mayo 22, 2022

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Rogelio Salmona, el arquitecto del renacimiento bogotano basado en el ladrillo rojo | Cultura

Rogelio Salmona, el arquitecto del renacimiento bogotano basado en el ladrillo rojo |  Cultura

Aprender de los mejores, comprender las tradiciones que te rodean y adquirir tu estilo para ponerlo al servicio de la sociedad han sido las claves del éxito profesional de Rogelio Salmona. Con sus construcciones se ha convertido en un referente latinoamericano en la historia de la arquitectura y el que transformó y recuperó la capital Bogotá de los años oscuros de la violencia y el narcotráfico con obras que se han convertido en un referente mundial.

La carrera profesional de Rogelio Salmona se caracteriza por estar fuertemente ligada a las raíces y tradiciones latinoamericanas y al contexto urbano, y se distingue por el uso de materiales autóctonos, como el ladrillo rojo y el hormigón visto. Su arquitectura siempre ha estado ligada al paisaje y la luz colombianos y es reconocible por sus formas armoniosas y el respeto por el entorno natural en el que se ubica. De hecho, la construcción de espacios públicos ha sido una constante a lo largo de su obra.

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Los arquitectos colombianos más importantes siempre han asumido las construcciones en ladrillo como un reclamo de un material nacional que ha sido reconocido en todo el mundo, pero entre estos, Salmona representa a su máximo exponente con el sobrenombre de el transformador de ciudades. Rogelio Salmona fue de hecho el artífice de la Fundación Pro-Ciudad, una organización dedicada a la protección y desarrollo de Bogotá y otras ciudades colombianas.

Rogelio Salmona nació en París hace 92 años. Nacido de padre francés y madre española, las tensiones políticas y sociales que existían en Europa en la década de 1930 llevaron a la familia a instalarse en la capital colombiana en 1934. El pequeño Rogelio creció en el barrio bogotano de Teusaquillo y ha seguido recibiendo un francés. -hablando la educación aunque a lo largo de su vida siempre se identificó como colombiano y tuvo esa nacionalidad.

Salmona recibió su bachillerato de la escuela secundaria francesa en Bogotá y comenzó una carrera en arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia, donde estudió durante tres semestres. La llegada del período violento conocido como El Bogotazo, que comenzó el 9 de abril de 1948 y duró diez años, interrumpió sus estudios. Entonces decidió viajar a su Francia natal, donde trabajó durante casi una década como aprendiz y colaborador del legendario arquitecto suizo Le Corbusier, a quien había conocido años antes en un viaje a Bogotá.

Sin duda los proyectos y viajes de este período han marcado su perfil personal y profesional. En 1953 conoció el sur de Francia, España y el norte de África, interesándose por la historia de la arquitectura. El uso del agua en la arquitectura árabe en España, en las construcciones moriscas y también en las centroamericanas precolombinas, como Teotihuacan, Uxmal y Chichén Itzá, inspiró y forjó su personalidad profesional.

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Después de sus viajes y de todo lo que aprendió con Le Corbusier y Francastel, Salmona regresó a Colombia en 1958 dispuesto a transformar su país a través de la arquitectura. Reanudó sus estudios y en 1962 se licenció en arquitecto a la edad de 33 años, decidido a cambiar el paisaje urbano del simple, utilizando por ejemplo ladrillos, porque tradicionalmente se hacía en Bogotá. También utilizó el agua como elemento de conexión con el medio ambiente, con canales, pozas y estanques, dando como resultado un estilo armonioso ahora reconocido internacionalmente como el estilo arquitectónico nacional de Colombia.

Inició su práctica arquitectónica con proyectos de vivienda individual y plurifamiliar y grandes proyectos urbanísticos, con los que rompió con los cánones establecidos en ese momento y que despertaron el interés internacional desde sus inicios. El proyecto más destacado de este período es Residencias El Parque (1964-1970), no solo por su arquitectura sino también por su generosidad en el tratamiento de sus espacios públicos. Conocido como Torres del Parque, es un complejo de apartamentos curvos de ladrillo rojo que se ve en el centro de la ciudad, considerado la obra maestra del arquitecto.

Luego vinieron la Casa de Huéspedes (1982) en Cartagena, obra influenciada por la arquitectura militar colonial y precolombina, y el Archivo General de la Nación (1991), en la que destaca nuevamente el uso utilitario y ornamental del ladrillo.

Junto a un grupo de arquitectos contemporáneos, entre los que destacan Fernando Martínez, Hernán Vieco y Guillermo Bermúdez, han logrado explorar el potencial constructivo y formal del ladrillo para convertirse en signo de la identidad de la capital colombiana, que ha comenzado a teñir. sus cuartos del color anaranjado de la arcilla cocida.

En obras posteriores como el Edificio de Especialización en Ciencias Humanas de la Universidad Nacional (1998) y la Biblioteca Municipal Virgilio Barco (2001), una de sus últimas obras, Salmona es aquella en la que mejor ha podido armonizar los espacios dinámicos que se han integrado. en el entorno del escenario. Está ubicado en un parque rodeado de ciclovías y jardines y ha logrado crear un sentimiento de interacción entre las personas que lo vivieron desafiando la violencia y las incertidumbres provocadas por cuestiones políticas.

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La arquitectura de Salmona ha recibido premios nacionales e internacionales, entre ellos el Premio Nacional de Arquitectura Colombiana en 1986, el Premio Príncipe Claus en 1998, la Decoración para las Artes y las Letras, en el Grado Oficial, otorgado por el Gobierno. Francés (2007) y sobre todo que en 2003 se convirtió en el primer latinoamericano en recibir el prestigioso premio Alvar Aalto en Finlandia.

Rogelio Salmona Murió en Bogotá el 3 de octubre de 2007 de cáncer a la edad de 78 años. Con su obra no solo logró recuperar materiales de construcción indígenas, sino que además dotó a la capital colombiana de un esplendor que ha sido catalogado como un renacimiento tras el período más oscuro de violencia. Este reconocimiento a su aporte a Colombia se refleja en una frase del propio Rogelio al ser consultado sobre la calidad de su obra, a lo que respondió que la única forma de saber es esperar, porque «la buena arquitectura se arruina, mientras que la mala arquitectura desaparece. El tuyo, sin duda, durará.