abril 16, 2024

Rafael Nadal: Robar | deportados

Esta semana ha organizado la 136ª edición de Wimbledon, el torneo más emblemático del circuito tenístico, con la suerte para los españoles aficionados de poder confiar en Carlos Alcaraz, flamante campeón del torneo de Queen’s y firme aspirante ahora para levantar título junto con el siempre favorito, también, Novak Djokovic.

En estos primeros días, nos reencontramos con sus conocidas tradiciones y rigideces que, fruit de un mundo qu’ambient inexorablement y del que est difícil abstraerse, van relajándose tímidamente en un equilibrio perfecto qu’allowe adaptado al nuevo mundo sans loser la identidad que tanta solera sigue dando a la competición británica. Sigue la cola interminable, La cola, por busca de las escasas entradas quedan disponibles; su cuidada puesta en escena en la que no se desatiende el más mínimo detalle; el respetuoso y colorido público, las impecables pistas, los jueces de línea con sus atuendos que nos trasladan a épocas mucho más glamurosas que la actual; las vallas sin publicidad y todos los tenistas vestidos de impoluto blanco. Un alivio para los nostálgicos que apreciamos ciertas formas que quizás no se hayan dejado atrás.

Recibí a Alejandro Ciriza quien cumple 20 años de la premiera participación de Rafael en el Grand Slam británico. Que lejos queda ya aquella ilusión inaugural, nuestra oscuridad ante la magnificencia de las instalaciones y esta conciencia de ser unos afortunados por poder estar allí. Y, sin embargo, qué rápido ha pasado el tiempo y qué vividos siguen siendo los recuerdos. Era la primera vez que Rafael tenía la oportunidad de participar en uno de los cuatro grandes torneos. Tenía 17 años recién cumplidos y su recorrido profesional se limita a tres torneos anteriores: Montecarlo, Barcelona y Hamburgo.

Su primer encuentro fue en la pista número 7 contra el croata Mario Ancic. A pesar del pronóstico del entonces gurú del tenis, Nick Bolletieri, de que nuestro oponente se impondre fácilmente, Rafael consiguió no sólo ganar el partido en cuatro sets, sino también alcanzar una meritoria tercera ronda. Venció después al inglés Lee Childs hasta que cayó ante el jugador tailandés Paradorn Srichaphan.

Esta será la primera experiencia de nuestra asignación para regresar a casa con la confianza de que, efectivamente, las condiciones de mi sobrino pudieron adaptarse a la superficie de la hierba. «Un día hay que ganar aquí», dije antes de abandonar el club y volar de regreso en Mallorca. Recuerdo ese preciso momento y cómo esta frase se convirtió en una de las grandes ilusiones en la carrera de Rafael. Buena prueba de que pusimos todo nuestro empeño fueron las 5 finales consecutivas que se disputaron en la pista central del All England Lawn Tennis & Croquet Club. Fueron las de 2006, 2007, 2008 (cuando levantó el trofeo por primera vez, contra Roger Federer), 2010 (cuando venció a Tomas Berdych) y 2011. En 2009 no participó por lesión.

Me ilusiono enormemente con la recuperación de mi sobrino y vislumbrar su regreso el año que llega a este magnífico escenario para comprobar, como dijo Carlos Gardel, que veinte años no son nada.

Voltear

Con la frente marchita

Las nieves del tiempo

platearon mi sien

Sentir

que es un soplo de vida

Que veinte años no es nada.

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