septiembre 26, 2022

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Duque intenta cambiar la narrativa y culpa a Petro de las protestas en Colombia | Internacional

Duque intenta cambiar la narrativa y culpa a Petro de las protestas en Colombia |  Internacional
Iván Duque, en una captura de pantalla de la entrevista en la que acusa a Gustavo Petro por las protestas en Colombia.
Iván Duque, en una captura de pantalla de la entrevista en la que acusa a Gustavo Petro por las protestas en Colombia.Presidencia de colombia

Rodeado de las manifestaciones que han invadido las calles y la condena internacional a la represión de las fuerzas de seguridad, el presidente de Colombia, Iván Duque, ha lanzado una ofensiva diplomática y comunicativa para cambiar la narrativa. Su respuesta inmediata fue culpar del estallido social al siniestro Gustavo Petro, sin pruebas y sin mencionarlo por su nombre, por una situación que ya ha pasado tres semanas con un saldo de cincuenta muertos. Petro, el perdedor de la segunda vuelta de las elecciones de 2018 contra Duque, es también el rival a batir de cara a las presidenciales de 2022 y lidera las últimas encuestas.

«Cuando gané las elecciones, el candidato que derroté dijo que estaría en las calles todo mi mandato, que protestaría por todo mi gobierno», dice un vehemente Duque, en inglés, en un video que circuló en las redes sociales y en los medios de comunicación este fin de semana. «Su propósito no era dejarme gobernar el país», asegura en el fragmento de una entrevista más amplia que el equipo de comunicación digital de la Presidencia de la República pretende dar a conocer próximamente, según confirmaron a EL PAÍS fuentes cercanas al mandatario. «Alguien que quiere construir su ascenso al poder a través del caos, la desesperación y la frustración no es el tipo de presidente que necesita Colombia», concluye Duque en una diatriba que se asemeja más al tono de una campaña publicitaria que a un discurso presidencial.

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Estas declaraciones se producen en un momento en que Duque enfrenta crecientes críticas externas por la represión de las protestas y su gobierno ha sido cuestionado en la prensa internacional. En entrevistas críticas durante este ciclo de movilizaciones, como la de Ángela Patricia Janiot en Univisión o la de Christiane Amanpour en CNN, Duque no llegó a culpar a Petro del estallido social, que es la antípoda ideológica del Centro Democrático, el partido. del gobierno fundado por el expresidente Álvaro Uribe, mentor político del soberano. En medio de la polarización, agravada por la crisis, el expresidente ha pedido a las fuerzas de seguridad que utilicen armas. Las elecciones del próximo año impregnan cualquier discusión en Colombia y este clima condiciona los resultados. Desde el uribismo temen que la impopularidad de Duque se convierta en un peso electoral y han intentado preservar su bandera de mano dura.

Varios sectores han criticado al gobierno por sus esfuerzos por estigmatizar una movilización mayoritariamente pacífica. Las palabras del presidente coinciden con una polémica portada en la que la revista Semana También responsabiliza a Petro por el ataque y los bloqueos, sin proporcionar más pruebas, y lo muestra envuelto en llamas. Esta publicación «pone en riesgo la vida de Gustavo Petro, la de su familia, la de su grupo de trabajo y la de todas las personas vinculadas al proyecto político de Colombia Humana», dijo su movimiento en un comunicado rechazando las acusaciones.

Si bien Petro ha respaldado las marchas y los analistas están de acuerdo en que su aspiración puede capitalizar el malestar social, la amplia amalgama de demandas de protesta no está impulsada por un solo liderazgo. El político de izquierda, habiendo dado un giro hacia el pragmatismo, ha apostado por una imagen presidencial con «discursos» en sus redes sociales sobre la situación del país, y también ha lanzado llamamientos a la moderación. El miércoles, el senador y ex alcalde de Bogotá marcharon por primera vez. “Creo que el presidente debería reunirse con los delegados para la movilización. El resto es carro [embustes]»Dijo ese día.

Petro se refería al comité de huelga, integrado por dirigentes sindicales y estudiantiles, con el que el Ejecutivo ha entrado en una difícil negociación que hasta el momento no ha llegado a acuerdos. Entre las muchas protestas, la brutalidad policial emergió como la más urgente para reducir la escalada del enfrentamiento. El comité pide al gobierno que ofrezca garantías para la movilización, cese la represión policial y obligue al presidente a condenarla, lo que hasta ahora no ha sido el caso. La fuerza pública es responsable de al menos 14 asesinatos en el contexto de las protestas, según la organización Human Rights Watch.

La delicada situación interna también ha provocado una crisis diplomática. Ese uso desproporcionado de la fuerza para sofocar las protestas desató una ola de críticas internacionales, lo que provocó la renuncia del canciller, una de las tantas víctimas del gobierno ya que una reforma tributaria fallida fue la chispa inicial que encendió las calles. Duque nombró esta semana a su vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, nueva canciller. Inmediatamente se embarcó en un viaje a Estados Unidos para explicar la versión del gobierno colombiano y tratar de contrarrestar la imagen negativa.

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