diciembre 4, 2021

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Lemebel: el hombre que llamó a las barricadas y cuyas proclamas se gritan hoy en las calles | ICONO

Lemebel: el hombre que llamó a las barricadas y cuyas proclamas se gritan hoy en las calles |  ICONO

Dos años antes de su muerte, cuando el cáncer de laringe ya le había afectado las cuerdas vocales, dijo al diario Pedro Lemebel (Santiago de Chile, 1952-2015). Clarín que la voz era importante para los homosexuales. «Siempre se les reconoce por su voz … Y aunque tenga una voz muerta, estoy cansado de la vida», dijo con su habitual pasión.

Lemebel es relevante porque en las protestas que ponen en jaque el estado de cosas en Chile, muchas proclamas son tomadas por el autor de entusiasmo loco. Lemebel tiene líneas y frases lapidarias más que suficientes para pintar todo Santiago, incluida la que le dedicó en 2009 al presidente conservador Sebastián Piñera: «Usted es puro número y cálculo, el señor siempre ha sido democrático, pero lo recordamos claramente al frotar». de espaldas a la dictadura ”.

“Sabía que este escritor queer, mi héroe, podría estar en el bando perdedor, pero que la victoria, la triste victoria que ofrece la literatura, fue sin duda suya. Cuando todos los que lo ignoraron se pierden en la cloaca o en ninguna parte, Pedro Lemebel seguirá siendo una estrella ”Roberto Bolaño

Además, el documental Lemebel, dirigida por Joanna Reposi Garibaldi, ha recuperado la figura de la escritora y artista visual, que siguió durante una década. El resultado se recibió de manera desigual. Como suele ocurrir en estos casos, al público le gustó más que a los amigos del artista, que extrañaron voces menos endulzadas de su biografía. En particular, el periodista y activista Víctor Hugo Robles, conocido como ¿Qué hay de los gays?, lamentó el olvido de Gladys Marín, secretaria general del Partido Comunista de Chile y la mujer que lo ayudó a superar la muerte de su amada madre.

Lemebel fundó el colectivo Las Yeguas del Apocalipsis con el poeta Francisco Casas durante la dictadura. Debutaron con un actuación en La Chascona, una de las tres residencias de Pablo Neruda, y desde entonces se ha convertido en un referente con su acción político-cultural. Fue una figura incómoda dentro de las filas marxistas, que nunca comprendió la fuerza transgresora de la pluma en la lucha de clases.

Roberto Bolaño, otro fuera de la caja que podía leer el futuro, le dedicó generosas palabras: «Sabía que el escritor queer, mi héroe, podía estar en el bando perdedor pero esa victoria, la triste victoria que ofrece la literatura (escrita así, en mayúsculas), sin ella ciertamente era suyo. Cuando todos los que lo ignoraron se pierden en los desagües o en ninguna parte, Pedro Lemebel seguirá siendo una estrella «.

Es cierto que el documental no está a la altura de una figura compleja, enojada y tierna a partes iguales. Aun así, hay momentos invaluables. La lectura de Harvard de su famoso manifiesto Hablo por mi diferencia («No soy Pasolini pidiendo explicaciones / No soy Ginsberg expulsado de Cuba …») se pone los pelos de punta. Incluso cuando tararea la canción de Jeanette Corazón de un poeta (¡Cheesy nunca ha sido tan incendiario!) Mientras mira sus fotografías cuando era niño.

O cuando se documenta una de sus acciones más brutales en el edificio Ochagavía, un mastodonte que el gobierno de Allende había pretendido albergar el hospital más grande de Latinoamérica y que terminó convirtiéndose en un esqueleto de hormigón tras el golpe de Pinochet. Como enorme vestigio de la utopía social del gobierno de Unidad Popular, Lemebel utilizó ese símbolo arqueológico para nombrar aquellas barricadas que hoy reclaman su nombre.