diciembre 4, 2021

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Sánchez y Aragonès abren un camino de diálogo fuera de la mesa | España

Sánchez y Aragonès abren un camino de diálogo fuera de la mesa |  España

Y después de la disculpa, ¿qué? La velocidad de los acontecimientos políticos en Cataluña, con la reciente concesión por parte del Gobierno del indulto a los nueve detenidos por el proceso independentista, no se ralentizará en los próximos días. Dos imágenes públicas sellarán la normalización de las relaciones políticas entre el Gobierno y la Generalitat este domingo y martes. La primera será esta noche en la cena inaugural del congreso de telefonía móvil de Barcelona, ​​donde coincidirán el rey, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la Generalitat, Pere Aragonès. La segunda fotografía estará en La Moncloa el martes, cuando los dos presidentes celebren su primera reunión formal.

Más allá de las imágenes, el compromiso de La Moncloa y la Presidencia de la Generalitat es terminar de consolidar la relación entre los dos jefes de gobierno. El objetivo, según fuentes de ambos ejecutivos, es que la posterior mesa de diálogo entre gobiernos se acompañe en paralelo de contactos regulares entre los dos presidentes, en lo que pretende ser una red de seguridad ante el posible descarrilamiento de una negociación. En la que Sánchez no quiere y no puede ceder a las dos principales demandas de la contraparte: la autodeterminación de Cataluña y la amnistía de todos los imputados por la tu elaboras.

La operación ya ha comenzado. Sánchez y Aragonès, tanto directamente como a través de sus principales colaboradores, hablan más de lo que trasciende, explican fuentes cercanas a ambos. Hablaron de todo lo relacionado con las gracias y se está definiendo el lanzamiento de la mesa de diálogo.

Tras muchos meses en los que la Generalitat ha practicado la política de silla vacía y plantón en muchas oficinas de gobierno, Aragonès quiere volver a ocupar los espacios que dejaron vacíos sus antecesores, Quim Torra y Carles Puigdemont. Con un doble objetivo: reivindicar en todos ellos la autodeterminación de Cataluña y gestionar un camino incierto en busca de avances en temas como la financiación de la Generalitat, la gestión de los fondos europeos para la reconstrucción y la liberación de inversiones pendientes. .

El informe de los presidentes después de su reunión del próximo martes será en su mayoría privado y fuera del centro de atención. De vez en cuando pueden coincidir en las reuniones que se celebren en la mesa de diálogo, a las que ahora los dos gobiernos quieren dar un carácter gubernamental y no tanto de partido. “Es una mesa de gobiernos”, dijo el propio Aragonès. Con esto expresa implícitamente lo que admiten expresamente en privado: aquí no estarán presentes dirigentes que hayan sido encarcelados y no sean parte del gobierno. Tampoco Oriol Junqueras, que piensa dedicarse más a la vida interna del partido que preside, el ERC, para dejar el lado institucional en manos de Aragonès.

Y es que la desconfianza de los resultados de la mesa de diálogo es importante por ambas partes. El gobierno desconfía no solo de las posiciones maximalistas de la Generalitat, sino sobre todo de que la parte del gobierno liderada por Junts boicoteó sistemáticamente el foro. Por parte del gobierno, el temor compartido por ERC y Junts es que Sánchez utilice la mesa para retrasar sine die tomar cualquier decisión.

El gobierno mantiene su cronograma pero, contrario al cronograma establecido hace unas semanas, ahora se evalúa la posibilidad de que la mesa de diálogo no se reúna en julio. La opción de posponerlo a septiembre ha cobrado impulso en los últimos días. El arreglo del Ejecutivo no ha cambiado, pero todo dependerá, según fuentes gubernamentales, de cómo se adaptará ERC y de la asimilación y consecuencias de las gracias. En la Generalitat tampoco hay prisa y apuntan a septiembre. “Lo importante es llegar a la reunión con documentos con anticipación y que pueda haber resultados; No intentamos reunirnos para reunirnos ”, dicen fuentes gubernamentales.

