octubre 6, 2022

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Retorno final: Cruz Azul rompe su maldición y se corona campeón de la Liga MX

Retorno final: Cruz Azul rompe su maldición y se corona campeón de la Liga MX

Lo cierto, pasara lo que pasara, eran las lágrimas garantizadas por los aztecas. Cruz Azul fue un vagabundo del fútbol mexicano con más de dos décadas como mejor subcampeón de su país. Era un club castigado por los peligros del fútbol, ​​hasta este domingo. Las cementeras empataron 1-1 con Santos Laguna en el estadio Azteca, que combinado con una victoria por 0-1 en la ida, las coronó en la Liga MX. Con un exceso de dramatismo y nerviosismo, el Cruz Azul puede dejar atrás el sinónimo de desvalido.

En el campo Azteca, los hombres de Santos Laguna fueron los protagonistas. Los de azul han renunciado al mando. Cuando tuvieron la pelota prefirieron enviársela al quinto demonio como si no quisieran jugar con la pelota. Las jugadas locales se equivocaron en pases cortos. Era un equipo tímido. Aguirre, el talentoso delantero del Santos, ha propuesto más. Otero presionó a los azzurri que estaban aterrorizados en el campo. Y todo se vino abajo. En el minuto 36, Diego Valdés, jugador del Santos, salió del barro y entre tres defensas sacó un disparo que terminó dentro de la portería. El 0-1 ha revivido todos los miedos de Cruz Azul. Para jugar contra corriente. No querían sumar un séptimo final perdido en torneos cortos (desde 1996) o un duodécimo en toda su historia.

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La reacción del azul fue gradual. En una jugada para atacar a Luis Romo, que marcó en la ida, peleó un balón que se centró en él. No llegó al remate, pero en el rebote intentó por todos los medios disparar y, en una jugada pícara, intentó anotar con el talón. El portero Acevedo acertó en la atajada.

La primera parte fue favorable para Cruz Azul. En el vestuario, el gerente de cemento Juan Reynoso sacudió al equipo. Sacó a sus velocistas del terreno de juego: Roberto Alvarado, un callejón sin salida, y Orbelín Pineda, un ágil centrocampista. El club ha ganado músculo. Tardaron cinco minutos en encontrar la luz. En un tiro de esquina inmediatamente a favor de Santos Laguna, los cementeros se fueron a toda velocidad en el contraataque. El balón acabó en el ídolo azul, Jonathan Rodríguez, que marcó un gol que se hizo eco en la grada que encontró el mejor camino a la catarsis. Santiago Giménez, hijo del mítico Christian Giménez, lo intentó con su búsqueda para marcar un gol. Tuvo un claro cuando sacó al portero rival pero no encontró ninguno.

El tramo final del partido fue una entrega. Cruz Azul, jugando con un cuchillo entre los dientes, tuvo que resistir el avance de Santos. Entre el estrés y la fatiga, los cementeros buscaban defensa. Pero incluso con la ventaja en el marcador global (2-1) la afición azzurri no estaba tranquila. Ni siquiera con el triunfo en el bolsillo pudieron encontrar un bálsamo. La resistencia fue tal que, en la fiesta en plena prórroga, hubo una pelea provocada por las lagunas. Incluso con un minuto extra en la prórroga, no se conoció a ningún campeón. Con el corazón en la garganta, resistieron hasta el pitido. Final. Adiós al apodo de subcampeón, adiós a la desgarradora derrota, adiós a Cruz Azul.

El morbo se cernió sobre el Cruz Azul. Algunos esperaban verlo caer de nuevo para burlarse de su vecino vestido de azul, pero los que han sido leales al equipo se aferran a la más mínima posibilidad de creer. Tal es la resistencia de los aficionados al hormigón que están preparados para la tragedia. Este domingo, los 22.000 aficionados en las gradas y una ola de miles en todo el país finalmente pueden celebrar. El club nació del imperio del cemento en 1927. En la década de los setenta dominaba el país y se consolidaba así como una de las grandes selecciones mexicanas.

El club ha recurrido a fichar a exjugadores de su rival renegado, el América, para intentar buscar un cambio en su historia. También filmó las dudosas sesiones de instruir y psicología. Ha probado entrenadores con cierta reputación (ver el caso de Paco Jémez y Pedro Caixinha). Ha contratado talentos internacionales como Roque Santa Cruz y Amaranto Perea. También contrataron al primo de Messi, Maximiliano Biancucchi. Y ninguno había funcionado. Hasta hoy. La clave estuvo en Juan Reynoso, que formó parte de la que fue la última generación de victorias en 1997. Regresó al club como técnico y crió al club. Veintitrés años, cinco meses y 23 días, Cruz Azul recuerda una vez más lo que es gritar para ser campeón.

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