marzo 1, 2024

Álvaro González de Galdeano, exciclista: “Nunca imagina que al final del camino habrá un taxi” | Bicicleta | Deportar

Este hombre de mediana edad, la mayor esperanza, y también más, gafas de pasta de Elvis Costello, ahora conduce un taxi pero ha disfrutado del ciclismo durante 21 años de su vida. Álvaro González de Galdeano (Vitoria, 1970) fue un campista amateur y profesional de España, ganó una etapa del Giro y otra de la Vuelta, ingresó en el equipo de alto nivel de la ONCE de Manolo Saiz, vivió los años de trabajo de la droga, la amorío Festina, la amiga belga y el perro policía francés se registra. “Ten en cuenta que el pelotón se volvió muy rápido pero no éramos conscientes de lo que estaba pasando porque la gente corría con mayor normalidad. Para mí, se trataba más de comida que de deporte. Mi padre alucinaba con la noticia. Tampoco nos habló mucho entre nosotros, los ciclistas. Nadie te andaba ofreciendo sustancias prohibidas… cada cual iba a lo suyo y no andabas mirando a ver qué hace el de al lado”, explica. No lo hizo al ganar un Zeus rojo en el partido 13 y su primera camiseta del Club Ciclista Irunés.

Pasamos a la página. “Fui un gregario, claro, pero me encantaba escaparme”, se escuchó su voz tras un café en un hotel de Vitoria donde se levantó a la entrevista. Un día después de participar en los Juegos de Barcelona 92, Álvaro fue profesional con Artiach y pudo exhibir un diploma olímpico: logró completar 100 kilómetros contra el equipo. Puede que no haya más intentos de 100. Puede ser realmente terriblemente difícil participar en un juego, sea el gran atleta que sea, la presión que precisamente se sostiene. “A nosotros los psicólogos nos prepararon (con David Plaza, Eleuterio Mancebo y Miguel Fernández) durante unos meses para manejar la presión. No podremos asistir a la inauguración de los cansarnos, porque correremos al día siguiente y todos recibirán la medalla. Una vez más nos topamos con un compañero y nos llevamos el meta estallé a llorar, a soltar tanta tensión acumulada. un ciclista aficionado Sólo me falta ser profesional, pero no entiendo la importancia de un juego, el que representa para un país. Quedamos a 40 segundos del bronce…”, evoca.

Álvaro González Galdeano, del equipo Vitalicio, a la derecha de la imagen, durante una escapada al Tour de Francia en 1999.MONDELO (EFE)

como aficionado, hay correspondencia con Armstrong, Ulrich, Zabel… “Y les ganaba”, ríe señala el pecho con el índice. No hay arrogancia, solo ironía en tus propuestas. “Ahora, con el cambio, creo que iré mucho a montar en bicicleta”, admite. “Cualquiera se imagina, cuando llega a los partidos de Barcelona, ​​que al final del trayecto habrá un taxi. Pero descubrí que soy feliz con el taxi, tengo una calidad de vida que nunca había conocido. No quiero estar 200 días fuera de mi casa, la familia de mi familia”, argumentó. Antes de los partidos, se decidió hacer un partido profesional con Artiach (donde esperaba a Chozas, Laguía, Jokin Mujika, Alfonso Gutiérrez… con sus ídolos televisivos): conoció a un ciclista que competía 100 días al año. “Con tanta carrera, Pascua, mi único emprendedor me pide que llegue a la vida con buena calidad, un poco como un emprendedor ahora para gente joven”, explica, “pero ahora el ciclismo está globalizado y muchas cosas que ha empeorado”. : es una pena que nuestro calendario nacional del mar de bronceado se agotó.

Cuando el director de Euskaltel vio a Samuel Sánchez con su organizador, el sanitario, tal y cual y dicen que tenemos más sensaciones, realmente se enteró del que usted llamó el autorizador. Los preparadores físicos abandonan el sitio de los directivos, lo diré una vez. Valverde es un ejemplo de ciclista que circula sin ayudas tecnológicas, sólo porque lo sabe. Y es más, eso es lo que perdura en el pelotón, es que estos jóvenes que ahora están apretando fuerte… también tienen claro que hoy toda la carrera está arriba, desde la salida. En mi época recorríamos solo los últimos 40 kilómetros: tenía un cachondeo en el pelotón… ¡y estoy engordaba en las carreras! Nos convertimos en locomotora y llegamos al mismo lugar hasta que apareció el helicóptero. Tengo el privilegio de vivir así: Cipollini se escapa, pasa por delante de una casa y aparece alejado del pelotón. Ojo, somos sólo nuestro nosotros no fuimos profesionales. Mientras el Vitalicio aparecía el masaje con la balanza para pesar en la habitación de la madre y cuando había cenado muchos misos trucos para disimular: la pedia que se somete a la persiana y el día que apuntase 100 gramos más de la víspera. No puedo estar con sobrepeso”, asegura.

El resultado del trabajo de los profesionales fue el de Álvaro, pero una vez en el pelotón no tuvo motivos para renovar el contrato, y se propuso coger la forma que volaba, por desesperación. “Mi primer año de profesión también lo desarrolló en el ámbito comercial de ropa deportiva. Estoy en invierno en el País Vasco y creo que estoy aquí si eres ciclista profesional. No está claro que el pelotón dure mucho, pero no puede controlar mi futuro. Durante mi primer año profesional siempre decidí: voy a crear un cartel de se traspasa. La primera vez fue que pudo comprarme un reloj sólido, y como José María García todavía entró en vivo en la Vuelta el 14.05, a menos de una hora de cada hora. No necesito ganar, pero al menos atraigo a mi público», afirma.

