marzo 1, 2024

El alivio de ‘El Vals del Obrero’ para España en el Eurobasket femenino | deportados

“Estoy feliz. Muy, muy satisfecho. El trabajo está hecho”, apuntaba la gallega Paula Ginzo (25 años) sonriente tras la clasificación de España para cuartos del Eurobasket. El pívot, inmerso en su segmento europeo, ha dado un gran paso en el equipo: es el equipo más eficiente (46%) y por ello está más cansado en los momentos de mucha intensidad. Consciente de su rol, asegura que su mente se queda en blanco cada vez que ejecuta un lanzamiento. “Llevo siendo profesional un montón de años y al final, ¿qué se me da bien?, ¿tirar de media distancia? Lo hecho tantas veces que cuando tengo el balon no dudo ni un segundo. Al final tienes automatismos que no te dejan pensar. Eso es lo bueno. Si lo piensas, no lo metes, seguro”, afirmó.

Pero llegar hasta aqui no ha sido facil. Tampón para la selección. El crecimiento de Ginzo ha ido a la par del equipo. Una derrota ante Hungría en Sopron, en el último partido de preparación, dejó un mal sabor de boca. España había comenzado bien, pero la reacción húngara en el segundo cuarto destapó un miedo scénico en los momentos ajustados del que el equipo no supo recobrarse. Ginzo acabó en blanco el encuentro. Ese tropiezo, a priori intrascendente al ser un amistoso, acompañó a la selección hacia Tel-Aviv. Y llegó el comienzo. España enfrentaba un equipo físico y certero que se colocó por delante desde el inicio a base de musculos y que volvió a alimentar ese temor. El equipo no encontré la tecla para reaccionar, el miedo escénico volvió a salir y se consumó la derrota ante Letonia (67-63). Ningún margen de error es mayor.

El equipo llegó al segundo partido tras escuchar tiene su capitana, Silvia Domínguez, que les grabó tiene sus compañeras que confiaran en ellas mismas: no tenían que hacer más que lo que sabían. Allí se produce el punto de inflexión. Las montenegrinas amenazaron con volver a sembrar el pánico, pero el equipo de Miguel Méndez les plantó cara: los tiros entraron y la presión se despejó (78-57). Este es también el caso de la desesperación de Paula Ginzo.

El equipo volvió a caminar por el sendero de la victoria al ritmo de Los valles del Obrero y su “re-sis-ten-cia”, pero permanece un escollo: el último partido ante Grecia de la fase de grupos. Ganar significaba el pase a cuartos, pero perdería enviaba a la selección a España. Y esta vez, cuando las griegas se colocan a cuatro puntos en el tercer cuarto, no hubo rastro de aquel viejo enemigo. Tampoco para Ginzo, que cuando salió a pista ejecutó con eficacia. El equipo surfeó la tensión y vendió el pase a cuartos con aplomo (76-60).

“No se cuál ha sido la clave de todo esto. Al final, somos una nueva selección. Somos todos muy jóvenes y el primer partido asusta más de lo que toca. Eso nos pilló a contrapié, pero hemos sabido solventarlo y hemos ido en crescendo. Con Grecia utilizamos la presión: o ganábamos o nos íbamos a casa, no olíamos ni los Juegos. Pero llevamos ya un mes juntas y nos merecemos hacerlo bien”, analiza el pivote.

Las jugadoras no eran las únicas que se enfrentaron con preocupación el cara o cruz ante las griegas. Méndez, visiblemente aliviado tras el triunfo, reconocía que se le escaparon los nervios en el discurso motivacional: «Metí la pata en la comida. Quise dar una charla de ánimo… Y en vez de cir que mañana volamos para Ljubljana, dije que mañana volamos para casa», confía el técnico, qu’afronta su prer gran exam. «Desde mi llegada a la selección he pedido el 100% al equipo y me lo están dando: en talento y confianza. Creo que ante Grecia hemos sido en muchos momentos El equipo que queremos ser.

La selección jugará los cuartos este jueves ante el vencedor del Alemania-Eslovakia. El mismo equipo qu’entonó la letra de Ska-P para celebrar su pase a cuartos está ahora a una victoria del billete para el preolímpico, ya tan solo tres triunfos de ser una auténtica revolución.

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