diciembre 1, 2021

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El PP rompe la unidad por primera vez en el homenaje del Congreso a las víctimas del terrorismo | España

El PP rompe la unidad por primera vez en el homenaje del Congreso a las víctimas del terrorismo |  España

Nada se resiste al imparable enfrentamiento entre las fuerzas políticas españolas. Hace una década, el Congreso de los Diputados estableció el 27 de junio como el Día de las Víctimas del Terrorismo y organizó un evento anual que simbolizaría la unidad de los partidos frente a la violencia política. El homenaje institucional comenzó a resquebrajarse el año pasado, cuando la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) decidió no participar, postura apoyada por Vox. Este domingo el plan se extendió al PP, que, mientras se desarrollaba el acto en el hemiciclo, prefirió participar en un mitin de protesta frente a la Cámara junto a miembros de AVT y Covite, así como ejecutivos de Vox.

El panorama no podría ser más desconcertante. En el interior de la Sala un acto solemne con los Presidentes del Congreso y del Senado, los Presidentes del Tribunal Constitucional, el Primer Vicepresidente del Gobierno y los Ministros del Interior y de Justicia, y representantes de las asociaciones integradas en las Víctimas del Terrorismo. Fundación. Dos acérrimos opositores políticos se sentaron en un mismo banco: el portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, presente por primera vez, y el diputado de la Unión Popular Navarra (UPN) Carlos García Adanero. Junto a ellos, los representantes de Ciudadanos, Edmundo Bal; del PNV, Aitor Esteban, y del ERC, Gerard Álvarez. Estuvieron presentes los dos únicos parlamentarios populares, aunque en su capacidad institucional como miembros de la Cámara de Cámara, Ana Pastor y Adolfo Suárez Illana.

Y al mismo tiempo, frente a la Puerta de los Leones, un centenar de personas formaron una manifestación de protesta. Entre ellos estaban los portavoces de las asociaciones de las víctimas mayoritarias, una delegación del PP encabezada por su portavoz parlamentario Cuca Gamarra, otra de Vox con Jorge Buxadé al frente y el diputado Miguel Gutiérrez, de Ciudadanos, partido que participó en la ‘ actuar. , pero que tenía «el corazón, la comprensión y los afectos afuera», como explicó Edmundo Bal «adentro».

En el hemiciclo, la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, recordó que «la unidad social y política era fundamental, hace diez años, para derrotar a ETA». Afuera, se escucharon gritos exigiendo la renuncia de Pedro Sánchez y tanto los representantes de las asociaciones como los políticos de derecha presentes acusaron al gobierno de «reciclar a los herederos de los asesinos» y gritaron contra el acercamiento de los presos de la banda a la cárceles del País Vasco. La presidenta de la AVT, Maite Araluce, pidió la prohibición de EH Bildu, y Gamarra, interrogado al respecto por periodistas, se abstuvo de apoyar expresamente esta solicitud.

La solemnidad del acto institucional, con un minuto de silencio y piezas de música clásica interpretadas por dos alumnos del Conservatorio Superior de Música de Madrid, no pudo escapar al clima de división. Batet inició su intervención destacando que este homenaje anual «pertenece a las víctimas» y como tal «son libres de participar o estar ausentes». En nombre de la fundación de las víctimas, intervino su presidente, Tomás Caballero, hijo de un asesor de la UPN asesinado por ETA en 1998, admitiendo «la ausencia voluntaria de la mayoría» de las asociaciones, a las que mostró «estima y respeto». , y pidió al gobierno una «reflexión» sobre las circunstancias que llevaron a esta fractura.

Antes del acto, las declaraciones en el patio del Congreso de algunos de los presentes habían puesto de relieve la discordia. El primero en comparecer ante la prensa fue el portavoz de la Ciudadanía, quien lanzó una diatriba contra el gobierno en la que vinculó sus acuerdos con EH Bildu al agradecimiento a los líderes de la tu elaboras. Las palabras de Bal indignaron al presidente de la Asociación de Víctimas del 11-M, Eulogio Paz, quien dijo que era «inapropiado para un político que se digna ser». «Todos los gobiernos, el PSOE y el PP, se han acercado y han perdonado a los terroristas», dijo. En representación del grupo de víctimas de los órganos y fuerzas de seguridad del Estado, su vicepresidente, Javier López, explicó que también fue crítico con la política del Ejecutivo, pero consideró que en un «acto institucional como este» «Político Las afirmaciones están absolutamente fuera de lugar «. Y agregó:» Personalmente, no entiendo la ausencia de PP y Vox «.

En su discurso ante la Cámara, el presidente de la Fundación Víctimas envió un pedido específico al gobierno y a los partidos: que impulsen reformas legales para evitar los homenajes públicos a los terroristas. «Son un ultraje a las víctimas y una incitación al odio y la violencia», denunció Caballero. «Una democracia como la nuestra no puede seguir permitiéndolo».

Pese al clima enrarecido, Batet no ha renunciado a sus llamamientos a la unidad de las fuerzas políticas: «Pido este acto porque creo en él y en su sentido, convencido de que actos así es lo que hacen las comunidades y, sobre todo, las que Estado «. En la calle, solo se escucharon discursos airados contra un gobierno acusado de «equidistancia» entre los terroristas y sus víctimas. Había una aparente unidad allí, aunque a continuación se podía ver una corriente subterránea muy diferente. En un rincón, la diputada de Vox Cristina Esteban susurró a su colega Hermann Tertsch: “¡Y luego votan al PP, los del Movimiento de Liberación Vasco! Hay que retratarlos ”.