mayo 12, 2022

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Crisis en Colombia | Opinión

Crisis en Colombia |  Opinión
Vigilia en Cali en honor a los manifestantes fallecidos durante las protestas contra el gobierno de Iván Duque.
Vigilia en Cali en honor a los manifestantes fallecidos durante las protestas contra el gobierno de Iván Duque.LUIS ROBAYO / AFP

La ola de protestas desatada en Colombia contra la fallida reforma tributaria ha dejado un rastro de sangre que el gobierno debe poner fin de manera urgente. El presidente, Iván Duque, debe convocar un gran pacto de unidad, acabar con los abusos policiales y eliminar la rendición de cuentas. Con 20 muertos en el asfalto, ya no puedes mirar para otro lado.

El hecho de que las movilizaciones continuaran luego de que Duque retirara su factura tributaria el sábado pasado muestra la profundidad del malestar ciudadano. La reforma tributaria desencadenó un agotamiento generado por la desigualdad y el aumento de la pobreza, factores que desencadenó la pandemia y que ya a fines de 2019 sacaron a las calles a miles de personas a las que se sumó una represión policial intolerable y criticada. Desde hace algún tiempo desde muchos sectores políticos, de la sociedad civil y organismos internacionales y de los que Naciones Unidas y la Unión Europea han venido a advertir esta semana.

La brutalidad policial ha sido advertida desde las protestas de 2019. Declaraciones como las del expresidente Álvaro Uribe, quien alentó a las fuerzas de seguridad a usar armas, no ayudan en nada al respecto. Colombia, con una historia reciente marcada por la violencia, no necesita que ninguno de sus líderes eche más leña al fuego.

Es hora de que todos los actores políticos colombianos dejen de lado todo tipo de cálculos electorales y asuman la responsabilidad con la ciudadanía. Deben cesar las vacilaciones del presidente, que por un lado pide un diálogo nacional y por otro estudia la posibilidad de declarar un estado de malestar interno. Iván Duque haría bien en escuchar las declaraciones de quienes han salido a protestar, la aplastante mayoría pacíficamente, frenando los excesos de las fuerzas del orden que en última instancia dependen de él.