Séptimo en la Vuelta de 1998, 24º en el Tour de 1999 y sus tres triunfos en su carrera… vamos a definir a Álvaro como un simple gregario… “pero en mi opinión, no me burlo de la palabra gregario. Está muy claro que esto va a ser muy complicado, pero busco encontrar ahí mi mejor versión. Tuve la suerte de ser un buen gregario y una tonelada de olfato para otras escapadas de buena suerte. Mi padre me da consejos cuando está en el momento. aficionado: solo es posible que lo hagas tú, pero son solo 4 horas de trabajo las que tienes que hacer en el metro 10. Si no estás distraído, tendrás que ofrecer más. Entonces no irás a carreras para contar chists. Fíjate si era gregario qui salía a entrenar antes, regresaba à casa, cogía la Vespa et m’levaba detrás à mi hermano Igor y Joseba Beloki para que hiciera su moto”, carcajea.

Javier Mínguez, Txomin Perurena y Manolo Saiz fueron los grandes directores de Álvaro, tipos con un carácter enorme. “Manolo Saiz llamó la atención sobre el método que había con la tecnología: fue un auténtico innovador en cuanto a materiales, pero pudo decidir que el potenciómetro no está verificado (lo propuso el Gobierno Vasco, con una razón para utilizarlo). it) porque «yo, voy a volver a una locomotora». Entonces tienes algunas de las mismas cosas, como todas… que nunca ha habido un director importante, pero no es así como decidí hacer nada más… todo eso es muy exigente, pero eso no significa no puedes hacer nada. En la fundación Euskadi, Perurena era especial, humana, porque transmitía valores auténticos y como en aquellos tiempos también volábamos, nos reconocemos a mi hermano y a mí en el coche y pasamos por muchas cosas juntos. Mínguez también estuvo especial, aunque sus broncas fueron sonadas”, apunta.

Digamos que correr un Tour es una forma gratuita de soportar el dolor más intenso. No en el caso de Álvaro. “A Tour yo lo acababa bien. Mi primer Tour fue trabajando para Ángel Casero, y como todo era nuevo para mí tenía una motivación enorme, aprendí con la sensación de que me había decepcionado y de que había cumplido con un deber. Llegué a estar quinto en la general gracias a las cronos. Ahora, seguro que tuve algunos días muy difíciles”.

Uno de los días surrealistas de la vida de Álvaro coincidió con el primer título mundial de Oscar Freire, en Verona (1999). “Melchor Mauri y ustedes nuestros jubilados y en el hotel vimos que Freire ganaba: ¡empezamos a gritar que no habíamos negociado las primas! Cavallo, nuestro director italiano, firmó un contrato con una discoteca de Verona para acoger al equipo, pero fue la noche número 12 y no se dio cuenta de que Freire parecía estar haciéndose pasar por él. Os anuncio por megáfono y os saludo, con el traje de la selección, os acompaño con un drag queenconfeti… Carlos Arribas ha hecho un pedazo en EL PAÍS y la época titular Campaña mundial por una noche. Una vez llegado a todo, aparece Freire: el día que perdió un partido cojonuda.

¿Cómo vas a ganar lo que no necesitas hacer? “Las primeras tres veces en mi vida empresarial con un hoy quiero ganar en la salida y está conectado en dos ocasiones: una en el Giro y otra en la Vuelta. En el Tour, Mínguez me abroncó: decidió que me metiera en escapadas que para eso había fichado, que no hacíamos publicidad de las bicicletas Olmo. Bajé al coche y metió comida en los bolsillos y mejo que no cogiese avituallamiento y que atacase queando allos anduviesen liados con las bolsas. Salé y detrás de Orlando Rodríguez, del Banesto, empezó a disparar y llegó a 200 metros: luego levantó el brazo, como asqueado, y flotó y abrió una bonita dirección, mirando las fichas del 40, 40, 40. Llegué al circuito y no sabemos si fue la última visión, no sabemos si estamos ahí o el campaneo de nerviosismo que es. Ganó con 29 segundos de ventas. Pero es mejor que ganar, es tu hermano en el Tour con el maillot amarillo (Igor vio el maillot de líder 8 días en 2002) y está con él en la sala, como Prudencio y Miguel Indurain.

Álvaro admira mucho a Miguel Indurain y “su preocupación por ser tan bueno contra el crono… mi espejo y yo decimos: montón moto chaval. Plato grande y piñón chico ya tope’. Llamo mucho la atención sobre el pulsómetro de Indurain, el pi, pi, pi agudo cuando iba por encima de su umbral. Y decides estar muerto». Una vez que conduzco un taxi, un ciclista es para siempre, incluso en el subconsciente: “Una vez creo que una marcha me pidió que me pagara y me aseguré, y me dije que no estaba en buenas condiciones». forma y en pienso: ser yo en un notario y me dejé despierto. Creo que tuvo muchas oportunidades de andar en bicicleta, de dar la vuelta”.

Anduvo en bicicleta a los 34 años, en 2004. “No existe tal manía por el ciclismo, pero antes era gacela y ahora soy cosechadora y no lo tengo bien hecho. Si salgo, voy solo. No quiero que estés con nadie. Me gusta esta soledad, es como una oportunidad para meditar”.

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