mayo 22, 2022

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Línea 12 del incidente: negligencia total y homicidio: que caiga el culpable | Opinión

Línea 12 del incidente: negligencia total y homicidio: que caiga el culpable |  Opinión
La estructura colapsó sobre vehículos que circulaban por la Avenida Tláhuac.
La estructura colapsó sobre vehículos que circulaban por la Avenida Tláhuac.GLADYS SERRANO

México siempre muestra su grandeza en las tragedias. La noche del lunes, cuando colapsó la línea 12 del metro, la muerte y la confusión volvieron a estar presentes en la Ciudad de México. Fueron momentos terribles en los que brilló el heroísmo de decenas de vecinos que, armados sólo con su coraje, arriesgaron la vida para salvar a las víctimas. Trabajadores como ellos que regresaban a casa después de un largo día de trabajo y que habían quedado atrapados en los grilletes por una larga cadena de tonterías y negligencias. A pesar de la dedicación de esos vecinos y de los servicios de rescate, esa noche 24 muertos y 79 heridos fueron encontrados bajo los escombros. Y con ellos también la confianza de muchos mexicanos en sus líderes.

La tragedia de la Línea 12 no solo fue predecible, sino evitable. Bien conocida por los habitantes de la capital, la infraestructura ha estado en estado salvaje desde sus inicios. Nacida bajo el signo de la corrupción durante el mandato capitalino del actual canciller Marcelo Ebrard, la obra nunca ha dejado de presentar problemas, sobre todo el punto que el lunes sufrió el colapso y cuya debilidad llevó en 2018 a someterla a reparación. Fue de poca utilidad. Ni ese arreglo fue suficiente ni las constantes quejas en las redes vecinas advirtieron de un alarmante deterioro que se vislumbraba al pie de la vía. Nadie les prestó atención. Ninguna persona responsable se preocupó por lo que pudiera pasar.

Es una vieja carrera triste. Autoridades que dicen que hacen todo por la gente, pero luego viven solo para permanecer en el cargo. Grandes voces que hablan desde los púlpitos electorales y luego se olvidan de quienes votaron por ellas. Por eso abundan ahora las promesas y los gestos bien intencionados. No hay lugar para la paciencia o la distancia ante la tragedia. Las investigaciones deben cerrarse rápidamente y que todo el peso de la ley recaiga en los responsables, sean quienes sean. Y es hora de que el presidente de México, que da tantas lecciones de regeneración todas las mañanas, tome las riendas y llegue hasta el final. Hay demasiados intereses que se cruzan en la Ciudad de México como para confiar en aquellos que no pudieron evitar lo obvio. López Obrador, que fue gobernador de la capital, lo sabe muy bien.

Se ha derramado demasiada sangre en la línea 12. Cualquiera que piense que fue solo un accidente está equivocado: fue negligencia total y homicidio. Perder esta oportunidad aún daría alas a la impunidad, ese flagelo que tanto lastima a México. La confianza debe restaurarse de una vez por todas y que cuando los mexicanos regresen al metro para ir a trabajar no tengan que viajar con el temor de saber que nadie más que sus vecinos se preocupa por ellos. Ese tren nunca debe partir de nuevo.

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