septiembre 28, 2022

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Elecciones México 2021: Estrategia, historia y datos: cómo leer estas elecciones | Opinión

Elecciones México 2021: Estrategia, historia y datos: cómo leer estas elecciones |  Opinión

Los resultados de esta elección no serán fáciles de descifrar. Diferentes partes intentarán interpretarlas a su gusto. Morena dirá que seguir siendo la coalición legislativa mayoritaria y ampliar el número de estados que controla será una victoria. La alianza PRI-PAN-PRD no lo verá así. Para ellos, cualquier reducción en la cantidad de votos que obtuvo López Obrador en 2018 será una prueba contundente del rechazo del electorado del partido del presidente. Además, si la coalición logra ganar en más estados de los que esperaba ganar al comienzo del día de las elecciones, su victoria, pensarán, será abrumadora. Por su parte, los partidos más pequeños, como el PVEM y el Movimiento Ciudadano, probablemente se proclamarán victoriosos si logran conquistar al menos la gobernación.

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La única forma de intentar interpretar esta elección es examinándola desde una perspectiva histórica. Para lograrlo, analicé los resultados de todas las elecciones que ha tenido México desde su reciente democratización en 1997. Esto implicó observar votos, escaños y tasas de participación de ocho elecciones legislativas, cuatro presidenciales y 28 estatales, que se llevaron a cabo simultáneamente con las intermedias. . Los datos muestran que una victoria de la oposición tendría al menos tres componentes.

Primero, generaría más usura para el partido gobernante de lo que se observó en las elecciones intermedias anteriores. En la historia democrática de México, no hay un solo presidente cuyo partido no haya perdido escaños en la escuela secundaria. Por eso lo interesante no será ver si hubo desgaste para Morena, sino cuánto será ese desgaste.

La menor fricción jamás registrada en una escuela media en México ocurrió en 2015. Luego, el PRI de Enrique Peña Nieto redujo su escaño en solo 10 escaños, de 213 a 203 legisladores. Por otro lado, la mayor debacle histórica la observó el PAN de Felipe Calderón, partido que perdió 63 escaños en 2009, pasando de 206 legisladores a solo 143.

Teniendo en cuenta estos datos, se podría argumentar que a Morena le irá mal en las elecciones de 2021 si pierde más de 47 escaños, es decir, más que el desgaste promedio del partido en el poder desde 1997. Por otro lado, si logra Si pierde menos de 10 escaños, Morena se convertirá en el partido con menos desgaste político en un cuarto de siglo. Esto significaría un fracaso sin precedentes para la coalición PRI-PAN-PRD en la vida democrática de México.

Una segunda variable a considerar a la hora de evaluar los resultados de estas elecciones parciales es el posible contagio observado por el partido del presidente en las elecciones locales. Desde 1997, el ejecutivo federal ha logrado ganar un promedio del 41% de las gobernaciones en juego durante las elecciones intermedias. En otras palabras, el presidente típicamente logra «infectar» cuatro de cada diez elecciones simultáneas en los Estados.

El caso más exitoso de contagio estatal federal fue el PRI en 1997. En ese año, el PRI retuvo el 57 por ciento de las siete gobernaciones que tuvieron elecciones simultáneas. El caso menos exitoso fue el del PAN en 2009, que infectó solo una de las seis elecciones de gobiernos locales.

Así, se podría decir que la coalición PRI-PAN-PVEM tendrá éxito si logra hacer perder a Morena en más de seis elecciones simultáneas. Actualmente, de las 15 gobernaciones en juego, 14 están en manos de partidos opuestos a Morena. Si los oponentes logran quedarse con la mitad, será una señal de que localmente están ganando terreno.

Otra pista interesante de la fuerza de la coalición PRI-PAN-PRD vendrá del análisis de los casos de estados en los que nunca ha habido alternancia política, es decir, casos en los que el PRI ha gobernado desde la Revolución Mexicana. Actualmente en México solo cinco estados se encuentran en esta situación de no alternancia y de estos dos estarán en contienda: Campeche y Colima. Durante la última década, la forma más eficaz de erradicar la no alternancia ha sido la alianza PAN-PRD. El 75% de los casos en los que fue posible «sacar al PRI» se debe a esta alianza.

Por eso, un síntoma inequívoco de la victoria de la coalición PRI-PRD-PAN sería que logre una victoria en Campeche o Colima. Si, por el contrario, la derrota del PRI viniera de partidos más pequeños, como el PVEM o el Movimiento Ciudadano, sería una abrumadora evidencia de que México está haciendo una sólida transición hacia el pluripartidismo.

Finalmente, un componente final de la victoria de la coalición PRI-PAN-PRD sería observar una participación mayor que la que hemos visto en las elecciones intermedias anteriores. La coalición PRI-PAN-PRD apuesta por la polarización del electorado y promueve la percepción de que la victoria de Morena representa un riesgo existencial para la democracia mexicana.

Si su estrategia funcionó, necesitamos ver más participación electoral, ya que la polarización tiende a aumentar la importancia relativa del voto para los ciudadanos. Considerando que la participación promedio en las intermedias fue del 48%, cualquier cifra de participación por encima de esta demostrará que la estrategia de la coalición opositora ha funcionado. Esto involucraría a 45 millones de personas votando.

Esta estimación podría ser conservadora porque la participación probablemente será mayor a la observada históricamente por el simple hecho de que el mediano plazo de 2021 coincide con la elección de 15 gobernaciones. En los últimos 25 años no ha habido una elección de mitad de período más concurrida. De hecho, el promedio desde 1997 a la fecha había sido de siete elecciones simultáneas por intermedio.

En general, sea cual sea el resultado de las elecciones de 2021, estas elecciones serán un referéndum sobre el gobierno de López Obrador. El presidente aparece en las elecciones de mitad de período con un 61% de aprobación, cuatro puntos por encima de la media observada en un cuarto de siglo. Esto lo coloca en una posición similar a la de Vicente Fox en 2003, pero muy por debajo de la que logró Felipe Calderón en 2009, quien desde entonces ha mantenido un sólido índice de aprobación del 66%. López Obrador sigue siendo el principal y más importante candidato para los votantes de Morena.

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