mayo 13, 2022

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Ral Castro se despide, pero el socialismo no

Ral Castro se despide, pero el socialismo no
EFE

El retiro de Ral Castro como líder del Partido Comunista de Cuba marca el final de una era pero no de la economía centralizada, que seguirá gobernando y será, como anunció este viernes, con menos concesiones al capitalismo de las que muchos esperaban. crisis que sufre la isla.

«Hay límites que no podemos superar porque llevarían a la destrucción del socialismo», declaró Castro en su informe de apertura del VIII Congreso del PCCh, el último pronunciado al frente de la formación, en la que se espera que Le planteo como primer secretario del actual presidente, Miguel Daz-Canel.

Rodeado de fuerte secretismo, a puerta cerrada y sin retransmisiones televisivas, se realiza en La Habana el cónclave de 4 días con aforo reducido por la pandemia del coronavirus: 300 delegados frente a los más de mil del congreso anterior de 2016 (la formación cuenta con 700.000 militantes). ).

Con el país sumido en su peor crisis de los últimos 30 años y una escasez generalizada que ha presionado a la población, las esperanzas están puestas en el hecho de que la organización más poderosa del país dé el impulso definitivo a las reformas de apertura anunciadas en este cónclave. hace una década y que tras años estancados han empezado a acelerarse este año.

Castro admitió hoy los «problemas estructurales» de Cuba, «que no fomentan el trabajo y la innovación», pero también defendió el control estatal sobre los medios de producción, y por ende el monopolio de los sectores clave de la economía, las importaciones y el comercio. .

El PIB cubano se desplomó un 11% en 2020 debido a la pandemia del coronavirus, las ineficiencias internas y el endurecimiento del embargo estadounidense.

Si bien el tono de Castro no augura un cambio radical, las decisiones que saldrán del Congreso no se conocerán hasta dentro de tres días, una vez que se aprueben los documentos que los delegados comunistas discutirán en tres grandes comisiones durante el fin de semana.

«Como otro luchador»

Más allá de la economía, el Congreso también será el relevo generacional. Con el último Castro, se espera que otros veteranos de la «generación histórica» ​​como el PCCh número dos, Jos Ramn Machado Ventura, abandonen el Buró Político para impulsar el ascenso de líderes que, como Daz-Canel, nacieron tras el triunfo de la Revolución en 1959.

El más joven de los Castro, de 89 años, dijo que su trabajo «termina con la satisfacción de haber cumplido su fe en el futuro del país», que nadie lo obliga a irse y que seguirá siendo parte del PCCh «como revolucionario. Luchador … además, dispuesto a dar mi modesta contribución hasta el final de mi vida «.

El encuentro también forma parte de un escenario radicalmente diferente al del VII Congreso: del deshielo con Estados Unidos, luego de 4 años de hostilidad durante la administración de Donald Trump, poco o nada queda como la expansión de internet y las redes sociales en La isla significó para el Partido la pérdida de décadas de hegemonía sobre la información y el discurso.

La polarización política cubana y los debates sobre la actualidad en el país se han llevado con especial furia en redes sociales como Twitter y Facebook, incluyendo la transmisión en vivo de protestas o críticas al gobierno y la apertura de canales directos de acceso para los ciudadanos a su líder. . .

Disidencia virtual y sanciones reales

Por ello, la «actividad ideológica» y el enfrentamiento de la subversión en estos nuevos escenarios será otro de los temas sobre la mesa, aunque, para Ral Castro, «la contrarrevolución interna carece de liderazgo y estructura organizada y concentra su activismo en redes sociales. red social «, mientras que» las calles, parques y plazas pertenecerán a los revolucionarios «.

«No debería haber lugar para la ingenuidad en este momento o un entusiasmo excesivo por las nuevas tecnologías sin garantizar la seguridad informática», advirtió el exlíder del PCCh.

También se refirió al financiamiento de los medios de comunicación desde el exterior «para generar contenidos ideológicos que llamen abiertamente al derrocamiento de la Revolución e inviten a manifestaciones en espacios públicos, así como a actos de violencia contra la policía».

En lo que respecta a Estados Unidos, el discurso no ha cambiado en los últimos años: rechazo frontal a las sanciones y al embargo financiero, arrugado incluso durante la pandemia, y apertura al diálogo «sin condiciones intrínsecas» al soberano cubano.

Aunque en Cuba se esperaba que la llegada al poder del demócrata Joe Biden en enero pasado aliviaría las tensiones bilaterales vividas con Trump y promovería un nuevo acercamiento, la Casa Blanca ya ha dicho en dos ocasiones -la última hoy- cambiar la política hacia la isla no está en la cima de su agenda.

En su discurso, Castro también tuvo margen para culpar al «neoliberalismo» por las manifestaciones de «inestabilidad social» en América Latina, una «contraofensiva» contra gobiernos progresistas que «se fortaleció cuando la política estadounidense cayó en manos de izquierdas con reclamos intervencionistas y cubanos». La derecha estadounidense con una larga historia de terrorismo y corrupción «, dijo.