La disputa por la hegemonía en el independentismo dificulta el proceso. Las solicitudes de amnistía y de referéndum de autodeterminación pactado son dos líneas rojas que el gobierno asume que traerá el independentismo pero que en ningún caso serán aceptadas como inconstitucionales. «Saben que están pidiendo lo que no les daremos», dice un ministro.

En este contexto, establecer la figura de Aragonès y proteger su relación con Sánchez adquiere una importancia estratégica. «Es importante que se cree una relación entre los dos», dicen en La Moncloa, donde bajan las expectativas para el encuentro del martes. “Estas cosas funcionan si hay armonía y confianza entre quienes gobiernan. Ahora tienes que hacer las conexiones, el contacto. No esperemos resultados concretos y tangibles. En primer lugar: vernos, conversar y empezar a explorar los márgenes del otro ”, insisten en subrayar las voces autorizadas del Gobierno.

Nuevo escenario

La oferta de Sánchez es profundizar el autogobierno y más y mejores inversiones en Cataluña. Entonces, no hay prisa en La Moncloa, donde saben muy bien si ERC es capaz de «armonizar» una posición común dentro del gobierno. “Al final dependerá de Aragonès si prefiere retrasar la clasificación o acelerarla. Optamos por la mesa, presentamos contenidos específicos, está la Agenda del Encuentro. A ellos les corresponde marcar sus prioridades ”, razonó un ministro.

La dualidad de ERC y Junts, que compiten por el mismo espacio y representan dos posiciones diferentes en el movimiento independentista, se ha convertido en una de las principales preocupaciones del gobierno. Pese a ello, cree que se abre una oportunidad para avanzar con Aragonès. Torra dependía de Puigdemont, pero se ha ido. Ahora las cosas son muy diferentes ”, apuntan en La Moncloa.

Una ventaja a favor, reflexionan en el gobierno, es que ERC es ahora quien preside la Generalitat y está interesado en mantener el poder. Los republicanos tienen la oportunidad de demostrar que pueden gobernar y gestionar después de que Cataluña vincule la Gran Recesión de 2008 con la crisis del tu elaboras y la pandemia. El resultado fueron datos de desempleo muy duros, desencanto de los jóvenes y graves problemas sociales en la vivienda y en otros frentes.

En un escenario tan inestable, la mesa de diálogo debería comenzar cuanto antes después de que Sánchez reciba a Isabel Díaz Ayuso el 9 de julio. En ningún caso se celebrará entre la recepción con Aragonès y la del presidente de Madrid, que se ha convertido en un referente del discurso más duro del PP contra la independencia.

Desde esa fecha quedan tres semanas hasta fin de mes, pero la agenda institucional está más sobrecargada de lo que parece. Y que aún quedan citas por cerrar. Además, Sánchez anunció que la conferencia de presidentes, que no se ha convocado desde el otoño, se reunirá antes de las vacaciones de verano. La previsión es de un cara a cara, como el de julio del año pasado en La Rioja, y que el presidente de la Generalitat van allí. Las expectativas del gobierno son altas, dado que Torra fue el gran ausente el año pasado en la cumbre de San Millán de la Cogolla.

El PSC insta a que se dé prioridad a un foro del partido catalán

Uno de los peligros a los que se enfrenta el gobierno es que en la mesa de diálogo sobre Cataluña, la Generalitat representa y da voz solo a los catalanes independientes, dejando de lado a la otra mitad de la sociedad catalana. Los socialistas insisten en que el primer problema a resolver es la profunda división que existe en Cataluña. Por ello, el líder del PSC en el Parlamento, Salvador Illa, insiste en poner en marcha una mesa de diálogo entre los partidos catalanes incluso antes de la mesa entre el Gobierno y la Generalitat.

“Es urgente que los grupos parlamentarios catalanes se sienten a hablar y esto debería ser posible a partir del próximo mes de julio”, dice Illa en declaraciones a este diario. El punto de partida de este foro debería ser marcar los márgenes. Para Illa esto se puede resumir en la consigna «ni inmovilidad ni independencia», dejando claro así que hay margen para consensuar aspectos que luego se podrán someter a votación en un posible referéndum que no sería de secesión, sino de los acuerdos alcanzados.