mayo 13, 2022

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Reforma fiscal: Iván Duque se dirige a los manifestantes para detener la violencia en las calles de Colombia | Internacional

Reforma fiscal: Iván Duque se dirige a los manifestantes para detener la violencia en las calles de Colombia |  Internacional
Un hombre mira a través de una ventana rota de una comisaría de policía destrozada tras una protesta en Bogotá el 5 de mayo.
Un hombre mira a través de una ventana rota de una comisaría de policía destrozada tras una protesta en Bogotá el 5 de mayo.LUISA GONZALEZ / Reuters

Iván Duque intenta recuperar la iniciativa política. El presidente de Colombia ofreció un diálogo a los organizadores de las protestas que tomaron las calles hace una semana para expresar su descontento con el gobierno y la situación que vive el país. El asesinato de manifestantes por parte de las fuerzas de seguridad y el vandalismo de encapuchados contra comercios, bancos y comisarías han provocado la tensión. El país ha estado congelado durante una semana, con ciudades y calles bloqueadas y tiendas con las contraventanas cerradas.

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El gobierno utilizó una frase de Álvaro Gómez Hurtado, el histórico líder conservador asesinado en Bogotá en 1995, para acercarse a los líderes de las protestas: «Un acuerdo sobre lo fundamental». Es decir, un mínimo desde el que construir un diálogo que ayude a unir a la sociedad colombiana. «No soy una persona de prejuicios», dijo Duque. Radio Azul. “Mucha gente me ha dicho eso si hubiera conocido a Timochenko (un exguerrillero de las FARC que se unió al proceso de paz). Si lo hice con él, ¿cómo no voy a encontrarme con otros líderes políticos? Los espacios de conversación no se pueden cortar ”.

En video, Iván Duque, presidente de Colombia, llamó este miércoles al diálogo «sin diferencias ideológicas» ante las protestas. EFE v PRESIDENCIA DE COLOMBIA

El emisario de Duque para materializar este acercamiento con los líderes de la protesta es Miguel Ceballos, Alto Comisionado para la Paz. Por teléfono, Ceballos asegura que su principal misión es frenar la violencia que, hasta el momento, ha costado la vida a 20 personas y lesionado a más de 800. El director de la Policía, General Vargas, asegura que no se le entregó a sus hombres la orden. disparar, aunque se documentó que algunos de ellos dispararon para matar a manifestantes desarmados. «No más violencia, no queremos abuso policial o manifestantes contra la sociedad civil o la policía», dice.

Las protestas comenzaron hace una semana para exigir el retiro de la reforma tributaria, una subida de impuestos con la que el gobierno quiso tapar el hueco que la pandemia había dejado en las arcas. Expertos económicos han defendido este ajuste fiscal como un mecanismo para distribuir mejor la riqueza, entre otras cosas. En el cuarto día de lucha callejera, con el ejército patrullando las ciudades, el presidente retiró la reforma y dejó al ministro de Hacienda que la había promovido. Esas decisiones no calmaron las aguas. La herida de Colombia es más profunda que un simple proyecto de ley que no ha sido aprobado por el Congreso. Por ello, Ceballos, dentro de este diálogo, considera fundamental apaciguar la crisis para agilizar las vacunaciones, reactivar la economía y ofrecer educación universitaria gratuita a las personas de escasos recursos.

Aquellos jóvenes a los que el duque intenta complacer ahora han sido los protagonistas de esta crisis, para bien o para mal. Han generado críticas contra el gobierno, contra un presidente con el que no se sienten identificados a pesar de ser el más joven en gobernar en Colombia. Duque cumplirá 46 años el día que deje la presidencia en once meses. Pero los jóvenes también dieron muerte. Algunas de las víctimas eran apenas adolescentes.

En Cali, ciudad bloqueada durante varios días por tierra y aire, hubo muchos enfrentamientos entre jóvenes y policías en los barrios más marginales. Jóvenes sin estudios, sin trabajo y sin futuro claro. Cinco de ellos murieron el martes por la noche. En las redes sociales se ha viralizado el hashtag # Nosestánmatando.

Los mayores disturbios del miércoles, sin embargo, tuvieron lugar en Bogotá, la capital. La alcaldesa, Claudia López, destacó que la escalada de violencia «ha sido brutal». Hay más de 70 manifestantes y 16 policías heridos. Un foco de atención inmediato, pequeñas comisarías de policía repartidas por los barrios, fue incendiado con diez agentes en el interior. Los manifestantes suelen atacar esos lugares porque la policía mató a un joven allí el año pasado.

Mientras tanto, Duque intenta apaciguar la furia acercándose a ellos. El día que anuló la reforma fiscal, su proyecto de mandato estelar, dijo que intentaría construir una nueva con más consenso. No pudo llegar allí. Según quienes lo rodean, apenas duerme y espera ese diálogo que ocupará la agenda de su gobierno durante las próximas dos semanas y las fuentes de la violencia. Antes de salvar el afluente, las calles del pueblo deben calmarse.

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