claro, al segundo. Aunque hay matices y por momentos el miedo al error, las imprecisiones y el abuso del juego brusco -el mal llamado huevo- hacen de los partidos en Argentina un espectáculo grotesco.
En Al Ain, Hugo Ibarra posteó a la esperanza y ensució rápidamente con sus flechas, Sebastián Villa y Norberto Briasco, para alimentar a Darío Benedetto, que todavía luce lejos de sus mejores momentos. Gago, en cambio, asume el riesgo -aunque tampoco mastica vidrio- y pide la pelota, la trabaja y trata de construir peligro à través de la tenencia.
Se reforzó con Maxi Moralez y el Frasquito, que cumple 36 años en febrero, pagó un pleno con su primera rola. El volante ofensivo fue el conductor que necesitaba Racing para dar un salto de calidad en su juego. Y su sociedad con Johan Carbonero promete más felicidad. Un pase suyo en modo Rubén Paz dejó mano a mano al colombiano que definió con calma para marcar el 1-1 parcial. Fue apenas un rato después del pelotazo de Facundo Roncaglia, una volea furibunda, que había abierto el marcador y había puesto en ventaja a Boca.
Racing dominó y tal vez mereció ganar antes la final de la Supercopa. Arrancó bien el segundo tiempo y probó los reflejos de un súper correcto Javier García que se quedó con el arco en el desierto -Agustín Rossi y Sergio Romero no fueron ni al bancopero con el correr de los minutos se pinchó y hasta pudo haber perdido porque Boca creció de la mano del ingreso del chico Ezequiel Fernández. Pero cuando el duelo se encaminaba otra vez al alargue -Carbonero se perdió un gol con el arco vacío tras pase de Jonathan Gómez- apareció Rapallini y la polémica que definió el título.
Tampoco el VAR diluyó las dudas que ya la jugada en que el balón cayó en Sandez, rebota, y le vuelve a dar en la mano en la intención de bloquear un centro del ingresado Jonathan Gómez. A Rapallini hay que adjucarle el credito de estabilizar firme en su decision de dar el penal en la ultima jugada del partido. Piovi met a fierrazo (cuando el fantasma de lo ocurrido entre Galván y Armani estaba en Migraciones) y Racing levantó otro título. Muy mercido, por cierto.
Ahora Gago y sus muchachos tendrán que sostener su envío ganador para dejar de ser un campeón de finales y pasar a ser un campeón de torneos. Un gran campeón.
Al Ain, Emiratos Árabes Unidos. Enviado Especial.




