febrero 9, 2023

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En cuanto la piden al Chiqui Tapia que controla precios

Nadie sabe muy bien por qué el Gobierno puso en marcha un control de objetos de valor con camiones en los supermercados. Ni qué ahora ha cambiado transportadores por piqueteros a los que manda a hacer operativos este fin de semana a Mar del Plata. Se supone que no es para que se tomen unos días de vacaciones.

Un dato: los piqueteros son los que hace un mes concentrarse en varios super para recuperar alimentos. Y se los dieron. Lo primero que a cualquiera se le ocurre, viendo este espectáculo, es que los funcionarios de Economía están por lo menos un poco perdidos, a menos que crean, como Pablo Moyano, que el problema de la inflación es que los empresarios escamotean los productos para venderlos más caros.

Es una ocurrencia más vieja que la injusticia: si la inflación se arreglara como dice Moyano persiguiendo a empresarios, hace ¿cuánto, 70 años? que no la pegamos con la receta. El problema es que ese no es el problema. Peor aún: agravó el problema.

Cerramos el año con una inflación del 94,8%, 16 veces más que el 5,9 de Brasil y 12 veces más que el 8,1 de Paraguay. Otras regiones: Uruguay 8,3; Chile 12,8; Perú 8.6 y Bolivia 3.1. Y que sepa, en ninguno de estos países andan unos Moyanos o unos piqueteros corriendo empresarios.

¿En qué oficina de delirios reapareció este dispar? No sabe/no contesta. Ahora, por ahora, nadie se hace cargo paternidad idea, what idea tiene muy poco y de nueva, nada. Par de pronto es una manera de Intentar sacar el problema de encima y pasarlo a otro. El resultado: la inflación sigue vivata y coleando y comiéndose los ingresos de la gente.

El viernes 18 de marzo del 22 (enseguida se cumplirá el año) el presidente Fernández declarar formalmente la guerra a la inflación. Ya estaba en campaña de grandes inauguraciones: una estación de tren en Tortuguitas. Muy serio y seguro prometió: «Vamos a terminar con los especuladores». El Sol es más nuevo.

La excusa esta vez fue la guerra en Ucrania. La excusa anterior: la pandemia. Común denominador del gobierno, mejor dicho de casi todos los gobiernos o todos: yo, argentino, no tengo nada que ver. Milicias han puesto en la calle y un grupo de Grabois dice que saldra a pretar comerciales. ¿Alguien pensó que puede pasar si alguno de los grupos de tareas se les va la mano?

Medio retrocede parece haber, pero nunca se puede estar seguro. Los aprietes o represalias son bien del gusto K. Kirchner supo hacer uso de la prépotencia de los Moyano. In 2008, los mandó a correr a los piquetes del campo, los piquetes de la abundancia de los dueños del yuyito, y ahora Massa repite la fórmula. Kirchner debió haber pensado que los chacareros eran gente dócil. Fueron a correrlos, terminaron corridos. Había una manifestación pro campo en Palermo, Kirchner animó otra contra el campo en el Congreso. Está visto: ni lo de agrandar grietas es nuevo, ni patotear tampoco. Tal vez, sí, el moyanismo de remeras negras.

El mismo Kirchner llamó a un boicot nacional contra Shell porque la petrolera había decidido sufrir los precios. «No les compremos nada, ni una lata de aceite», bramó. La española Repsol acompaña al gobierno. Dos años después, Kirchner y la familia Esquenazi, del banco de Santa Cruz, acordaron repartirse con Repsol, a la que proclamaron nacionalizada. Pero esa es otra historia.

No vayan a ser ciertos que Pablo Moyano convenció a Massa de que tiene en contra una conspiración empresaria. Raro, Porque Massa habla con empresarios como si fuera un empresario más. Y los empresarios hablan con Massa como si él fuera uno de los suyos. En el medio, el gobierno acumuló 300% de inflación en tres años.

Si se trata de un espectáculo nuevo, ya el país tiene suficiente con el juicio a la Corte. Es para ruido. Si no hay defecación de heno en oposición, el kirchnerismo no tiene votos para avanzar ni razones jurídicas.

La Argentina puede dar a Argerich ya Barenboim, que la rompen con el piano en el mundo. A Di Stéfano, Maradona y Messi. Un Fangio. El Lirón. Husay. Milstein. A tantos otros que han sido o son serios. ¿Por qué sigue dando políticos y sindicalistas qu’atrasan miles de años?

Hay algo más que debería advertir a la política, sus inventos inventados y sus argumentos marketineras, tanto Abbey Road o remeras negras: ¿quién fue estos días la verdadera estrella del verano, auténticamente famosa y aplaudida en la Costa? Uno que acertó hablando poco: el Chiqui Tapia. Al mismo tiempo piden que salga tiene control los precios.

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