mayo 13, 2022

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Elecciones en México 2021: El significado de un arresto: en política no hay bajas | Opinión

Elecciones en México 2021: El significado de un arresto: en política no hay bajas |  Opinión

Si no hay coincidencias en política, la jornada electoral clave para Andrés Manuel López Obrador tuvo un comienzo inmejorable. A principios de este domingo, otro exgobernador mexicano fue arrestado. En otras palabras: en un solo acto, la policía nos recuerda que faltan muchos créditos, tantos peces gordos del pasado que atrapar y que -gracias a quienes lo merecen- el gobierno actual parece más comprometido con este objetivo que sus predecesores.

Roberto Sandoval Castañeda, ex gobernador de Nayarit (2011-2017), formó parte de la camada maldita de cuadros priistas que habrían aprendido la lección tras las derrotas presidenciales de 2000 y 2006 y lo hubieran hecho bien. No era cierto, con el PRI nunca lo es. Y recuerda que el PRI no se quita.

El tiempo de Sandoval como gobernador de un hermoso pero empobrecido estado mexicano en el Pacífico ha pasado de escándalo en escándalo.

Sandoval a caballo. Sandoval de vuelta en otro caballo aún mejor. Sandoval amigo de los boxeadores. Sandoval en combates de boxeo. Sandoval en un rancho tan grande como su ambición y tan moderno como su estado no podría ser. Sandoval en otro rancho. Y en otro. Y en otro. Criador de caballos Sandoval. Sandoval, lo que alguna vez fue tablajero y ahora es un próspero empresario y gobernador, sonríe mientras Nayarit arde. Esto es para empezar con lo frívolo.

Sandoval el jefe de un fiscal que, no en vano, fue apodado El Diablo. Sandoval dice que no sabe nada del mal -asesinatos, torturas, secuestros y expropiación de edificios, sería mejor decirlo- de ese fiscal, de nombre Édgar Veytia y que presuntamente fue detenido en marzo de 2017 en Estados Unidos, donde fue condenado. del tráfico de drogas.

Los crímenes de Veytia fueron tantos y tan graves que la sociedad de Nayarit se vio obligada a superar el miedo y crear una Comisión de la Verdad para documentar la pesadilla de demasiadas víctimas. Superar el miedo no estuvo exento de nuevos riesgos, pero al final esos ciudadanos se impusieron. Incluso en los Estados Unidos, Veytia ha comenzado a pagar y su jefe ahora debe rendir cuentas.

En este sentido, sin vulnerar su derecho a la presunción de inocencia, hay que decir que la detención de Sandoval se esperaba luego del infierno que se convirtió en su estado y no solo por la perversidad del exfiscal, pues la sangre y el robo eran la norma en esos seis años. Pero también es cierto que llega en un momento demasiado oportuno para el partido del presidente (este 6 de junio se renueva la gobernación de Nayarit, donde Morena apunta en las urnas) y las olas expansivas de este golpe podrían impactar más allá de las tierras de Nayarit, como Nuevo León, donde cayó Sandoval y hoy también está en marcha la elección del gobernador, pero allí tuvieron que arrestar a un expresidente para relanzar al candidato de Morena, hundido en las urnas. Y quien sabe.

Así que el arresto es ante todo la guinda del pastel de la campaña, donde el partido gobernante ha advertido repetidamente a los votantes que no vuelvan al pasado corrupto.

También es un golpe directo para el PRI, ya que su líder nacional y varias de sus figuras en el Senado y algunos diputados sucesivos han convivido sin estar disgustados por el actual interno.

Además, el frente de esa destartalada carrocería que es la figura de Enrique Peña Nieto, impulsor y protector del grupo de gobernadores priistas que se enriquecieron sin vergüenza y terminaron siendo perseguidos o encarcelados, mella un poco más: la falta que regresa de México, el fugitivo César Duarte (Chihuahua 2010-2016), entre otros socios de Sandoval en un escándalo ganadero que fue donado por Nueva Zelanda a pequeños productores mexicanos y terminó en las haciendas de estos políticos. Las vacas también fueron robadas.

López Obrador podrá decir el lunes que no tuvo nada que ver con la detención de Sandoval … pero que su lucha contra la corrupción continuará. Quiero decir, no, pero sí. Y aunque en el caso Odebrecht su gobierno no se ha conformado del todo con la ciudadanía, es justo decir que ha avanzado contra Duarte, contra Lozoya, y ahora contra Sandoval mucho más que Peña Nieto, que luego se volvió para otro lado. de los escándalos de sus amigos.

Porque lo de los gobernadores delincuentes nunca ha sido un secreto o algo que se ha quedado localmente. El ruido de los atropellos fue nacional e incluso internacional. Para todos menos el presidente Peña Nieto y su flamante gabinete. El asunto fue tan descarado que otro Sandoval -Aristóteles, el expresidente de Jalisco que fue asesinado en diciembre pasado en Puerto Vallarta- regresó de una reunión de gobernadores para comentar en privado que si intentaba hacer la mitad de lo que contaba su colega Nayarit, la empresa de Jalisco se lo comería vivo.

Finalmente, en este triple tiro que, repito, es un nexo causal, Sandoval es un excelente mensaje de bienvenida para la vicepresidenta Kamala Harris, quien lleva el tema de la corrupción bajo el brazo y López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard sonreirán. ella diciendo «nosotros también».

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