septiembre 26, 2022

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Oceana: La pesca ilegal pone bajo control los ecosistemas marinos más ricos de México

Oceana: La pesca ilegal pone bajo control los ecosistemas marinos más ricos de México

A ciento cuarenta kilómetros de la costa, en el Golfo de México, un conjunto de cinco islotes de arena blanca bañados por aguas turquesas conforman una de las áreas vírgenes más desconocidas de la Península de Yucatán: el arrecife de coral Alacranes. Atraídos por sus corales, hay cientos de especies de peces, tortugas en peligro de extinción y más de veinte tipos de tiburones. Pero ese paraíso natural casi intacto, que ha resistido el embate del turismo masivo en la región, está amenazado por un incesante flujo de embarcaciones que pescan ilegalmente allí.

Según una investigación de Oceana, más de un centenar de embarcaciones mexicanas han sido identificadas en la zona donde está prohibida la pesca en esa área marina protegida. Como no son públicos, la organización obtuvo a través de consultas los datos de los sistemas de monitoreo satelital necesarios para transportar todos los barcos de más de 10.5 metros de eslora en México. Los resultados no son alentadores.

Un total de 236 barcos explotaron los recursos de siete de las 37 áreas marinas protegidas del país entre 2012 y 2021. Además del Arrecife Alacranes, Oceana descubrió actividades ilegales en lugares importantes para su biodiversidad como Revillagigedo, un parque nacional. De 15 millones hectáreas, que es la zona de prohibición de pesca más grande de América del Norte. Patrimonio de la Humanidad, hay más de 600 ejemplares diferentes de mantarrayas gigantes, tortugas carey y laúd, ballenas jorobadas y azules, cachalotes y orcas.

Un buceador observa una manta raya gigante en Roca Partida, Revillagigedo.
Un buceador observa una manta raya gigante en Roca Partida, Revillagigedo.Reinhard Dirscherl / Getty

Mariana Aziz, directora de campañas de transparencia de Oceana, asegura que el informe muestra que, si bien en el papel estas áreas marinas están protegidas, «si no se realizan las inspecciones y vigilancia adecuadas, se seguirá produciendo la pesca ilegal». Y las autoridades tienen cada vez más difícil la tarea de preservar las áreas naturales del país debido a la drástica reducción de su presupuesto en los últimos años. Entre 2015 y 2019, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) vio sus fondos recortados en casi un 40%.

Por ello, la organización internacional destaca la importancia de hacer que estos datos sean transparentes para que Conanp pueda enfocar mejor sus esfuerzos de vigilancia. Hasta ahora, solo la Comisión Nacional de Acuicultura y Pesca (Conapesca) contaba con esta información en tiempo real. «Debería haber una coordinación real entre las agencias para atacar esto, pero no parecen coordinarse», lamenta Aziz.

La situación es crítica porque, en muchas ocasiones, los barcos de pesca utilizan redes gigantes que transportan no solo los peces que pretenden capturar, sino también múltiples especies en peligro de extinción. Estados Unidos, de hecho, puso contra las cuerdas a México a fines de abril por no haber protegido adecuadamente a las tortugas y suspendió la importación de camarón mexicano.

Fue un golpe para México, que ahora se apresuró a realizar seminarios en barcos camaroneros para usar dispositivos de exclusión de tortugas, que evitan que queden atrapadas en las redes. Con esto, las autoridades buscan recuperar del comprador el 80% de sus exportaciones de camarón, sector que alcanzó los $ 242 millones en 2020.

La investigación de Oceana encontró que las actividades ilegales también llegan a las áreas de refugio de pesca, donde los propios pescadores locales prohíben la captura en ciertas áreas para permitir que las especies se reproduzcan y proteger los ecosistemas que las sustentan. Específicamente, el estudio encontró que 19 grandes embarcaciones pescaron en el área de refugio desde San Cosme hasta Punta Coyote en Baja California Sur.

Los pescadores artesanales que crearon el primer refugio de pesca en México limpian peces en la isla El Pardito en Baja California Sur.
Los pescadores artesanales que crearon el primer refugio de pesca en México limpian peces en la isla El Pardito en Baja California Sur.Teresa de Miguel

El estudio también obtuvo sus datos del sistema de monitoreo satelital AIS, que es obligatorio para cualquier barco de más de 300 toneladas que viaje en aguas internacionales, según la Organización Marítima Internacional. Esta información impulsa la plataforma gratuita Global Fishing Watch (GFW), creada en 2014 por Oceana, Google y Skytruth para monitorear la actividad pesquera global.

Sin embargo, hasta ahora es casi imposible rastrear los barcos más pequeños, que no están obligados a hacerlo. Son este tipo de embarcaciones las que, por ejemplo, suelen estar detrás de la caza ilegal de totoaba en el alto Golfo de California, que ha llevado a la vaquita, la marsopa más pequeña del mundo, al borde de la extinción.

Mariana Aziz explica que recientemente se llegó a un acuerdo para que las pequeñas embarcaciones que operan en esa zona del noroeste de México también incluyan sistemas de monitoreo satelital, aunque aún no se ha implementado. Según Aziz, este podría ser un buen programa piloto para intentar luego extenderlo a todo el país.

La organización espera que, gracias a sus esfuerzos por hacer transparente la información sobre la pesca en México, áreas protegidas como el Arrecife Alacranes o el Revillagigedo sigan siendo los ricos ecosistemas que dan vida a cientos de especies marinas.

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