mayo 20, 2022

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Russi, la vacuna Sovereign 02 y sol y arena para reactivar el turismo cubano | Blog Más se perdió en La Habana

Russi, la vacuna Sovereign 02 y sol y arena para reactivar el turismo cubano |  Blog Más se perdió en La Habana

El sol y la playa, y más aún los 23 kilómetros de arenosas playas de Varadero, vuelven a ser las joyas del turismo cubano en estos tiempos de pandemia. Covid-19 dejó a la mayoría de los clientes extranjeros en sus casas y cerró alrededor del 85% de los hoteles cubanos, pero un año de descanso forzado sirvió para regenerar la naturaleza y las playas, mientras que algunos de los hoteles más emblemáticos del famoso balneario cubano han podido llevar a cabo reparaciones mayores.

Hace años, cuando nadie podía predecir lo que sucedería, la isla hizo una fuerte apuesta por diversificar el turismo y promover los valores de sus ciudades patrimoniales.

Además de contar con cientos de kilómetros de paseos y cayos vírgenes, Cuba es el país del área caribeña que cuenta con más centros históricos, fortalezas y paisajes incluidos por la UNESCO en su lista de patrimonio mundial. La Habana, Trinidad, Camagüey, Cienfuegos o Santiago de Cuba son algunas de las ciudades con mayor riqueza patrimonial, y en ellas las más importantes cadenas hoteleras extranjeras han abierto establecimientos en la última década.

Playa del hotel Meliá Internacional en Varadero.


Playa del hotel Meliá Internacional en Varadero.

Pero las restricciones impuestas por la epidemia, que recomiendan reducir el turismo urbano para prevenir contagios, han hecho que Cuba regrese al sol y a la playa y haya apostado por sus centros turísticos establecidos, donde la salud y la seguridad sanitaria se han convertido ahora en atractivos importantes como el coco. palmas. , arenas blancas y aguas color esmeralda.

La cadena hotelera líder en Cuba, Meliá Hotels Internacional, que opera una de cada cuatro habitaciones de cuatro y cinco estrellas en el país, es un ejemplo de hacia dónde van los éxitos. Meliá opera más de 30 hoteles en la isla, de los cuales solo siete están abiertos actualmente, el Meliá Habana en la capital, cuatro en Varadero y dos en Cayo Coco.

Con 23 kilómetros de playa y 52 hoteles, la playa de Varadero es la más famosa de Cuba y la que tiene más historia, y durante años ha sido seleccionada por TripAdvisor como una de las mejores del mundo. Antes de la crisis, alrededor de un millón de turistas visitaban el balneario cada año, la mayoría de ellos canadienses, alemanes, españoles e incluso latinoamericanos y otros ciudadanos de la Unión Europea, aunque ahora las cosas han cambiado.

En estos tiempos de vacas flacas, Meliá, Iberostar y los principales grupos hoteleros de la isla vuelven a apostar abiertamente por Varadero y los cayos del norte para recuperar el ritmo turístico. Las playas son más hermosas que nunca, la remodelación de algunas estructuras es notable y, como comodín, el sol y la playa cubanos ofrecen protocolos de seguridad antivirus difíciles de igualar – en todos los establecimientos hay un médico, un ‘ enfermera y técnico en epidemiología de guardia -, además de la garantía del sistema de salud cubano y la luz en el horizonte que supone tener dos vacunas propias en la fase III de los ensayos clínicos –Soberana 02 y Abdala–, con lo que se esperaba tener más de la mitad de la población vacunada antes del final del verano.

Con todo este mimbre, Iberostar ya ha abierto tres de los siete hoteles que gestiona en Varadero y Meliá 4 de los 12 que posee en el spa. Junto a la playa de Sol Varadero y la península de Meliá, esta cadena mantiene su actividad en los dos hoteles más emblemáticos del polo, Meliá Internacional y Sol Palmeras, construidos por primera vez como joint venture en 1990 y en plena remodelación. También en Cayo Coco y Cayo Guillermo, ambas cadenas han comenzado a reabrir sus fábricas.

Hay buenas noticias. Ahora mismo, con el turismo canadiense en suspenso e incluso Europa hasta que llegue el verano, los rusos son los principales clientes. Desde Moscú llega un vuelo medio diario, alrededor de 20.000 viajeros al mes, y ante esta realidad, Meliá ya ha contratado traductores de ruso y ofrece platos tradicionales del país euroasiático en sus restaurantes, además de incluir versiones cirílicas en los menús. El otro día, un veterano director de la cadena mallorquina recibió a los pies del atrio a un grupo de entusiastas moscovitas: “Добро пожаловать”. Es lo que es, y nada como saber adaptarse.